Camila llegó al apartamento de Nick y entró usando la contraseña, ya que la conocía. Clara la vio y corrió a darle un fuerte abrazo. —¡Guau, Camila, te ves increíble! —dijo Clara, observándola de arriba abajo. Camila llevaba un vestido amarillo sin hombros que combinaba perfectamente con su tono de piel. Su cabello, cuidadosamente arreglado, caía sobre sus hombros y espalda. —Siempre he sido hermosa —respondió Camila con una sonrisa orgullosa. Siempre se había sentido segura de su belleza. —Por favor, pasa —dijo Clara, haciéndola entrar. Camila miró a Nick, que seguía concentrado en su videojuego, y frunció el ceño. —Nick, ¿cuándo vas a madurar? —preguntó, arqueando una ceja. Nick apartó la vista de la pantalla y la examinó de pies a cabeza con una amplia sonrisa. —Mírate nada más…

