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1331 Palabras

-Por favor, Dios, si en verdad existes, si eres tan bueno como mi mamá me enseñó, por favor, no nos dejes morir aquí, por favor- imploraba Emira de rodillas al suelo mientras se escondía con Zay en brazos y una expresión de temor en su inocente carita al ver a su mamita con la cara sucia y llena de lágrimas. -¡Miss Fox!¡Señora!- ella agudizó el oído- ¡Señora, its me, Black!¡Ya se acabó todo!- ella tragó grueso. Se escuchaba como él pero en ese momento su cerebro le jugaba una mala pasada haciéndola desconfiar de todo y de todos. ¿Qué tal si los italianos la estaban engañandola y la intentaban hacer salir de su escondite con la ilusión de que todo había acabado? Hacía diez minutos no escuchaba disparos, lo sabía porque los había contado con su celular- ¡Señora, debemos irnos, el señor Jord

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