¿Temes a la oscuridad?
Cuando la puerta fue cerrada un silencio abrumador la envolvió, prendió todas las luces de su casa y subió a su habitación, al hacerlo se despojó de su ropa y se puso un pijama, no sin antes bañarse.
Estaba sumergida en las páginas de un libro. La primera escena s****l había hecho acto de presencia y ella se debatía entre leer o no hacerlo. Mi inexperiencia se está burlando de mí. Esos eran sus pensamientos ya que sí, era virgen y inexperta aunque claro está, Deana siempre le había dado "clases de educación s****l"
Sí, tuvo su primer beso.
Fue con Wayne, sí, señoras y señores. Ella estaba flechada por Wayne aunque sus amigas -Kerrie y Deana- siempre le dijeron que estaba mal, no fue tan malo sinceramente. El beso fue suave, aunque al otro día ella viese como él devoraba a una chica pegada a un casillero, eso fue a sus catorce años, dos años atrás. Ella ya había superado esa etapa, su edad no definía su inteligencia y su capacidad para tener claras las cosas.
«La manera en la que tocaba mis partes era tan tierna, parecía que me tratase como cristal, me arrancó las bragas de un tirón y devoró ahí. El me pedía que le gritara que era suya y que más nadie podía bajar ahí a mi co...»
—Oh Dios —Neu, tiró el libro en el momento en que llegó una notificación a su celular.
Mi media sandía: ¿Qué andas haciendo puritana?
Aneu: Leía un nuevo libro ¿y tu?
Mi media sandía: Acabo de coger...
Aneu: ¡Dios mío, Deana!
Mi media sandía: Acabo de coger una funda de Takis y no tenían nada... ¡Estoy decepcionada!
¿Que pensabas puritana?
Aneu: Nada, Adiós.
Mi media sandía: Venga ya, dime.
Aneu: Bueno... Pensaba que estabas... Bueno... Tu sabes...?
Mi media sandía: No, no lo sé.
Aneu: Bueno, tu sabes. Pensaba que te estabas apareando.
Mi media sandía: ¡¿APAREANDO?! ¡Yo no me apareo, yo cojo!
Aneu: Esa no es la manera correcta de decirlo
Mi media sandía: ¡Coger! ¡Coger! ¡Coger!
En un momento Dea se cansó de mandar aquellos mensajes, y Aneu, se dio cuenta ya que le volvió a escribir para que fuese a su casa a dormir. Y así fue, dos horas después Deana había llegado y lo hizo con Wayne. Aneu, por estar tan concentrada en el libro y en los mensajes no se dió cuenta de que Wayne estaba tocando hace horas la puerta.
En el momento en que entró a la habitación se había quedado un poco noqueado-Aneu, tenía un pijama de dos piezas. Blusa de tiras sin sostén junto a unos pantalones cortos, su pelo largo hasta la cintura de Neu, estaba amarrado en una cola descuidada ya que estos estaban mojados. Era obvio que un sonrojo se había posado en las mejillas de Neu, ya que no estaba acostumbrada a que nadie la viera con esas fachas.
Al parecer este quería simplemente entrar y salir de la casa, porque al hacerlo se fue inmediatamente.
Era obvio que aún seguía pensando en lo del mensaje ¿Quién no lo haría? Era Wayne, aunque ella no lo hubiese pensado, ¿Es hora de pagar? ¿que pagaría? no debía a nadie, ese podía haber sido su pensamiento ya que sabía que la pequeña humillación hacia Wayne no pasaría desprevenida
—¡Carajo!
La voz asustada y alta de Dea había hecho que ella se lograra asustar y que el envase en que estaban las palomitas se girara cayendo al piso, un pequeño desorden de pequeñas palomitas amarillas por la mantequilla había hecho que Aneu se parase a recogerlo
—¡Lo siento, j***r! ¿Viste eso? ¡Dios mío! No volveré a ver películas de terror.
Como si ella le fuese a creer ¿Quién lo haría?, Siempre era lo mismo. Deana se podía espantar en todas las películas que veían de terror y decir que no las verían pero al final, lo terminaban haciendo. Ya se iban a dormir. Claro no sin antes hablar. Las palomitas que habían en el piso habían sido recogidas por Neu, y una parte por Dea después de haberse recuperado de su susto.
Y ahora ambas estaban de lado en la cama frente a frente —¿Qué hay con esa miradita que te dió Wayne, eh?
—No sé de que hablas —Su voz había salido como un pequeño chillón y su amiga de inmediato se había dado cuenta que esta estaba enterada de aquella mirada.
—¿Ah, sí? —Aunque Deana no mostrara lo que sentía, tenía miedo de que le pudiesen hacer daño sentimentalmente a su mejor amiga. Algo que cabe destacar es que en los momentos en los que ella lloraba Dea, poca veces estaba, pero siempre trataba de apoyarla. A ella nadie la ayudó, ella salió sola del hoyo de donde se había metido sola.
—Dejemos esto, de ninguna manera volveré a caer por ese idiota —Deana se sorprendió por el seudónimo que usó para llamar a Wayne. Añadió— Y tú... ¿Que pasa con Noah?.
—¡Arg! Noah y yo solamente somos amigos con derecho a roces. Nosotros no somos nada, sé que él está loco por mí... Pero no lo sé. Estoy confundida, siento que algunas veces no me puedo alejar de él y que las veces que me acuesto con otros chicos no es lo mismo y tengo que ir a donde él para que me satisfaga.
Estaba sorprendida, ¿qué era eso? ¿acaso es esa una declaración de amor?
—No hablemos de eso. Debes prometer que no tendrás nada de nuevo con él.
—Lo prometo...—Ellas se miraron y sonrieron, ambas levantaron las manos y sacaron su meñique
—Equis con Way...—Y así fue de una manera horrorosa abierta la puerta de aquella habitación, dejando ver a Wayne.
—¿Hablaban de mi? — Deana puso los ojos en blanco y Aneu por su parte se puso nerviosa, sus manos comenzaron a sudar en unos segundos.
—Ya quisieras, rata —Dea al ver que este tenía una caja de pizza en sus manos se levantó dirigiéndose hacia él y tomó una. Ella la comía y saboreando, añadió —Esta pizza sabe extraña.
—Vamos, cosas tuyas deben ser, Deana.
Habló Wayne.
—¿Que haces acá? —Habló por primera vez Aneu en la habitación y, Wayne la miraba con una de sus cejas arqueadas. —Largo, sangre sucia.
Mala idea. Wayne Apretó su quijada y salió de la habitación.
—¿Por qué hiciste eso? —Preguntó su mejor amiga extrañada y con una sonrisa en sus labios.
—No lo quiero cerca.
Deana, se dejó caer en la cama y de inmediato el sueño pesado la envolvió. Neu se acostó y trató de dormir.
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Gracias por leer.