DOS MESES DESPUÉS Emira cambiaba el pañal de Zairy con una sonrisa en los labios, la niña le mostraba los peluches en el móvil sobre su cama. -Es hermoso, ¿No lo crees?- dijo sonriéndole. Se enderezó, su barriga de seis meses le dificultaba un poco muchas cosas sin embargo estaba feliz y eso era más de lo que podía desear. Tendría una niña, era algo tan maravilloso para ambos que aún sonaba a sueño. Jordan y sus tres princesas, así jugaba cuando besaba a las tres aunque la más pequeña de ellas estuviese aún haciendo estragos dentro del vientre de su madre. Salió de la habitación rosa cargando a Zay con un poco de dificultad. Carlota se apresuró a ayudarla dejando la ropa recién lavada en la cesta sobre el suelo. -Señora, no debe levantarla- le recordó y ella bufó. Era cierto, la chi

