Cuando me encontré con Thomas en el centro infantil corrí a abrazarlo. ¿Por qué? Fue solo un impulso, él me había ayudado mucho y le estaba infinitamente agradecido. —Lo logramos— dije emocionado. Él me miró —Si, lo hicimos— sonrió. Cuando vi su sonrisa me di cuenta que aún estaba abrazado de él así que rápidamente me solté y mire a otra dirección —Hay que firmar los documentos que hacen falta— comencé a caminar hacia el escritorio. La mujer nos dio los documentos y colocamos nuestras firmas —Bien— tomó el papel y lo miró —con esto queda finalizado el trámite de adopción— me miró a mi —legalmente los gemelos son sus hijos. Señor Russo. Una enorme sonrisa de felicidad se formó en mi boca, esta felicidad no podía ser destruida, no por ahora. Al fin tenía una familia y eso me ha

