Capitulo: 02 Nos Pertenecemos

1309 Palabras
Soy Samantha Smith, una chica normal de veinte años, estudio leyes, y todo era perfecto. Tenía un novio hermoso que me amaba al igual que yo, a él. Teníamos planes de matrimonio, creo qué; de hecho, tenemos toda nuestra vida planeandolo. Pero como el destino no siempre nos complace todo se derrumbó. Eh vivido; mi vida bajo los excesivos cuidados de mi padres, Estos apenas me dejan salir con Ian, y es solo con él. Pues prácticamente crecimos juntos. Pero nunca e podido lograr cosas por mi misma, siempre tengo la necesidad de pedirles opinión, la verdad tengo miedo a equivocarme... Por eso nunca doy un paso sin que ya lo haya hablado con ellos. Tengo pánico de afrontar los obstáculos que la vida nos pone en el camino. Nunca supe defenderme, ni siquiera se decir palabrotas en voz alta. Mis padres, así me educaron cuidándome de más, mis padres crearon una burbuja invisible a mi alrededor. Solo que ese escudo protector no me cuido de él. De sus verdaderas intenciones contra mí... Y yo, por mi inocencia, jamás ví, su verdadero rostro. Hasta qué, fue demaciado tarde, está es mi historia; una con dolor, odio, y algo más... Un oscuro amor que me persigue siempre. Camino apresuradamente pues voy tarde a clases, y mi novio Ian no deja de regañarme por ello. Ambos vamos tomados de las manos. Yo, riendo y él, enfadado. Sus gestos son los que hacen que suelte carcajadas haciendo que el me vea de manera molesta. — Ya Ian, pareces mi padre. Le digo, soltando un suspiro. El voltea a verme regalandome su hermosa mirada azulada, y en sus labios se forma un pícara sonrisa. — ¿Quiere que te dé azotes por pórtate mal? Gatita, mira que por tu culpa llegaremos tarde. – Sus palabras me hacen sonrojar, siento las orejas arder. — Ian, cállate, no digas esas cosas. – Lo escucho reír, burlándose de mí, entonces me molesto, suelto su mano y empiezo a caminar intentando alejarme. Pero no logro avanzar, cuando siento sus brazos tomarme por la cintura. — ¿Adónde vas? Mi gatita. — Ian, no me digas así. – Le respondo, pues nunca me a gustado ese apodo. Según él, es de cariño, pero yo sé, que solo lo hace para molestarme pues cuando éramos pequeños siempre subía en algún árbol para esconderme de mis padres cuando hacía algo malo. — Ya, ya, amor sabes que solo bromeo ven vamos juntos, prometo portarme bien... Por ahora. – Sus palabras me hacen reír y así llegamos a la universidad. Nos despedimos y es así como comenzar nuestro día. — ¿Vienes a mi casa hoy? ¿Oh, voy yo a la tuya? – Escucho a Ian preguntarme. Pero yo solo estoy muy nerviosa por lo que pienso proponerle, pronto siento el rostro arder de la vergüenza. — Sam, que ocurre estás toda roja. – Paso mis manos por mi rostro miro para todos lados asegurándome que nadie me escuche, pues estamos en plena calle. — Ian, creo que llegó el momento. – Él, me ve confundido. — ¿Qué? – Suspiro un par de veces, y está ves si lo digo directo. — Quiero que hagamos el amor. – Dios... Que vergüenza, creo que de lo rápido que lo dije Ian no me entendió pues el está ahí, frente a mí todo colorado y sin parpadear. — ¿Que as dicho? — Lo que oíste. Ian estoy lista, tenemos años de novios pronto nos casaremos y yo... Bueno. — Nena, no tenemos que hacer nada, si no estás segura, ya lo hablamos ¿Sí? — Ian hablo encerio lo quiero ahora. Estoy muy segura. Tu lo eres todo para mí y aunque no tengo experiencia en nada de nada pues... Es algo que deseo hacer contigo. — Ya gatita, entiendo, y quiero que sepas que pase lo que pase yo te