-¡Akemi! - dijo Nagisa acercándose - ¿Estás bien?
No podía hablar de lo aturdido que estaba, y no podía dejar de vomitar. De reojo vi que Atsushi sólo se quedó parado en la puerta mirándome. Cuando me calmé, Nagisa me ayudó a volver a la cama y llamó a Jhon, quien llegó en un par de horas y después de revisarme, me dio una inyección para calmar la fiebre y las náuseas. Tenía una infección muy fuerte en las vías respiratorias, pero con medicación, mucho reposo y muchos líquidos, mejoré en un par de días. Mientras estuve enfermo, Nagisa fue quien se quedó a cuidarme y casi no vi a Atsushi, pero siempre escuchaba que le preguntaba a Nagisa sobre mi estado de salud desde afuera de la habitación de Hotaka. Por la noche, me dio mucha sed y salí a la cocina por un vaso de agua
-Akemi… - escuché la voz de Atsushi detrás de mi
-...¿Aún estás despierto? - dije tomando un sorbo de agua
-No deberías estar de pie… llamaré a Nagisa para…
-No lo molestes… sólo vine por un poco de agua, en seguida volveré a la cama, a demás, ya me siento mucho mejor y ya no tengo fiebre… – dije serio mientras regresaba a la habitación de Hotaka
-Espera… - dijo Atsushi sosteniendo mi brazo
-...¿Qué ocurre?… - dije en voz baja con un nudo en la garganta y la mirada hacia el suelo, no quería verlo a la cara
-No… Yo… olvídalo… no es nada, vuelve a dormir… - dijo soltándome
-Bien, entonces… buenas noches… - dije con tono seco
-...Akemi… - dijo con la voz entrecortada
-¿Qué es lo que quieres decirme? Dilo, que quiero regresar a la cama...
-Yo… yo… lo siento…
-¿Por qué te estás disculpando? - dije molesto - ¿Por insinuar que te engañé?, ¿Por usar tus feromonas en mí para someterme? - empecé a llorar del coraje - ¿Por querer golpearme? ¿Por decirme prostituto? ¿O por el hecho de que estuve enfermo y ni siquiera viniste a verme? ¡¿A caso sabes lo que hiciste mal para querer disculparte?!
-Yo.. lo siento por todo… Sé que soy un imbécil, que no debí hacer… o decir nada de eso…
-Pero lo hiciste, la herida ya está abierta… - dije serio
-Lo siento mucho, Akemi… Perdóname… es sólo que cuando te vi en ese estado, saliendo del auto de ese tipo, después de dos horas… no me pude contener…
-Y lo mejor que pudiste hacer fue pensar que me había revolcado con ese tipo… - dije soltando una lágrima – Seamos sinceros, Atsushi… no puedes confiar en mi, sólo porque soy omega… No, creo que aunque no lo fuera, no podrías confiar en mí…
-Sí confío en ti… es en ese tipo en el que no confío
-¿Y? ¿No crees que después de Sora, vendrán más tipos como el? ¡Siempre va a haber alguien que te haga sentir celos! ¿Planeas tenerme encerrado a partir de ahora para que nadie me vea?
-No… eso no…
-Atsushi… te amo… pero
-¿Pero? - dijo Atsushi llorando
-...Estoy muy cansado… hablemos mañana – dije pensando en lo que estuve a punto de decir
-Akemi… Por favor – dijo abrazándome – Te amo demasiado, como para pensar en perderte
-Ya te dije que hablaremos mañana - le dije apartándolo
-Esta bien… - dijo Atsushi triste
Después de eso, Hotaka regresó a casa con Akiro y yo regresé a mi habitación con Atsushi, aunque casi no hablábamos. Yo trataba de evitarlo y posponía la conversación que le había prometido, diciendo que tenía mucho trabajo.
En la empresa, Sora no dejaba de revolotear a mi alrededor
-Oye, tu alfa sí que es muy posesivo – dijo Sora jugando con el estetoscopio de su outfit de doctor, sentado junto a mi
-¿No tienes una escena que hacer? – le dije tratando de evadirlo
-Nos dieron 10 minutos… como sea, ese día, él parecía realmente molesto. No te hizo nada, ¿o sí?
