A la mañana siguiente me dirigí a la escuela, como siempre iba escuchando música sin poner atención a las personas que caminaban alrededor de mí. Cuando de pronto sentí un golpe detrás de mí que casi me hizo perder el equilibrio y me quité los audífonos, listo para iniciar una pelea.
- Hola – dijo Atsushi mientras me sostenía de la cintura, evitando que me cayera. – Lo siento, ¿Te asusté?
Sólo atiné a hacer un puchero mientras sentía cómo latía más fuerte mi corazón.
-No me asustaste, pero casi haces que caiga. – Dije poniendo la cara más seria que pude – Em… ¿Puedes soltarme? Es incómodo y las personas están viendo.
- Oh, lo siento.
- De todas maneras, ¿Qué fue eso? No tenías por que golpearme, es más, me gustaría que ni siquiera me dirigieras la palabra
- ¿Por qué? ¿Me odias? – dijo con una cara triste.
-Ugh – me puse nervioso – No te odio, ni nada por el estilo, pero ya sabes, tú eres alfa y yo omega, así que podrían malentender algo y sería realmente molesto tener que explicar que no hay nada entre tú y yo.
- Pero a mí no me molesta que piensen que hay algo entre los dos.
Me estremecí al escuchar sus palabras, sentí un fuerte latido de mi corazón y cómo me sonrojaba
- Pero a mí sí me molesta, así que mejor evitémoslo – dije y me fui corriendo lo más rápido que pude.
Cuando llegué al salón, me estaba esperando Tomo y nos pusimos a platicar antes de que comenzaran las clases. Después pasé todo el día tratando de evitar a Atsushi, lo cual no era tarea fácil ya que parecía que me estaba siguiendo porque a donde volteaba, el estaba ahí, sonriéndome e incluso, a veces me saludaba con la mano y cuando yo no le devolvía el saludo, ponía una cara triste. Pero lo que más me molestaba era que cada vez que hacía eso mi corazón me dolía.
A mitad de la clase después del receso largo empecé a sentir cómo me empezaba a escurrir sangre por la nariz.
- Ah, Akemi, tu nariz – dijo Tomo – Es porque estuviste corriendo todo el día – me dio un pañuelo desechable y me inclinó la cabeza hacia atrás.
- Akemi, otra vez – dijo el profesor – ¿Necesitas ir a la enfermería?
- No, estoy bien.
- De acuerdo, pero debes tener más cuidado si quieres ir al viaje escolar. – dijo el profesor mientras seguía con la clase.
- ¿Viaje escolar? – dije mientras volteaba a ver a Tomo
-Es cierto, no viniste a la escuela, por lo que no te enteraste, y yo olvidé decirte, hay una competencia entre escuelas y se está organizando en la playa.
-¿Competencia? ¿De qué clase de competencia hablas?
-Deportiva e intelectual, a todos nos pidieron que nos apuntáramos a las distintas actividades, es como un festival deportivo, pero entre escuelas.
-Pero yo no me inscribí en ninguna actividad, y de todas maneras, sabes que no podría participar.
-No te preocupes, el profesor me pidió que te inscribiera, obviamente sólo te inscribí en las actividades intelectuales, competencias de cálculo, inglés y esas cosas… después puedes pedirle al profesor la lista de actividades que te tocan para prepararte.
Me quedé pensando un momento antes de responder.
-Está bien, gracias.
Después de eso le pedí al profesor que me diera una copia del itinerario del evento y me sorprendí al ver que Atsushi estaba apuntado a un montón de actividades deportivas como básquetbol, natación, atletismo, etc., pero también estaba en las mismas que yo. Vi que había muchas otras competencias en las que yo no estaba anotado pero que definitivamente podría participar y le pedí al profesor que me anotara también, así que estaba en todas las actividades que tenían que ver con el estudio.
Definitivamente en esos momentos se hacía notar que Atsushi era un alfa hecho y derecho ya que era bueno en todo, pero cuando lo veía de frente, me parecía algo torpe y eso era lo que hacía que me pareciera lindo.
Cuando vi la fecha del viaje me alegré al ver que no coincidía con mi celo, ya que habría sido muy problemático que pasara algo durante el evento.
-¿Estás bien? – preguntó Atsushi, sorprendiéndome por la espalda.
-Sí, estoy bien. ¿Por qué preguntas?
-Ah… tu nariz, hace rato te sangró la nariz.
-Es algo que me suele pasar desde que era pequeño, así que ya estoy acostumbrado. Nada de qué preocuparse.
-¿Pero estás seguro de que estás bien? Te ves agotado
Solo me le quedé viendo y pensé que en realidad estaba así porque había estado huyendo de él en todo el día, pero al parecer, Atsushi no se había dado cuenta, y por alguna razón me sentí aliviado.
