-¡Hola, mi bebé!- emocionado Jordan abrazaba a Zay antes de entregarla a Emira a quien le habían ordenado quedarse un par de días más bajo observación. -Está tan grande y hermosa- murmuró él mirándola con el amor que un padre tendría hacia su propia hija. -¡Por supuesto que sí!- dijo Emira feliz mientras su hija le sonreía con cariño. Ella pareció recordar algo cuando miró a su hombre quien le servía un vaso de jugo de durazno a cada una- A todas estás, ¿Dónde está Damian?- él la miró sin expresión - Yo… Yo no recuerdo haberlo visto con Black cuando me rescató- ella se fue poniendo cada vez más seria y tragó grueso al pasar el minuto sin oírse nada más que los balbuceos de Zairy- ¿Jordan?- murmuró a punto de quebrarse sintiendo algo increíblemente doloroso romperse en su interior- Jorda

