**André** Llegue temprano a la clínica, necesitaba hablar con el doctor Miguel, y saber si Dora estaría bien. Si necesitaba algo. Independientemente de nuestra relación, no podía dejarla sola. Un embarazo no nos uniría como pareja de nuevo, pero debíamos llevarnos bien por la criatura. El doctor me recibió muy amable, conversó de cosas varias mientras yo estaba nervioso por saber de ella. —Qué bueno que vayas a acompañar a Dora esta vez , hijo, esas cosas son importantes —dijo el doctor Miguel tomando su desayuno en su consultorio. —¿Esta vez? —pregunté. —Si, claro, las otras veces la has dejado sola, y bueno eso no está bien, una pareja siempre tiene que estar junta, más en estas cosas. —No sé de qué habla, y Dora y yo ya no somos una pareja, terminamos, ¿Cuántas veces le ha pra

