Elizabeth deja a Karen en la casa de Michael, una vez más tiene una sensación de opresión en el pecho, al entrar decide darle un poco de cariño al jardín del patio en especial a su planta If, de aquel arreglo que él había mandó a hacer como regalo en Diciembre quedaba poco, pero igual lo rego para que pueda aguantar un poco el regreso de su dueño.
Tocan el timbre y ella extrañada se acerca a la puerta, cuando abre se alegra al ver que es el mejor amigo de Michael y de un tiempo para acá también es amigo de ella, Andrew.
—Hola, ¿cómo estás?, por favor pasa—.
—Hola Karen ¿que tal?, que bueno encontrarte aquí tengo días buscando a Michael y he conseguido la casa sola—.
—Si es que se fue a vivir con Beth—.
—¿Con esa arpía? no puedo creerlo—.
—La mente le está jugando una mala pasada pero que se le va a a hacer—.
—Yo no había podido venir entre compromisos de trabajo y con mi novia se me ha hecho difícil venir a Escocia y para ser honesto tampoco deseaba verlo así, en una condición tan delicada y además mentirle—.
—Siéntate por favor, que mal educada estoy, ¿deseas algo de tomar?—.
—No gracias, tranquila estoy bien así y ¿tú cómo estás, cómo lidias con todo esto?—.
—La verdad en una situación difícil, pero dejame buscar algo de beber estaba limpiando un poco el patio y regando, y la verdad estoy agotada—, él la ve irva la cocina y tomar un jugo de naranja para volverse a sentar, —retomando lo que estábamos hablando, todo este proceso ha sido muy doloroso, pensábamos que estábamos haciendo lo correcto en ocultarle lo de su falta de memoria para que se dedicara a sanar primero las heridas en su cuerpo pero lo cierto es que Michael se enteró de la muerte de su padre que fue hace cinco años y lo tomó muy mal, no le habla a su mamá apenas le envió un mensaje para avisar que se iba y a mi me boto de la casa—.
—No puede ser—.
—Si, el hecho es que vine a despedirme de la casa, a recoger alguna cosa que se me haya quedado y me voy de vuelta a Irlanda—.
—Pero a ¿dónde llegarás? si la señora Annabella que cuidabas ya no está allí?, sabes que puedes contar conmigo, mi casa es tu casa—.
—Te lo agradezco pero yo tengo una amiga venezolana que vive en Dublín y ella me consiguió unas entrevistas de trabajo, esperamos tengan buenos resultados, sabes que estoy aca por una visa de trabajo y si no lo resuelvo pronto deberé volver, no te niego que en parte desearía hacerlo pues al fin y al cabo estaría con mis padres y amigos que los extraño demasiado, además de que añoro mi cultura, idioma y hasta mis paisajes tan diferentes a los de ustedes, pero con el sueldo que ganó aquí puedo ayudar a mis padres a vivir mejor, a cubrir sus necesidades y tener más comodidades, además en mi corazón todavía está Michael e irme sería no verlo nunca más—.
—Pero el desde el principio solo te ha hecho sufrir, te ha rechazado, traicionado con Beth, es mi amigo pero es la verdad, la única razón por la que te deje ir es porque Michael y tu se amaban, por eso preferí convertirme en tu amigo, a que no estuvieras de ninguna manera en mi vida, por eso te ofrezco la opción que seas mi esposa, casate conmigo así tendrás la residencia y yo sabré esperar a que aprendas a amarme—.
—Andrew, eres un hombre increíble de ninguna manera te haría algo como eso te mereces ser amado por quién eres ser correspondido con la misma intensidad que tu amas y eso nunca sucederá conmigo, pues nunca podría olvidar a Michael, es cierto que he sufrido, pero lo que me ha dado ha sido mucho más que eso, durante casi dos años he vivido mis dias con mas colores, de una manera más profunda incluso más llena de vida y ese recuerdo jamás cambiará, es mi media mitad a pesar de que no me recuerde, si no logra encontrar su camino hacia mi, al menos me queda eso, lo vivido, me enseñó a creer en el amor, en el destino y cambió mi vida para siempre—.
