Abro los ojos de golpe y la primera imagen que veo son unos ojos azules que me observan atentamente. Todo mi cuerpo está sudado y tembloroso, además de que mi respiración se escucha forzada, como si hubiese corrido una maratón. Mis manos tiemblan y me duele la cabeza. - eres tú...- susurro empujado su pecho lentamente y alejandome de él. ¿Qué hace aquí? Pensé que se había ido. Flashback. Me observa con desagrado... a kilómetros podría distinguir su fastidio, está cansado de mi. - mira...- piensa unos segundos antes de hablar- por esto me voy, yo no quiero esto- resopla- que nos hemos divertido un poco sexualmente no significa nada, yo no te debo nada, no tengo ningún compromiso contigo, ni tengo porqué quedarme- empieza a colocarse la camisa ignorando mi rostro desecho. Siento

