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1024 Palabras

El vuelo de diez horas tuvo dos escalas. El piloto necesitaba un lugar seguro para aterrizar y que no fuese detectado más allá del controlador aéreo que ya tenían comprado. Renato no pudo descansar ni por un instante, se quitó la camisa e hizo lo mismo con su hijo, pegando el pecho de ambos, intentando darle calor con su propio cuerpo. Sentía la irregular respiración del niño y temía asustarlo con el latir desesperado de su corazón acorralado. Nunca creyó sufrir tanto. Nunca se preparó para tal tortura. Preferiría mil veces perder sus manos que perder a su hijo, ¡Qué le arranquen las pelotas sin anestesia! Pero no que Ibra muera. Cerraba los ojos y le rezaba a Dios que, si en verdad existía, hiciera algo, que no dejara morir a su hijo. Él era muy pequeño, no lo merecía. Y él tampoco s

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