-No digas estupideces… él no se atrevería a ponerme un dedo encima – dije estremeciéndome al recordar que casi lo hace – a demás, no es asunto tuyo
-Bueno, no… por ahora – dijo poniendo una mirada perversa
-Ahora, ni nunca
-Que cruel…
-Por cierto…
-¿Qué cosa?
-Nunca te agradecí por llevarme a casa ese día…
-No fue nada – dijo Sora sonriendo, lo que me hizo recordar al viejo amigo que apreciaba y me sonrojé
-T… también… debo pedirte disculpas… - dije tartamudeando
-¿Por qué deberías disculparte?
-Por la reacción de Atsushi… entiendo que estuviera enojado, pero no hiciste nada para que te tratara de esa manera. Me encargaré de que después él mismo te pida disculpas
-No es necesario… no me golpeó ni nada, a demás, fue divertido – dijo Sora con una risita traviesa
-¿Divertido? ¿Qué parte de lo que pasó ese día fue divertido? – dije con una mirada de sospecha
-Fue emocionante sentir que le quité su esposa a alguien – dijo riéndose
-Idiota… - dije con mala cara – Espero que no se te vuelva un hábito… - dije con una risita
-¿Por qué no? – dijo también riendo – Ya empecé contigo
-¿Empezaste con qué? Si no hiciste más que llevarme a mi casa – dije aun riendo
-Ojalá hubiera hecho algo de lo que tu esposo realmente se pudiera sentir celoso – dijo sin dejar de reir
-¡Como si yo te hubiera dejado!
-Ja, ja, ja aun recuerdo tus golpes, por lo que seguramente no hubiera hecho nada
-¿Ah si? – dije poniéndome de pie y haciéndole una llave al cuello - ¿Aun recuerdas esto?
-Ja, ja, ja me rindo, me rindo – dijo golpeando la mesa
-¿Ves? No podrías conmigo, aunque yo sea un omega, y tú, un grande y fuerte alfa – dije orgulloso
-Sí, no sé cómo puedes ser tan fuerte – dijo Sora sobándose el cuello
-Ja, ja, ja… me da mucho gusto que por fin podamos conversar como cuando éramos jóvenes – dije sonriendo de oreja a oreja – dijiste que esa sólo era una máscara para que te cayera bien… pero sé que realmente eres este tipo de persona
-¿Qué tipo de persona?
-Amable, tierno, y por lo que yo recuerdo… siempre te preocupabas por los demás
-Eso nunca fue asi
-Claro que sí… cuando estábamos en primaria, siempre alimentabas a los gatos que estaban en el patio, antes de salir de la escuela, siempre dejabas tu escritorio limpio y limpiabas el pizarrón y los borradores aunque no fuera tu turno de hacer la limpieza, lo hacacías para que le fuera más sencillo a las personas encargadas… también sé eras tú el que llevaba flores nuevas al jarrón del salón de clase…
-¿Cómo? – dijo Sora confundido
-Porque en ese entonces, me gustabas… - dije con una sonrisa melancólica – Me gustaba estar contigo y me gustaba lo considerado que eras con las demás personas, sin que te importara si no se daban cuenta… el otro día también… me cubriste con tu chaqueta y encendiste la calefacción para que no pasara frío… ese es el Sora que conozco… - dije con una sonrisa
-ja, ja, ja… que patético… - dijo con una sonrisa triste – si hubiera sabido que yo te gustaba, habría hecho algo más desde ese entonces
-Pero ahora no se puede hacer nada… - dije sonriendo – ya que ahora estoy casado y con un bello hijo
-Ja, ja, ja… supongo que es demasiado tarde… pero… - dijo Sora poniéndose serio – Si hubiera venido un año antes, ¿Habrías sido mío?
