Damián me condujo hasta su apartamento, apenas le comente lo que había sucedido, no hablamos más en todo el camino. Me senté en el sofá, él se sentó junto a mí sin decir nada, solo me veía con una expresión que denotaba dudas. —¡Lo siento! Lo siento mucho — susurró. —¡Yo lo siento más! No dejo de pensar si todo esto fue por mi relación con Aitana. —No te hagas eso, claro que no. ¿Por qué tendría que ver? —preguntó. —Si Dora hubiese estado segura de que nos íbamos a casar, quizás no habría tomado esa decisión. —Pero me dijiste que el doctor insinuó que esta no sería la primera vez —recordó él. —Pero ella siempre supo lo mío con Aitana. —Me ha estado llamando Martina, supongo que Aitana te estaba buscando —me dijo. —No quiero hablar con ella ahora. —No la culpas ¿o sí? ¿le puedo de