-Creo que he estudiado mucho estos días, no es nada.
Se quedó callado y parecía que iba a decir algo, pero lo interrumpió la campana que anunciaba la última clase del día. Después de clases, todos en el salón se reunieron en grupos para ponerse de acuerdo y estudiar, ir a entrenar y prepararse para el evento porque sólo faltaban un par de semanas y todos querían estar listos. Entonces fue que me di cuenta de que el hecho de que sólo Tomo fuera mi amigo en la escuela no era tan positivo, me vi solo cuando los demás estaban haciendo equipos. Incluso Tomo había hecho equipo con otras personas ya que él estaba anotado sólo en las actividades deportivas porque sus notas nunca habían sido muy buenas.
Me había resignado a mi soledad y estaba por salir del salón cuando Atsushi me llamó.
-Oye, ¿Por qué no vienes con nosotros?, Eres el mejor de la clase y uno de los primeros lugares en la escuela, seguro nos puedes ayudar a estudiar en lo que no entendamos.
-No sé… - Sólo veía a las personas que estaban detrás de él y sentía que les incomodaba mi presencia.
-Anda, seguro todos estarán felices de que nos ayudes, ¿Verdad chicos? –dijo mientras volteaba hacia atrás.
Todos asintieron de una forma que me pareció incómoda.
-No creo que sea buena idea después de todo – dije dándome la vuelta para salir, cuando sentí que alguien me tomaba la mano y pensé que había sido Atsushi, pero me sorprendí cuando voltee y me di cuenta de que era una chica.
- Por favor, todos queremos que nos ayudes, ¿Sí? – dijo nerviosa.
Volví la mirada hacia el pequeño grupo que estaba detrás y todos asintieron con la cabeza. Así que no pude negarme a su petición.
-E… está bien, podemos estudiar todos juntos, supongo. –respondí finalmente.
-Gracias –dijo la chica.
-Entonces, ¿A dónde vamos? –pregunté.
Todos se quedaron en silencio y vi cómo alguien empujaba a Atsushi.
-Nos preguntábamos si podría ser en tu casa – dijo Atsushi nervioso.
-¿Mi casa? –me tomó por sorpresa que quisieran venir a mi casa. - ¿Por qué mi casa?
-Todos tenemos curiosidad, desde que supimos que te llamas Ueno… - dijo una de las chicas, nerviosa.
-Oye, eso es grosero – le susurró otro de los chicos, que estaba al lado de ella.
-Pero es verdad – le devolvió el susurro
Todos empezaban a ponerse nerviosos.
-De acuerdo, no creo que haya problema – dije finalmente.
Me parecía extraño que quisieran conocer mi casa sólo por mi apellido, pero ya que la familia de mi padre era famosa por tener mucho dinero y compañías, pensé que era algo normal que tuvieran curiosidad.
-¿Y cómo nos vamos a ir? –preguntó una de las chicas.
-Caminando… - dije confundido.
-¿No vas en limosina o en carro? – respondió otro chico.
-No, mi casa no está lejos, así que no tenemos por qué ir en carro, y en mi casa no teneos limosinas ni nada por el estilo. –dije algo molesto y pensé que sólo eran un montón de interesados.
Todos se quedaron callados y murmuraban cosas mientras caminaban detrás de mí. Entonces Atsushi comenzó a caminar junto a mí para iniciar una conversación. En realidad me sentía algo incómodo, ya que todo ese día había pasado huyendo de él y prefería que murmurara a mis espaldas como todos los demás.
-No sabía que eras de una familia rica. –dijo Atsushi
- No lo soy… o más bien, no me considero serlo. Tal vez mis abuelos lo sean, y mi padre trabajaba en la empresa familiar, pero ese dinero no es mío así que no tengo nada de lo que presumir.
-Ya veo, pero aún así es impresionante.
-¿Qué es impresionante? – dije confundido.
-La manera en que podrías presumir venir de una buena familia y tener mucho dinero, pero aún así, no lo haces. Es evidente que eres una buena persona – dijo con una sonrisa, mientras yo sentía que me ardía la cara de lo sonrojado que estaba. – Oye, sobre la primera vez que nos vimos… - empezaba a decir cuando alguien nos interrumpió desde atrás.
-¡¿Esa es tu casa?!
- Ah, sí, llegamos.
Todos se quedaron asombrados al ver el tamaño de mi casa, lo que me pareció gracioso al recordar la reacción de Tomo y Akemi la primera vez que fueron a la casa de mis abuelos.
-Adelante -les dije mientras abría la puerta.