-Después de que te fuiste, te lloré mucho, pero al final me di cuenta de que lo que en realidad sentía por ti, no era amor, sino admiración…
-Ugh… eso es un no, ¿Verdad? – dijo fingiendo una cara de dolor
-Lo siento…
-Bueno… ya esperé 13 años, puedo esperar a que vuelvan a pelear para arrebatarte –dijo Sora poniéndose de pie y estirando sus brazos con una sonrisa traviesa
-¿13 años? – dije confundido – Y eso nunca va a pasar…
-¡Sip! – dijo sonriendo – Me gustaste desde el primer momento en que te vi… desde el primer día de jardín de niños me dije a mi mismo que me tendría que casar contigo. Así que puedo esperar pacientemente – dijo encogiéndose de hombros
-¿Eh? No deberías… yo no planeo separarme de Atsushi…
-Bueno… - estaba diciendo Sora, cuando lo llamaron de nuevo para empezar el rodaje – Me tengo que ir… bye, bye – dijo despidiéndose
Después de eso, Sora empezó a comportarse como cuando éramos más jóvenes y aunque me perseguía persiguiendo a todos lados, ya no me molestaba, hablábamos de los viejos tiempos y de cómo habíamos cambiado y sobre lo que vivimos durante el tiempo que no nos vimos. Pasaron un par de semanas sin que pudiera hablar con Atsushi de manera adecuada, hasta que un día mi madre me llamó para preguntar sobre la pelea y después de darme un par de consejos, me dijo que se llevaría a Akiro un par de días para que pudiera conversar con Atsushi y arreglar las cosas. No me quedó más opción que aceptar lo que me decía, yo también estaba cansado de esta situación. Cuando Hotaka y Akiro se fueron, me quedé sentado en la sala con una taza de té a esperar a que llegara Atsushi, pensando en lo que debería decirle.
-Llegué – dijo Atsushi con una voz apagada cuando entró por la puerta
-Bienvenido – dije cuando lo vi
-¿Y Akiro? - preguntó al verme solo en la casa
-Mamá se llevó a Akiro y a Hotaka de vacaciones – dije mientras me levantaba
-Ya veo… - dijo nervioso
-No hay nada para cenar… ¿Quieres salir a cenar algo?
-¿En serio? - dijo ansioso - ¿Quieres salir a cenar conmigo?
-Si no quieres, podemos pedir algo…
-¡No! ¡Si quiero! Salgamos…
-Bien…
Atsushi fue a cambiarse la ropa y salimos hacia un restaurante cercano. Cenamos en silencio y caminamos de regreso a casa, cuando pasamos en frente del parque que estaba en el camino, me desvié y fui a sentarme a uno de los columpios, viendo hacia el cielo. Aun no estaba seguro de lo que quería decir, quería acomodar mis pensamientos. Atsushi sólo se quedó de pie en frente de mi, viéndome fijamente
-Akemi… - dijo finalmente con voz ronca. Voltee a verlo a la cara y tenía los ojos llorosos – Yo… - se dejó caer sobre sus rodillas – No tengo manera de pedirte disculpas – dijo entre sollozos – Siempre has sido bueno y considerado conmigo, y yo… sólo te lastimé…
-¿De qué manera crees haberme lastimado? - le dije mientras trataba de encontrar las palabras correctas. Ya no quería culparlo de nada ni hacerme el mártir, sólo quería que todo acabara
-Te hablé de esa manera, pensé cosas malas de ti, cuando no me has dado motivos para hacerlo, nunca… usé mis feromonas en ti, después de haberme prometido que no lo haría nunca – dijo sin dejar de llorar – Incluso estuve a punto de… ¡Perdóname Akemi!
-Claro que actuaste de esa manera… eres un alfa después de todo… y yo sólo soy un omega…
-¡No! - dijo abrazándome – El ser alfa, omega o beta no tiene nada que ver con la forma en la que te traté… Eso no justifica lo que estuve a punto de hacerte, después de haber jurado protegerte... durante estos días tuve tanto miedo de mi mismo. No me perdonaría si algún día llego a lastimarte por mis estupideces, eres lo mas preciado para mi, eres mi tesoro mas grande y me duele el solo pensar que pude haberte hecho daño, pensé algunas veces que lo mejor sería no estar a tu lado, que estarías mejor sin mi, pero mi egoísmo no te quiere dejar ir... siento que me muero por dentro, mi corazón se está pudriendo por estos sentimientos de celos y culpa, que hacen que me arda el cuerpo de la furia al pensar que te pude herir con estas manos. Estoy tan furioso conmigo mismo…
