Emira caminaba por el centro comercial abrazando a Zairy y pensando en el futuro más próximo. -Señora, va a asfixiarla- murmuró Damian a su lado y sólo ahí se dio cuenta de lo fuerte que la mantenía contra su pecho. Estaba dormida y Emira respiró hondo sintiéndose culpable. -Dios, odio sentirme así- se quejó- Cómo perdida y desenfocada, aunque es lo que soy en este momento- se reprendió pensando en voz alta. Para el guarura ya era normal el verla tan frustrada consigo misma. Damian señaló hacia la feria de comida. -Allá hay un tomacorrientes- Le indicó señalando un pilar- Vaya y siéntese a un lado mientras yo pido algo para comer, ¿Le parece? Emira recibió el cargador que él le tendió y sin decir nada con Zay en brazos se sentó en una banca justo al lado de el pilar en donde podría c

