Los meses pasaron y los pequeños se acoplaron a mi. Laura y Leo prefirieron dormir en una sola habitación, así que acomodamos sus camas en una misma habitación. Mi hermano Mike comenzó a vivir en mi casa. Se sentía muy solo en la suya así que decidió vivir en mi casa. Algo que le convenía a Dan, él siempre iba a casa para visitar a los niños y de paso ver a mi hermano. Algo que me lleno de alegría ocurrió, los niños comenzaron a llamarme papá. Nadie entendía la enorme felicidad que sentía, pero yo seguía sintiéndome orgulloso de haber hecho bien mi trabajo como padre. Como lo mencioné Dan visitaba a los pequeños y en algunas ocaciones él se encargaba de cuidarlos cuando yo no estaba ya que en algunos casos me quedaba más horas en el hospital. (...) —Hola— dije en cuanto conteste la