-Atsushi… - dije soltando unas lágrimas – Sé que eres una buena persona y que nunca me harías daño… no a propósito… pero…
-¿Pero? ¿Por qué tiene que haber un pero? - dijo llorando – Siento que después del ¨pero¨, me dirás que me dejarás… sé que te hice daño, pero te prometo que no lo volveré a hacer…
-No me harías daño a propósito, pero lo hiciste… - continué diciendo - Incluso si no fue tu intención…
-Lo sé… - dijo dejándose caer
-Te amo, y me amas… pero nos lastimamos el uno al otro… - dije llorando
-Lo sé… - dijo entre sollozos
-Estamos casados, pero peleamos…
-Lo sé…
-Somos compatibles como alfa y omega, pero dudamos de nuestros sentimientos… - dije sin dejar de llorar
-No, yo no… - dijo desesperado
-Hemos pasado por momentos increíbles juntos… pero siempre habrán problemas que nos harán distanciarnos
-Akemi… ¿Qué estás?… - dijo Atsushi con lágrimas en los ojos, confundido
- Te amo demasiado… pero… - dije rompiendo en llanto – Pero…
-¿Pero? - dijo llorando
-Pero tengo miedo… tengo tanto miedo de que un día los problemas se acumulen tanto que nos hagan explotar a ambos… tengo miedo de que te canses de mí, de que los problemas sean más que los buenos momentos… Pero a lo que le tengo más miedo… es a estar sin ti…
-¡Akemi! - dijo Atsushi levantándose y jalándome para que me pusiera de pie, frente a él y me abrazó con fuerza – Akemi… te amo, te amo, te amo… - dijo llorando – ¡Perdóname! Perdóname por todo, no sabría que hacer si llegaras a odiarme…
-¿Odiarte? - dije dando un paso hacia atrás para ver su rostro - Te amo tanto que cualquier cosa no se compara con el dolor que sentiría si te perdiera, puedo quemarme con hierro hirviendo, me pueden cortar en pedacitos sin anestesia, podría recibir miles de golpes o incluso, podría sentir el dolor de tener cientos de hijos, y aun así, el dolor no sería comparable, ni siquiera la muerte me quitaría el dolor de no tenerte a mi lado, lo dije en mis votos... más allá de la muerte…
-Mas allá de la muerte… Akemi… te hecho pasar por tanto dolor desde que me conociste… no sé cómo puedes seguir amando a alguien como yo… - dijo sin dejar de llorar
-Tú mismo lo dijiste antes… ¿Recuerdas?… El amor no sólo se trata de los buenos momentos, también sobre los tiempos dolorosos, las peleas, el miedo… atravesar por todos esos sentimientos con la persona que amo es lo mejor que me ha pasado en mi vida… Seguirá doliendo, nos seguiremos lastimando… pero sólo quiero que me hagas una promesa…
-Haré las promesas que quieras, Akemi…
-Sólo… Prométeme que seguirás siendo la misma persona amable, torpe, tímido, cariñoso, talentoso, fiel a sus sentimientos, honesto y amoroso del que me enamoré… prometeme que nunca vas a cambiar, que siempre estarás enamorado de mí y que nunca me dejarás… - dije soltando un mar de lágrimas – ya fueron más de una promesa, pero… pero…
-Te prometo todo eso, Akemi… siempre te voy a amar, y prometo que intentaré no volver a lastimarte, sé que soy el alfa más estúpido de la historia, sé que no me daré cuenta cuando te lastime, por eso, necesito que me golpees cuando lo haga, te prometo que te haré muy feliz Akemi, te prometo que te daré muchos más momentos de felicidad que desagradables, te prometo que siempre te seré fiel… te prometo…
-Está bien… - dije abrazándolo – Está bien… Sólo… no me sueltes… sujeta mi mano fuertemente… - dije entrelazando nuestros dedos – Y nunca me dejes ir… aunque esté muy enojado… nunca más me dejes solo…
-Nunca te dejaré solo, Akemi… Mi amor, mi más preciado tesoro, eres mi estrella que me ilumina el camino… si no fuera por ti, estaría caminando en la obscuridad… te amo…
-Te amo…
Nos hundimos en un beso y nos apresuramos en ir a casa. Esa noche, nuestros cuerpos estaban fundiéndose el uno con el otro, llenos de pasión y deseo. Estábamos bañados en el sudor y el olor de la persona que más amábamos, era tan embriagante, parecía que no podíamos tener suficiente del otro, queríamos siempre más. No queríamos alejarnos ni para respirar, nos aferramos con todas nuestras fuerzas una y otra vez, hasta que nuestros cuerpos se agotaron por completo y nos quedamos dormidos.