—Te lo dije, te estoy engañando.— -¿Vas a dejar?- — ¿ Quieres que lo haga?— Negué con la cabeza. El asintió. —No te dejaré. Intentaré engañarte hasta que él regrese a casa, más que nada porque Dios sabe que no quiero quedarme después de eso y... —Oh Dios mío, Lucas— gemí antes de hacer clic en la película. Lucas simplemente se rió entre dientes. —¿Qué harías sin mí Cristine?— Suspiré y me encogí de hombros mientras mi corazón se retorcía al verlo. Por un momento, si suspendía toda lógica, era como si Lucas realmente estuviera aquí conmigo viendo una película y ayudándome a mantener las pesadillas alejadas de mí. Era como si realmente estuviera aquí, no muerto. Ese pensamiento en sí mismo me dio un manto de paz al que acurrucarme y lentamente dejarme caer en un sueño sin sueños. —Mie

