—¡Al fin te casas, amiga mía! —Loren me envuelve en sus brazos, después de alejar de un empujón a la chica que se encontraba maquillándome—, jamás pensé que llegaría este momento. Me echo a reír, dejándome consentir por mi cuñada, quien no dejaba de chillar de felicidad al verme vestida de novia. —j***r, estás preciosa —murmura al alejarse, dedicándose a verme de arriba abajo a la vez de que trata de contener las lágrimas que amenazan con salir de sus ojos—, si es que, con tu carácter de mierda, pensé que en algún momento Anthony iba a aburrirse de ti. Pongo los ojos en blanco, aunque después, no puedo evitar reírme al asentir con la cabeza. ¿Qué podía decir? Después de todo, era verdad. Me consideraba una mujer insoportable y difícil de llevar, durante estos dos años de compromiso, h
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