En la entrada, me esperaba el mayordomo y un par de mucamas listos para recibirme.
-¿Está mamá? – le pregunté a Hotaka, el mayordomo, que en realidad sólo tenía 27 años.
-La señora salió y dijo que no volvería hasta mañana
-Está bien, entonces. ¿Podrías ayudarme a preparar algo para mis invitados?
-Claro que sí, joven.
-Chicos, esperen en la biblioteca, voy a prepararles algo y los alcanzo. – les dije a mis acompañantes mientras me dirigía a la cocina.
Todos se quedaron petrificados, incluso Hotaka, que era relativamente nuevo en la casa y aunque se había dado cuenta de que mi mamá siempre cocinaba, no se esperaba que yo también fuera como ella.
-¿Qué sucede? En realidad no cocino tan mal, no se preocupen. – les dije algo ansioso.
-Ah no, no es eso, es sólo que con tanto personal en tu casa, ¿No tienes cocinero o algo así?
- No, a mamá le gusta cocinar y hacer todo por su cuenta y de hecho, sólo aceptó a las personas que trabajan en casa porque realmente odia hacer la limpieza – dije serio.
-Ahora entiendo muchas cosas – dijo Annaisha, la mucama que había estado más tiempo en casa.
-¿Eh? –dije confundido.
-Lo siento joven Akemi, siempre pensé que usted y la señora Aiko eran diferentes, pero nunca me atreví a preguntar.
-Ja, ja – sólo me reí y me dirigí hacia la cocina.
Entonces todos me siguieron.
-¿Podemos ayudarte de alguna manera? - Dijo una chica.
-Ah, no se preocupen.
-Déjanos ayudarte – dijo otro chico sonriendo.
Todos insistieron en ayudarme y éramos tantas personas en la cocina que ya no necesité la ayuda de Hotaka. Mientras cocinábamos los aperitivos se me acercó la chica que me había tomado la mano en la escuela.
- Me da mucho gusto que hayamos podido romper el hielo, Akemi.
-Sí.
-La verdad, siempre habíamos querido acercarnos a ti, pero al parecer siempre te molestábamos y cuando nos rechazabas con Tomonaru nos parecías alguien difícil de tratar.
-Realmente lamento que se hayan sentido se esa manera, nunca fue mi intención ofenderlos, es sólo que el ser omega en este mundo es algo complicado. La gente juzga y se divierte a expensas de la gente como yo. Es por eso que solemos cerrarnos a quienes nos rodean, para evitar salir lastimados.
Cuando terminé de hablar noté un silencio en el lugar que me hizo voltear a ver qué pasaba y vi que todos estaban escuchando lo que decía, sin darme cuenta.
-Waaaaa… - comenzó a chillar uno de los chicos mientras se me abalanzó encima para abrazarme – Realmente no sabíamos lo mal que lo estabas pasando y sólo hacíamos cosas que te hacían sentir incómodo… ¡Lo sentimos mucho!
Todos comenzaron a disculparse y yo sólo me quedé callado, entonces voltee a ver a Atsushi y me estaba sonriendo, como diciendo ¨me alegro por ti¨.
Después de cocinar nos dirigimos a la biblioteca a estudiar, extrañamente me sentía cómodo. De alguna manera había perdido un gran peso de encima y me sentía más cercano a mis compañeros. Reímos, estudiamos, comimos mucho, jugamos y antes de darnos cuenta, ya era tarde y todos tuvieron que irse. Pero Atsushi se quedó en la puerta de mi casa cuando todos ya se habían ido.
-Sobre lo que te decía en la tarde… - dijo.
-¿De qué hablas? – le respondí, todavía con una sonrisa por lo que había sucedido ese día.
-Sobre lo que pasó el primer día que te vi… – dijo serio.
Me quedé callado tratando de recordar. Por alguna razón había olvidado lo mucho que me había molestado en ese momento.
-Ese día, cuando llegué al salón por primera vez, sentí tus fuertes feromonas y en seguida supe que eras un omega. Después, las chicas me lo dijeron directamente a la cara, que querían que hiciéramos pareja. Entonces me molesté.
-Sí, lo noté ja, ja… -respondí algo molesto.
