No me atreví a más, tampoco. Y aunque me moría de deseos de besarlo y sentir sus caricias, me contuve y no me arriesgué ni a malas interpretaciones ni a perjudicar los estudios de Dani. Como les digo, era buen chico y yo quería, a pies juntitos, que culminara con éxito sus estudios. Y aunque me proponía no llegar lejos con él, sin embargo, en todas las clases me ponía muy linda, con jeans apretados, leggins, incluso, y minifaldas cortas, también blusas muy pegadas y llevaba, siempre mis pelos aleonados, resbalando a los hombros, en cola o haciéndolos caer como cascadas. Y Dani se entusiasmaba contemplándome, deleitándose con mis curvas, apreciando mis encantos, saboreando mi figura felina, mirando y admirando mi escultural anatomía. Eso prendía muchísimos mis fuegos, me sentía divina y má