—Está bien no insistiré más, pero por favor cuenta conmigo para lo que necesites—.
—De acuerdo, ahora por favor dame un momento para ver si tengo algo pendiente por recoger y si es posible déjame en la casa de la mamá de Michael—.
—De hecho te iba a ofrecer llevarte hasta Dublín yo iba a regresar esta noche a Irlanda pero si lo deseas puedo posponerlo para mañana sin problemas—.
Karen lo analiza y desde el punto de vista económico le conviene así que acepta la propuesta, va a la habitación de Michael que por meses compartieron pero solo ha despedirse, allí no hay nada de ella luego del accidente pues ella dormía en la otra habitación, todavía en su memoria existe vividos recuerdos en esa habitación, cuando hacían el amor, al hacerle cosquillas o simplemente al dormir.
Luego va a la otra habitación y allí sólo quedó su chaqueta para invierno así que se arma de valor y deja todo atrás, es momento de dejar de vivir en la nostalgia, en el pasado.
—Bien estoy lista—.
—De acuerdo, vamos—.
Karen cierra la puerta y ve la casa por última vez, se sube al auto con Andrew y rápidamente llegan a la casa de la familia de Michael pero él no desea bajarse a saludar todavía está apenado con el incidente de Diciembre con la pelea que daño las festividades, así que ella se baja y el se va de inmediato.
Como siempre la señora Elizabeth tan dulce y atenta, tiene preparada una cena hasta con un pequeño presente, cuando lo abre desea llorar son tres dijes para su pulsera, la que le regaló Michael y que dejó hace mucho tiempo aquí, los guardaría para colocarlo más adelante a una cadena, —Hija queriamos regalarte algo con significado así que cada uno escogió un dije la estrella para que tus deseos se cumplan, una libélula que significa buena suerte y un ancla que significa nuevas aventuras—.
—Es muy hermoso, la verdad estoy tan agradecida con ustedes, se han convertido para mí en familia, en un hogar tan lejos de mi casa, siempre los tendré en mi corazón—.
—Y nosotros a ti—.
Cenan juntos entre chistes y anécdotas como siempre y luego cada uno sube a su cuarto temprano, a pesar de todo Karen se siente agradecida con la experiencia a podido disfrutar, conocer y crecer muchísimo, desde el día en que decidió partir con gran dolor de su país.
Por su parte Michael a pasado horas caminando, meditando en el parque Princes Street Gardens, esa paz que se respira en un lugar así a callado el ruido en su mente y le ha permitido tomar una decisión para enrumbar su vida, pero primero tiene que deshacer lo que ha hecho, así que va directo al apartamento.
Al entrar, se siente que el aire está tan tenso que se puede cortar con un cuchillo, Beth está sentada en la sala bebiendo y con cara de malas pulgas, pero no lo va a postergar.
—¿Dónde estabas Michael, llevo horas preocupada de donde puedes estar? Y de paso dejaste el celular—.
—Me disculpo por eso, realmente lo puse a cargar y se me olvido tomarlo al salir, estaba caminando y reflexionando sobre muchas cosas y debemos hablar—.
—Tú me dirás—.
—Creo que cometí un error al venir aquí, aunque fue revelador, pero lo cierto es que debo volver a casa y retomar mi vida y aquí no lo voy a lograr, eres una mujer increíble no lo pongo en duda, pero esto no se trata de ti, debo encontrar respuestas, reencontrarme, encontrar un equilibrio—.
—Osea que me estás dejando—.
—Si, siento haberte lastimado con mis dudas e indecisión—.
—Que fácil ¿no?, me usas y me desechas—.
—Es mejor dejarlo aquí, que hacernos más daño más adelante—.
—De acuerdo haz lo que quieras pero te vas de inmediato—.
—Esta bien lo entiendo, espero algun dia no me guardes rencor por esto—.
—Lo dudo—.
Michael va a la habitación recoge nuevamente todo en su maleta, dice un último adiós a Beth y se va a un hotel cercano a pasar la noche, mañana tomará el primer autobús, tren o lo que sea para Inverness.