Capítulo 5

2939 Palabras
Podría decir que mi primer día fue fantástico, pero mentiría. Fue horrible ser tachada como la nueva, además de ser la heredera del Conde Dailan. Incluso un chico se acercó a preguntarme si mi padre tendría una reunión con el suyo. Alucine. Creo que se excedió, y amablemente lo envié derechito por donde vino. Fue un alivio enorme cuando el auto de mi madre aparco en frente del colegio, los que tenían auto ya se habían ido así no había muchos autos. Se detiene frente a mí, abro la puerta y entro. Suspiro ruidosamente y mi madre sonríe. -Supongo que ese suspiro quiere decir que tuviste un día de maravilla.-Aun sonríe cuando me dice eso. Bufo, no tiene ni idea. -Fue maravilloso. –Deje que sonora mi sarcasmo.- A excepción de que era la nueva en un colegio donde todos se conocen desde que tenían pañales.- Ella ignora mi sarcasmo y se ríe de nuevo. Cuando llegamos a la mansión, estoy tan feliz, me despido de mi madre. Va a buscar a mi padre en su nueva oficina. Me voy derechito a mi habitación. Entro, coloco mi mochila en la mesa y me dirijo al baño. Me quito la ropa y me doy una muy merecida ducha, salgo, voy al probador y me visto con un sencillo vestido de tirantes que compre ayer. Es de color verde manzana, me llega a la mitad del muslo. Dejo que mi cabello se seque al natural, solo lo peino. Me quedo descalza y me pongo a hacer mis deberes. Por suerte, no es muy largo. Unos toques en la puerta me sobresaltan, estaba muy concentrada leyendo un libro que encontré en la web. Grito un “pase”. Estoy segura de que es John. Efectivamente es el, hace una pequeña reverencia como siempre. -Buenas noches, Aisha. ¿Cómo te encuentras? -Buenas noches, John.- Sonrió al ver que me dice Aisha.- Me encuentro muy bien, gracias. Ya hice mis deberes, así que leía un poco en la web. -Así que eres de las que hacen los deberes.-Dice y yo frunzo el ceño- Oh, no malinterpretes. Solo pensaba en lo diferente que eres del resto de las chicas de este pueblo, la mayoría hace que sus sirvientes les realicen los deberes.- Vaya. Nunca lo hubiese imaginado. -¿Y es bueno que yo no sea como las demás? -Pero, por supuesto Aisha. Eso demuestra que a pesar de tu título como noble, eres una persona que lucha por sus propias cosas. -Supongo- le dije algo pensativa.- ¿Han llegado mis padres? -Sí, han llegado. Al parecer tuvieron un inconveniente y han pedido que se les suba la cena a su habitación. ¿Quieres cenar aquí? -Si, por supuesto.- John se gira para irse.- ¿John serias tan amable de conseguirme dos porciones de postre? -Por supuesto, Aisha. Pase por la cocina antes y hay pastel de chocolate. -Excelente.-Le digo y miro como sale de la habitación con una pequeña sonrisa. Treinta minutos más tarde, estaba comiendo el pastel de chocolate más delicioso que había probado, iba por la segunda porción. Delicioso. Cuando termine, me di una ducha rápida y me acosté a dormir. *** Iba caminando con dirección al buffet. Sí, tenían un maldito buffet. Casi llegaba cuando escuche mi nombre, me di vuelta y vi a Olivia corriendo hacia mí, mientras gritaba mi nombre. Me puse un dedo en mis labios, para indicarle que se callara. Dios, esta chica me va a volver loca. Parecía una loca corriendo en medio del pasillo mientras gritaba como una posesa. Espere hasta que llego a mi lado antes de seguir caminando. -¡Qué suerte haberte alcanzado, Aisha! Prácticamente saliste corriendo del salón- Eso era lo que estaba haciendo en realidad.- Pero bueno. ¿Este disponible hoy? Mis amigos y yo vamos a ir al parque de atracciones. Y nos preguntábamos si querías ir con nosotros.- La miro fijamente. Ella es algo fastidiosa. Pero me gustaría salir, la verdad aun no hice ningún amigo. Pero pensándolo bien, los descarte a casi todos, solo son materialistas. -Por supuesto, me encantaría ir con ustedes. -Mis amigos están en la cafetería, deberías sentarte con nosotros.-Asiento. Entramos en la cafetería, me dirijo al buffet, odio que me miren tanto. Olivia seguía parloteando a mi lado, no le preste mucha atención. Fui directa a la comida, tome una de las bandejas de plata, con vajilla incluida y me serví. Espagueti con albóndigas, con mucho queso, una botella de jugo y una taza de café. A mi lado Olivia ya había terminado, la miro a modo de interrogante. -¡Oh! Es por aquí, sígueme.