Después de una semana desde aquel encuentro entre Samuel y Leonel, dónde Samuel por fin había hecho su sueño realidad, el trato entre ellos fue cordial a través de las llamadas telefónicas, ambos compartieron información que les permitía avanzar en el proyecto, sin mayor relevancia; en más de una ocasión Samuel intentó hablar sobre lo ocurrido con Leonel; tratar de explicarle por qué había hecho caso a sus impulsos, pero Leonel no accedió a la provocación, se limitaba a acelerar los procesos laborales entre ellos y terminar las llamadas con una despedida cordial, como si fueran dos completos desconocidos, aunque en realidad así era. Para Samuel ya hacia parte de sus pensamientos al levantarse y cuando iba a dormir, en cualquier momento del día que tuviera tiempo libre Leonel aparecía en

