Bajando del carruaje Lía agarra sus maletas y levantando la mirada observa el imponente castillo frente a ella, el cual era blanco con varias tonalidades de azul y pensó que era mucho más bonito de cerca.
-por aquí señorita -dice el conductor del carruaje, ayudándola con sus maletas y llevándola hacia la puerta del castillo.
Ayer el Rey Kyle le dio la oportunidad de vivir en el castillo sirviéndole a él y a su hermano, el príncipe Caius... Lía sería algo así como la sirvienta del Rey pero según Kyle no tiene que limpiar nada, ni lavar ropas, ni cosas así, solo tendría que estar presente por si se enfermaban o por si llegaban lastimados de una manera no tan grave... pero ahora que lo piensa ¿no tendrían personas especializadas para eso? ¿Por qué razón buscaría a una pueblerina para que los atendieran? ¿No saben que cualquiera los puede matar así? ¿Qué pueden estar en la cocina y pueden hasta envenenarlos?
Subiendo las escaleras hacia las enormes puertas en donde la esperaba el Rey Kyle junto al príncipe Caius, que este último sonreía enormemente.
-Bienvenida, Lía - saluda el rey y ella con respeto hace una reverencia.
-Gracias por la oportunidad, mi Rey -responde para luego voltear hacia Caius y hacer lo mismo.
-¡Estoy muy feliz de que estés aquí! -exclamó Caius y cuando iba, al parecer, a abrazar a Lía, Kyle lo frena.
-Disculpe por entrometerme pero ¿que hace de pie? ¿no se supone que la herida se le abrió mucho peor? -pregunta preocupada haciendo que el príncipe sonría más grande pero que el Rey frunciera las cejas.
-Eso mismo le dije, que aún no estaba del todo curado, bueno, ni curado estaba porque fue ¡ayer! Que se le abrió la herida y al estúpido le dijeron que no podría pararse por lo menos una semana y aquí está -habla el Rey mirándolo súper enojado.
-No se moleste con él, Rey Kyle -habla captando su atención, poniéndose un poco nerviosa por su intensa mirada- se-seguro que tiene una razón para haber ignorado los mandatos del doctor ¿no, príncipe?
-Claro que sí, es una razón muy pero muy válida -responde presionando su cuerpo contra un lado de una de las enormes puertas con la cara un poco roja.
-¿Ah si? ¿cuál es esa? Si se puede saber -pregunta el Rey con "curiosidad".
-Pues quería darle la bienvenida a Lía, obviamente, porque seguro que está nerviosa y seguro asustada, ya que está en un lugar, literalmente, desconocido para ella -responde y Lia sonríe por lo amable que es el príncipe, pero dejó de sonreír al ver al Rey mirándola- y como yo duré varios días en su casita, tenemos como una pequeña amistad ¿no, Lía?
-Si usted quiere, príncipe Caius -contesta ella, sonriendo un poco.
-¡No, no! Si yo quiero no, bueno, si quiero pero tu debes de querer también, no quiero obligarte a tener una amistad conmigo si no estás cómoda -le habla colocando su mano en su abdomen.
-Está bien, aceptaré si usted se va a acostar y tomar reposo como, supongo, dijo el doctor porque desde hace rato que se le nota en la cara que le duele mucho, príncipe -le habló acercándose a él.
-Si me ayudan, lo agradecería, creo que de aquí no podré moverme por mi mismo-
Luego de eso, el Rey Kyle llamó a varios hombres para que trasladaran al príncipe a sus aposentos quien se despedía con la mano y Lía hizo lo mismo, para luego darse cuenta de que se había quedado a solas con el Rey.
-bueno -habla él mirando las maletas que fueron adentradas al castillo hace como 10 minutos y luego mirando a Lía- ¿Quieres que te muestre el castillo, antes de mostrarte tu habitación?
-Sería un placer, mi Rey -responde sonriéndole, recibiendo una sonrisa de vuelta.