Ese lunes habían muchísimos periodistas en la puerta del colegio, aguardando por Fabricio. Traté de pasar disimulada pero los reporteros me reconocieron. No podía ser de otra manera. Las fotos y videos de Fabricio dándome vueltas en el ring, se multiplicaron y el que menos me conocía. Sin querer era tan famosa como Fabricio. -¿Qué siente siendo la profesora del campeón?-, me preguntaron arremolinándose en torno a mí empujándose, tratando de conseguir mis declaraciones. Sonreí coqueta. Ellos no dejaban de tomarme muchas fotos. -Emocionada, muy emocionada-, dije. Estaba azorada además, porque no sabía qué decir. Me sentía como si le estuviera robando el show a mi alumno. Él era el que había conseguido el título mundial, se esforzó mucho por alcanzar su sueño, fue muy vehemente, terco para

