La toalla me rodeó rápidamente; Me secó con cuidado y me miró como una gallina inspeccionando a sus polluelos. Sin embargo, el calor lamía los dedos de mis pies, cada vez que me tocaba crecía más. Me miró con ojos doloridos; su mano acarició mi mejilla mientras su otra apartaba algunos mechones de pequeños cabellos que se habían soltado de mis trenzas alrededor de mi frente. -Lo siento mucho bebé.- Sollocé mientras sacudía la cabeza; las lágrimas aún brotaban de mis ojos. —No es tu culpa—suspiré. —Lucas estuvo aquí.— Sus cejas se arquearon. —¿Lucas estuvo aquí?— —Ha sido una semana realmente rara…— Lo siguiente que supe fue que me estaba besando; Me estaba besando mientras el calor subía por mi torso como si aprobara esta acción. Se estabilizó y se calmó un poco mientras me besaba de n

