Un líquido caliente brota por un lado de mi frente, ocasionándome un horrible dolor a la vez de que trato de abrir mis ojos. Lo último que recordaba, era el haber intentado abrir la puerta de mi viejo auto, donde de un pronto a otro, todo se había puesto oscuro. Mis manos se sienten apretadas en la parte trasera de mi espalda, al igual que mis pies. Parpadeo con lentitud, tratando de acostumbrarme a la oscuridad del lugar, a la vez de que trato de mover mis pies el uno junto al otro con gran rapidez, buscando una forma de poder soltar las malditas amarras. —¿Hola? —llamo, a la vez de que trato de buscar algún pequeño hilo de las amarras de mis manos para poder jalar de él. No sabía quién había sido capaz de raptarme, ni siquiera sabía que tenía algún enemigo en mis alrededores, siempr

