Ante aquella declaración todos quedaron paralizados, todos incluida Charlotte quien iba de la mano de su marido y pudo notar como este se tensó y su expresión cambio drásticamente a una de furia absoluta, había descubierto algo con la llegada de Robin y eso era evidente. - ¿Podemos ir al despacho? - preguntó Robin insistiendo a lo que Gustavo asintió sin esperar más. - Vamos - dijo y miró a su esposa la que parecía desconcertada dejando un suave beso sobre su frente - Ya vuelvo, corazón - susurró soltando su mano y ella asintió sin más opción - No vamos a tardar, enseguida nos vamos. Preocupada por las caras que había visto de su padrino y de su esposo Charlotte los miró hasta que entraron en el despacho y supo enseguida que la noticia que le daría no era muy buena. Durante largo rat

