Al día siguiente Gustavo fue el primero en levantarse, se despertó antes del amanecer sintiendo un leve movimiento a su lado. Al abrir los ojos vió que su esposa se había acomodado junto a él con la cabeza ligeramente apoyada sobre su hombro mientras retenía su brazo en un suave pero firme agarre. Con una sonrisa besó su cabeza recordando lo pesado que era su sueño y la miró, admirando también cada parte de su rostro relajado. Cuando vió que no tenía intenciones de despertar, como era de esperarse de ella, siendo las 5:00 AM se puso de pie cuidando de no despertarla por si acaso y se encaminó a preparar para su rutina diaria de ejercicios. A esa hora, en la casa solo estaba despierto su hermano así que estaría en completa tranquilidad como todos los días. En el momento que estuvo listo

