Él se queda ahí parado desnudo, me mira serio y voltea la mirada hacia la otra mesa de masajes, camina muy tranquilamente, casi pone su pene en mi cara como si nada, se sube en la mesa de masajes, se acuesta y se relaja. No puedo creer que estemos tan cerca, completamente desnudos, mi clítoris está haciendo unos pequeños pucheros, ya no me puedo excitar más, no tiene caso, solo cerraré mis ojos, mientras me relajo, de pronto entran un hombre y una mujer a la habitación y empiezan a masajearnos, ¡vaya que delicia!, esto es un placer muy satisfactorio, la verdad no puedo dejar de verlo, no puedo entender como puedo estar tan ilusionada con él, no me ha expresado ni una sola gota de cariño, ni una sola de las sonrisas que sale de sus labios ha Sido para mí, pero es que él es tan guapo, tan S

