El sexto día de mi celo me desperté con Evie sonriéndome. Me ofreció un cartón de agua de coco mientras yo me echaba hacia atrás el pelo sudoroso. Tomé unos sorbos y luego me recosté; Respirando profundamente unas cuantas veces mientras el dolor me invadía. —¿Puedo trenzarte el cabello si quieres?—ofreció con ojos de disculpa. Rápidamente se deslizó detrás de mí y comenzó a pasarme el cabello que estaba bastante empapado de sudor. Sus dedos fueron suaves conmigo mientras masajeaban mi cuero cabelludo, sus dedos fueron suaves pero el dolor del calor no. Un par de veces tuvo que detenerse mientras yo me doblaba mientras grandes olas me atravesaban. Me rodeó con sus brazos y me frotó la espalda, susurrándome cosas alentadoras mientras mi bestia intentaba acercarse a mí mientras luchábamos

