Esa mañana Karen se despide con tristeza de los Mckenzie, una familia que la acogió con cariño, pero en definitiva el mundo no se detiene, así que les lanza un último beso por la ventanilla por última vez y Andrew enciende el auto y comienzan el viaje. Al mismo tiempo Michael ya está abordando el tren de las 8:30 am de Edimburgo a Inverness el trayecto es de apenas unas cuatro horas aproximadamente, pero tratará de descansar un poco pues pasó mal la noche, entre un dolor de cabeza y la ansiedad de lo que vendrá a partir de ahora. Para Karen este trayecto es agridulce pues es una ruta muy parecida a la que realizó con Michael cuando estaban de vacaciones entre risas, música, hacer el amor, ver castillos y lugares históricos, la única diferencia es que esta vez no se quedarían en Belfast d

