-¿Podemos sentarnos?- pidió ella señalando la banca metálica. Él la siguió hacia el asiento. Con cansancio Emira lo miró, alerta a cualquier cosa que pudiera hacerle que pudiese dañarla y con ello al bebé. Aún así, Black estaba junto al elevador, con la vista puesta en ambos aunque no se veía preocupado, no por su seguridad, al menos. -Yo...Supongo que se preguntará por qué quise verla- Empezó él luego de carraspear. -Me asombra más el hecho de que me hayas encontrado y que, además, aún no me hayas matado- dijo Emira sin temor alguno. Lo veía débil, sí, pero seguía siendo un asesino despiadado. La persona que contribuyó a la muerte trágica de su madre. Y ella seguía siendo la vengadora de esta, y la asesina de su mujer. ¿Cuentas saldadas? Emira aún no lo creía por completo. -No la enc

