Alexander se puso de pie y se acercó al sofá donde estaba ella. —Enhorabuena. Camila lo miró con los ojos muy abiertos. Se preguntaba por qué, de repente, estaba siendo amable. Negó con la cabeza, confundida. Ayer le había dicho cosas groseras y hoy la estaba felicitando. No entendía qué pretendía ahora. —Oye, ¿por qué me miras así? —preguntó él al notar su expresión. Camila negó con la cabeza. —Nada. Tomó su computadora portátil para revisar el archivo. —¿Qué es eso? —preguntó Alexander al verla tan concentrada. —Esto —respondió ella, mirándolo—. Me pidieron que editara un archivo que me enviaron. —¿Puedes hacerlo? —Puedo intentarlo, aunque nunca he editado un libro antes. Leí el primer capítulo y encontré pocos errores, pero estoy buscando algunas palabras que encajen mejor.

