Me quedo parada en la esquina de la habitación, mirándolo nerviosa, los tragos se le subieron a la cabeza. —¡Isabella¡, ¡acércate y arrodíllate delante de mí, quiero que me complazcas!, ¡quiero por fin penetrarte, ya debes estar acostumbrada!, ¡si no vienes, voy por ti, si no quieres por las buenas será a las malas, contigo siempre es igual!— me habla histérico, no sé porque me tiene tanta rabia, no me voy a acercar a él, no quiero estar con el de esa manera. —¡Frank por favor déjame!, ¡no quiero que me tomes a la fuerza, no hagas esto por favor!— le suplico que me deje, le hablo con la voz quebrada, estoy asustada al verlo tan furioso. Se acerca a mí desnudo con el ceño fruncido, me mira con cara de enojo, me sujeta del brazo fuerte, me tira en la cama, lo veo y está transformado, no p