- Empieza a caminar hacia el fondo del enorme comedor, hasta que llegamos a una mesa con tres chicos y una chica sentados, comiendo muy animadamente. Olivia se sienta en una silla libre y me hace un gesto para que me siente a su lado. Cosa que hago, todos en la mesa se me quedan mirando. -¡Chicos!- Exclama Olivia.- Bueno ya saben quién es ella. Aisha, ellos son Lucas- Señala al chico que está a mi izquierda, es bastante guapo con cabello marrón claro, ojos azules, su piel se ve ligeramente besada por el sol, sus ojos lucen juguetones cuando me da un giño, tiene una sonrisa deslumbrante y desde aquí puedo ver que va al gimnasio.- Por aquí tenemos a Cassian-Señala a un chico pelinegro de ojos azul zafiro, me da un asentimiento.-Por aquí esta Louis-Quito mi vista de Cassian, para ver el ultimo chico, veo que me dedica una sonrisa, desde que aquí se ve que es bastante alto y es pelirrojo de ojos azules, le sonrió de regreso, es bastante lindo. Aquí casi todos los chicos se ven iguales debido al uniforme, al que no creo que me acostumbre. -Es un gusto conocerlos, chicos. -Es un placer-Dice Cassian, con lo que debe ser una sonrisa pícara. Ruedo los ojos ante ello. Le devuelvo la sonrisa, aunque no es igual a la suya. -El placer es nuestro- Exclaman a unísono Lucas y Louis. Les devuelvo el saludo, pero me los quedo mirando. Noto que ambos tienen la misma sonrisa y los mismos ojos. Deben leer mi incertidumbre por que Louis agrega: -Somos hermanos- Escupe de repente, los miro sorprendida. Con esos colores de cabello cualquiera hubiera pensado que eran de todo menos hermanos. -Vaya. Nunca lo hubiera imaginado. – Me sonríen divertidos. -Nadie nunca lo hace.- Responde Lucas.- Somos hermanos, pero mi padre es pelinegro como yo y mi mama es pelirroja. Supongo que cada quien salió a su manera. -Pues vaya que sí. -Bueno,- Dice Olivia a quien había olvidado por completo- Ella es Alexa.- Señala a la chica sentada al lado de Louis. -Es un placer. -Igualmente.- Responde. Mmmm creo que no le caigo muy bien. La miro es bastante bonita, tiene el cabello castaño y ojos marrones. -Bueno, hoy iremos al parque de atracciones. ¿Quieres ir?- Me pregunta, estoy a punto de declinar, pero veo a Alexa frunciendo el ceño, como si la sola idea le molestara. -Si, por supuesto. Digo y creo que realmente la escucho bufar. -¡Genial!- Exclama Olivia.-Nos vemos en el estacionamiento a la hora de salida. Cuando suena la hora de salida, salgo al estacionamiento, veo para todos lados y visualizo a mis nuevos amigos al final del estacionamiento, cerca de la calle que conduce a la salida, me encamino hacia allá, con muchos ojos en mi espalda, no me gusta. Iugh. Sigo caminando con todos ellos mirándome, siento su desaprobación mientras se dan cuenta de hacia dónde me dirijo. Cuando llego al auto están todos dentro, es una camioneta tipo minivan, desde la puerta abierta me hace señas Olivia de que entre, sin pensármelo dos veces me subo y cierro la puerta. -Chica, parecía que venía persiguiéndote alguien!-Exclama Olivia. -Pues yo creo que sí, odio todas esas miradas fijas en mi espalda. -Te acostumbraras- Afirma Louis, es quien maneja. Pensé que tendrían algún chofer.- En algún momento encontraras que nadie te mira así de nuevo, eso o encuentran algo mejor que hacer. -Gracias.-Le digo.- Genial! Solo tengo que esperar que se aburran de mí.-Digo bufando. -Pues mientras esperamos que se aburran de ti, nosotros iremos a divertirnos mucho.-Exclama Lucas, quien está sentado del lado del copiloto. Este auto es espacioso, parece una limusina. Los asientos están colocados de esa manera, así que veo a los demás chicos de frente, menos a Lucas y Louis que están en la cabina, y a Cassian que lo tengo a mi lado. -¿Y a donde iremos a divertirnos?- Pregunto, no eh visto muchas cosas donde divertirse. -Bueno, mi querida Aisha.