-Sé que no es una excusa, pero en la escuela en la que estaba antes de venir aquí tuve un problema con un omega de primer año. Era alguien de nuevo ingreso, así que cuando se enteró que yo era alfa, comenzó a difundir rumores y pidió a los compañeros de mi clase y de la suya que le ayudaran a que fuéramos pareja. Incluso intentó usar sus feromonas en mí, pero después de que lo rechacé, se molestó. Comenzaron a hablar mal de él por haber dicho que yo tenía que estar con él a la fuerza y me tendió una trampa. Un día me llevó a la bodega del gimnasio diciendo que el profesor me buscaba y cuando vi que no había nadie ahí intenté salir, pero me bloqueó la salida y dijo que era mi deber estar con él e intentó amenazarme. Yo ya estaba cansado de esa situación y utilicé mis feromonas para intentar hacer que se calmara. La verdad no usé muchas de ellas, y supongo, era un omega sumiso porque reaccionó peor de lo que creí y comenzó a entrar en celo. Al parecer ya tenía todo preparado porque en ese momento llegó el director de la escuela, que era un alfa y en seguida sintió nuestras feromonas. Estaba enfurecido porque algo así ocurriera en su escuela, estuvieron a punto de expulsarme y se armó un gran alboroto. Después, dijo que alguien lo había llamado ahí y luego de investigar, nos enteramos de que el loco lo tenía todo planeado desde el principio e hizo que alguien le dijera al director que se dirigiera al gimnasio.
-Que tipo loco. – sólo podía ver su cara de preocupación mientras me contaba todo eso.
-Después de eso, me pidieron disculpas en la escuela e incluso los padres del chico fueron a hablar con mi familia para que no hiciéramos nada en contra de él, pero aún así decidí cambiarme de escuela.
-Me imagino que ya era muy incómodo seguir en el mismo colegio después de lo que había pasado.
-Sí…, es por eso que estaba muy molesto cuando te vi… malamente pensé que eras igual que el otro tipo. – dijo poniendo una cara triste. – Cuando fui a la enfermería a hacer mi expediente con la doctora y te vi afuera, sólo me enojé más porque pensé que me habías seguido a propósito y traté de molestarte con mis feromonas, aunque en ese momento tú ya tenías bastantes problemas. Después me enteré por que escuché sin querer a tu amigo que le decía al profesor sobre tu celo y lo que había dicho la doctora y entonces comprendí lo que había pasado y me sentí muy mal por eso.
-Sí, bueno, la doctora es nueva en la escuela y he escuchado que hay omegas que se aprovechan de sus celos para sacar permisos sin siquiera necesitarlos. Escuché de uno de los profesores que algo así le había pasado a la doctora en su anterior escuela, por lo que entendí por qué tenía esa postura conmigo, a demás ya estoy acostumbrado a ese tipo de cosas.
-Pero no debí haberte tratado así, lo siento. – dijo mientras me acariciaba la mejilla.
Me estremecí y me alejé inconscientemente.
-No te preocupes por eso, de todas maneras ya lo había olvidado – dije mientras di otro paso atrás. – Ya es tarde, deberías volver a casa, mañana hay clases.
-Si… - dijo pensativo.
Se despidió y mientras veía cómo caminaba por la calle me quedé pensando en todo lo que me había contado. Cuando entré de nuevo a la casa, Hotaka me esperaba en la entrada.
-Sé que escuchaste todo lo que Atsushi me dijo. –le dije mientras caminaba hacia mi habitación.
-Lo siento, joven Akemi, no fue mi intención escuchar.
-Está bien, no estoy enojado ni nada… - me quedé callado un momento, pensando – ¿Tú eres alfa, cierto?
-Sí
-Ahora entiendo que los alfas también pueden tenerla difícil. Siempre pensé que lo tenían todo ganado sólo por ser alfas, ¿A ti te sucedió algo parecido? – le dije pensativo.
-Es cierto que muchos alfas viven bien, pero también he oído muchos casos en los que los alfas la pasan mal porque sus esfuerzos son subestimados, ya que se espera que lo hagan bien de todas formas por ser lo que son, pero a mí no me ha pasado nada en particular porque desde pequeño se me entrenó para trabajar para la familia Ueno. Mi familia siempre ha cuidado de la suya, así que fui educado en casa para ese propósito.
-Ya veo, me alegro de que así sea –le dije con una sonrisa.
Me dirigí a mi habitación y toda esa noche no pude dormir a causa de un sueño extraño. En mi sueño me veía flotando en el cielo con una vista hermosa de un anochecer y cuando el cielo se llenaba de estrellas, una de ellas caía hasta mis manos, se sentía cálido. Entonces un montón de ellas bajaban y se quedaban a mi alrededor. De pronto hubo un fuerte viento que hizo que todas las estrellas salieran volando por todos lados y me arrastraba fuertemente de un lado para el otro, mientras yo intentaba desesperadamente mantener a salvo a esa pequeña estrellita que por alguna razón, sentía que debía proteger a toda costa y en un momento el viento comenzó a lanzarme hacia abajo y antes de golpear el suelo, desperté.