Dejó escapar un suspiro y me atrajo hacia mí mientras una serie de respiraciones más agudas salían de sus labios mientras su bestia se acercaba a la mía, agarrándose para asegurarse de que ella estaba realmente bien. -Lo siento mucho bebé.- —Ya estás aquí—murmuré contra su pecho. Él asintió y dejó escapar otro suspiro. —¿Lucas?— —Un verdadero pendejo, pero sí me hizo compañía,— respondí con una leve sonrisa. Sacudió la cabeza. —Cifras —refunfuñó. —Ethan ¿y tú? ¿Qué pasó?- Besó mi corona y luego apoyó su barbilla en mi cabeza, manteniéndome cerca de él mientras sentía que alcanzaba el vínculo. Recostada contra él, su mente derramó imágenes de su viaje; su viaje que destrozó mi corazón. Lo vi a él y su grupo, las jaurías y las mujeres que tenían atadas como animales, mi bestia gruñó

