A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería mucho menos si le faltara una gota. Una linda frase que cuando María Teresa de Calcuta pronunció nunca imaginó lo mucho que encajaría en una relación en donde Emira había conocido lo bueno, lo malo, lo peor, lo infernal, y lo divino. Y si bien no existe lo bueno y lo malo más allá que la percepción personal de cada ser humano pensante y racional, sin duda alguna su matrimonio con Jordan le había hecho ver los puntos más reales que se oponían de forma radical a esa teoría mental. Emira daba de comer a su pequeña hija con aire ausente. Un acelerado Damian entró a la habitación sin avisar y se recostó contra la puerta agitado. Emira lo miró alerta sosteniendo a la niña con fuerza. Pensar es fácil, actuar