amo. Si cambias de opinión solo debes decirme no quiero que hagas esto solo por mí, yo deseo que cuando te haga mía sea porque tú en verdad lo deseas. — Lo sé yo también te amo, y quiero que sepas que estoy muy segura de mi decisión. Yo en verdad te deseo. Ian se acerca a mí, sin dejar de verme a los ojos, luego me besa con ternura y la vez algo más... Pero enseguida me alejo recordando dónde estamos. — Iré yo a tu casa hoy. Pues tu hermana me dijo que tus padres no estarán así que... — ¿Quieres que lo hagamos yá? – Pregunta, y yo solo asiento, pues es algo que decidí luego de pensarlo mucho, yo lo amo, y se que el a mi, por eso decidí ser completamente suya. — Bien, te veo en mi casa pero... Que le diremos a tus padres. — Les mentire, por primera vez en mi vida, y espero ellos me crean... La verdad soy mala haciéndolo. Y así quedamos, luego de llegar a casa saludo a mamá, que estaba viendo su telenovela, papá aun no llega, subo las escaleras a mi habitación. Les dije a ellos que me quedaré con Rachel a estudiar, ella es mi mejor amiga y complice. Dios... Que nervios, suspiro viendo la pequeña prenda interior que me está ofreciendo Rachel. — Venga Sam, no piensas usar pantaletas de abuelita por Dios... Perderás tu amada pureza. —¡Rachel! — ¿Que? Es la verdad, toma póntelo ya. Rachel empuja mi cuerpo hacia el interior del baño y ahí, pienso si debo hacerle caso o simplemente desechar su idea. Al final termino poniéndome esas cosas pero ahora arrepiento pues camino incómoda y trato de sacar la pequeña tanga de mi trasero. Hoy estoy vestida de una manera muy diferente, pues el corto, muy corto vestido ceñido a mi cuerpo no es algo que acostumbro a usar, de hecho nunca había usado uno. Justo cuando tomo la decisión de quitarme todo lo que Rachel me prestó; llega él. Ian al verme, sus ojos brillan de una manera diferente. — ¡Carajo! Te ves...estás hermosa. — Hay por Dios... No solo hermosa ella luce caliente. – Dice mi amiga. Miro a Rachel quiero ahorcarla, pero la repuesta de Ian me dejan helada. — Tienes razón, estás realmente sexy. Sonrió tímida y tomo su mano, caminamos hasta su auto para luego ponerlo en marcha. Siempre e pensado que Ian es mucho para mí, sé que está mal que piense eso pero, solo el hecho de que somos tan diferentes, el es extrovertido, aventurero y tan abierto para todo, y yo, siempre teniendo miedo a tropesarme y no poder levantarme. Es por eso que creo que él me ama, pues dejo muchas cosas para estar conmigo. Solo para que mis padres lo aceptarán. Al llegar a su casa entramos tomados de las manos, su hermana tampoco está y me alegro por eso. Ian me guía a su habitación y cuando ingreso quedo en shock, al ver todo lo que hay, pues su gran cama está cubierta de pétalos de rosas blancas y un te amo en rojas. Desde la puerta hasta la cama está un camino de ellas, cubriendo el piso... Todo se ve hermoso y al tenue luz que hay le da el toque perfecto. Juro que quiero llorar, pero sé que no es el momento, no quiero arruinar todo. — Quise hacer algo especial, y hermoso. Cómo tú... Y hacelo inolvidable para ambos. Y sin esperarlo, y por primera vez, decido ser atrevida, y termino uniendo nuestros labios. En un ardiente beso que nos deja queriendo más, y más. El uno, del otro. ....... Hacer el amor, con Ian, fue... Único, hermoso, y muy especial al principio dolió mucho, pero luego, él, hizo que el dolor fuera suplantado por el placer. Por fin, soy completamente suya. Y así, será siempre, ambos nos pertenecemos.
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