-Dice Cassian mientras me rodea con un brazo- Este es un santuario para la gente con muchos millones, como tú y todos nosotros. Y créeme sabemos cómo divertirnos al máximo. Solo espera y te lo demostrare- dice con una sonrisa pícara. *** Decir que la gente con muchos millones, como dice Cassian, está loca es quedarse corta, este maldito pueblo es como un pequeño país. En el último mes que eh andado con mis amigos, eh visto más mundo del que algunas ves haya visto, es que hay de todo, hay pizzería, pastelería, bares, restaurantes, cine, parque de atracciones, discotecas, parques acuáticos, gimnasio, teatro, club de golf, canchas de tenis, de futbol, baloncesto, bádminton, esgrima, un estadio, hasta puedes saltar de un paracaídas. Están locos, pero ha sido un mes de total diversión, tal y como prometieron. Llego exhausta a mi casa y solo tengo tiempo de hacer las tareas y dormir. Nada más, a veces salgo a cenar con mis padres pero eso es todo. Bueno hoy está siendo un día tranquilo, estamos comiendo en el buffet, al parecer los chicos tenían razón respecto a los mirones, poco a poco han dejado de mirarme tanto, aun lo hacen algunos pero no todos. Observo encantada como Alexa le lanza las chispas de chocolate de su galleta a Cassian, justo en su muy arreglado cabello. Me carcajeo al ver su expresión horrorizada, no me llevo muy bien con Alexa, pero lo que le hace a Cassian es tan bueno que la elogio. -Excelente Alexa, agrégale más a su cabello.- Ella le echa más chispas mientras nosotros nos morimos de la risa. Al rato las chispas se acaban y comemos en silencio. -Oigan, chicos.-Digo para llamar su atención.- ¿Que vamos a hacer hoy?- Veo que todos me miran. -¿Qué tal si vamos al cine?-Pregunta Alexa. -Ay, no. Ya estoy cansada del cine-Dice Olivia.- Hagamos otra cosa. -Pues, podemos ir a nadar.-Dice Cassian, el solo quiere vernos en traje de baño. -¡NO!- Exclamamos las chicas y yo, y los muy estúpidos se ríen. -Bueno que tal si vamos a una discoteca en la noche- Dice Louis, a él le gustan esas cosas. -No, que pereza. –Digo yo. -¿Ya estas aburrida, pequeña princesa?- Me pregunta Lucas, le saco la lengua. El suelta una risita. –Bueno, tengo una idea. Anoche mi abuelo estuvo contando una historia sobre lo que ocurrió en Linders hace años. -¿Y qué ocurrió?- Pregunto yo. -Cuenta mi abuelo, que hace años había un club social, se llamaba el Club del zafiro Mítico. Fue fundado por un grupo de extranjeros que vivía aquí y se sentían des culturizados en Linders. Extrañaban viejas costumbres y actividades sociales que aquí no se hacían, así que lo construyeron y durante muchos años, fue muy concurrido. El Club del Zafiro mítico era lo máximo en aquel tiempo, todos querían ir, pero era exclusivo, solo los miembros fundadores podían admitir nuevos miembros y hacer invitaciones a ciertas personas. Oh, pero un año, para celebrar el cumpleaños número 18 de hijo de uno de los fundadores, fueron invitados todos los chicos del colegio Castle Black, a petición del chico. Pues todos sus amigos querían asistir, incluido mi abuelo, así pues hicieron la fiesta. Fue una de las más grandes que hicieron en toda la historia del club, a la medianoche la fiesta estaba en su cenit, era hora de que el chico apareciera y abriera el baile en su honor. Según sus costumbres los varones debían escoger una esposa de menor edad a la de ellos, pues en el cumpleaños de cada varón, este podía escoger a su futura esposa y abrir el baile con ella a medianoche para reclamarla en compromiso, sino debía bailar con una dama mayor a su edad. El hijo del fundador, estaba perdidamente enamorado de Every Towers, una estudiante de Castle Black. De ahí surge el motivo para invitar a todo el colegio. Cuando suena la música para abrir el baile, el chico no aparecía, seguía sonando y no salía de la habitación, en donde debería estar con Every Towers. La gente estaba feliz, eufórica por estar allí, no prestaba mucha atención a su alrededor. Su padre, preocupado, al ver que su hijo no salía, decide romper el protocolo y abre la puerta de la habitación, y dicen que se quedó congelado en medio de la puerta. Dentro de la habitación, estaba su hijo, sentado en una elegante silla de mármol, recostado hacia su lado derecho, como si se hubiera quedado dormido, solo que, tenía una daga clavada en el corazón. El grito del padre todavía resuena en los oídos de mi abuelo.