Fabricio continuaba con sus entrenamientos, en forma intensa, para la pelea por el título mundial. Los medios, incluso la televisión y las páginas web, le hacían entrevistas y videos y me gustaba ver todo eso en la laptop, cuando tomaba desayuno. Mientras sorbía mi café con leche y mordía las tostadas con mermelada, repasaba lo que hacía y decía mi alumno, de cara a su esperado combate por la faja universal de su categoría. Justamente leyendo esas informaciones, me enteré que la pelea era en Lima. Yo pensaba que iba a ser en un ring neutral, como en el fútbol, cuando se juega el Mundial. -No me habías dicho que ibas a pelear en Lima-, lo llamé tempranito. Él había llegado de hacer footing y estaba jadeando, imagino sudoroso y con su corazón alborotado en el pecho. -Así es, Miss. Espero