- todos estábamos muy callados. -¿Y quién lo mato? ¿La chica?- Pregunte rompiendo el silencio. -No lo saben, la chica desapareció. Pero era una habitación cerrada, solo había una puerta y no tenía ventanas, la chica solo se esfumo. Después de eso cerraron el club, quedo expuesto al clima y fueron algunos maleantes y lo desvalijaron un poco. Es un lugar abandonado, pero sigue siendo hermoso.- termina Louis. -Pero nosotros hemos ido un par de veces, tiene un hermoso lago y es genial para hacer excursiones. Si quieres podemos ir.- Me dice Olivia. -Suena divertido, además no tenemos nada más que hacer.- Les digo. Y es una idea genial.- Un camping, una de las cosas no hemos hecho desde que llegue.- Suspiro- Es de lo más irónico, teniendo en cuenta que este es un pueblo en medio de un bosque.- A mi alrededor estallan en carcajadas, y yo pues, me uno a ellos. Sip, mucha ironía. -Para todo hay una primera vez- Brama Cassian entre sonoras carcajadas. -Bueno, esta primera vez no es muy divertida. -Nos divertiremos en el camping.-Me dice Olivia. -¿Y cuándo iremos? -Podemos ir a echar un vistazo hoy, y luego si te gusta, que sabemos que te encantara, vamos el fin de semana.- Propone Cassian. -Recuerda llevar un traje de baño, para la próxima- Me dice Alexa. Ella se había abierto un poco conmigo en el último mes. Creo que pensaba que solo me juntaría con sus amigos hasta que me uniera a alguien más, y así era, al principio. Pero ahora no, me siento muy cómoda con ellos. -Tengo varios, que mando la modista y aun no los uso. Llevare uno de esos-Le dije a Alexa. Pensar en trajes de baño me hizo pensar en Kassiel, Dassiel y Emily. Hemos tenido muy poco contacto después que me mude. Están ocupados con sus vidas, supongo que fui abandonada. Bueno, pensándolo mejor, yo los abandone al venir aquí. El sonido de la campana me saca de mi ensoñación, los chicos se despiden, Olivia, Alexa y yo nos dirigimos a clase, tardamos un par de minutos. La mayoría de la clase ya está allí sentada y la profesora también, nos sentamos las tres juntas. Poco a poco entran los demás, la clase comienza y mi mente me lleva al relato del abuelo del Louis y Lucas. Nunca hubiera imaginado que algo así pasaría en este pueblo. Se siente un lugar muy seguro para vivir, las últimas semanas que lo recorrí con mis nuevos amigos todo se veía tranquilo, tan lleno de paz y vitalidad. No sé, es un gran misterio. Sí, todo es como lo cuentan. Entonces ¿A dónde fue la chica? ¿Ella lo mato porque no quería casarse con él? Es un motivo valido, nadie quiere casarse por obligación. Pero, mmm ella desapareció. O tal vez alguien la ayudo a escapar. Era una cosa sencilla, si lo que dicen es cierto. Si la primera vez que debían ser vistos era para el baile, entonces, alguien pudo ayudarla a hacerlo mientras todo mundo se concentraba en disfrutar de la fiesta, en especial una fiesta tan exclusiva como esa. Bueno, yo en una fiesta de ese calibre, ciertamente estaría disfrutando de ello. Pero ¿Asesinarlo? Bien podían haberlo dejado inconsciente y después atarlo. Tan sencillo como eso, cuando alguien se diera cuenta, estarían a millas de distancia. Estaba tan ensimismada que me sobresalte cuando sonó la campana. Vaya pase toda la clase, perdida en mis pensamientos. Empiezo a recoger mis cosas, en la puerta veo a las chicas, me apresuro y llego con ellas, vamos charlando a nuestra próxima clase. Finalizada nuestra jornada estudiantil, las chicas y yo nos dirigimos a la salida. -Estoy algo emocionada por ver ese club, me tiene muy intrigada, es muy misterioso. -Tienes razón, Aisha. Es un misterio, nadie ha logrado saber nunca que paso ahí.-Responde Alexa- Pero me gusta el lugar es genial. -A mí también me gusta mucho. Estoy muy segura de que te encantara, Aisha.-Me dice Olivia. En ese momento llegamos al estacionamiento y vamos directas con los chicos, y están acomodados en sus asientos, subimos y Louis arranca mientras Cassian grita. -¡Aventura, aquí vamos!- y el resto de nosotros estallamos en carcajadas. Me encantan estos chicos.
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