Capítulo 2.2

2861 Palabras
     Abrí los ojos y la alarma de mi despertador estaba sonando, pero sentí que no había descansado nada en absoluto. Me levanté de malas de mi cama y me preparé para ir a la escuela.     Cuando llegué al salón de clases, la atmósfera se sentía algo pesada, parecía que alguien se había peleado, algunas mesas estaban movidas y todos estaban en bola hablando y haciendo alboroto, Tomo me vio y se me acercó     -¿Qué pasó?     -Al parecer, ayer unos chicos de otra clase vieron cómo salías con un grupo de la nuestra y esta mañana comenzaron a decir algunas estupideces, entonces Atsushi y otros chicos de nuestro salón comenzaron a pelear con ellos. Como no dejaban de hablar, llegaron a los golpes y ahora están en la oficina del director.     Me quedé sorprendido al escuchar lo que Tomo me estaba diciendo. Entonces se me acercó una de las chicas.     -No te preocupes, no fue tu culpa. – dijo mientras sostenía mi mano. – Los otros chicos dijeron cosas fuera de lugar, espero que los hagan disculparse.     -Sí, deberían disculparse con Atsushi y los otros chicos…     - No, con quien deben disculparse es contigo, por decir todas esas cosas feas sobre ti, sin conocerte.     -Al parecer, todos en el salón por fin empezaron a conocer a nuestro Akemi – dijo Tomo con una sonrisa.     -Sí, después de salir de la casa de Akemi ayer, nos encontramos con otro grupo de nuestro salón que iba saliendo de una cafetería y nos pusimos a platicar sobre lo difícil que la habías estado pasando y de lo grandioso que eres.     -No soy nada de eso –dije apenado.     - Claro que sí lo eres – dijo Tomo – A pesar de todo lo que has pasado, nunca te has quejado.     -No tengo por qué quejarme. –dije mientras me dirigía a mi asiento.     En ese momento entró el profesor, seguido de Atsushi y los otros chicos. Era evidente que acababan de tener una pelea, estaban todos golpeados, pero cuando me voltearon a ver, todos sonrieron. Me hicieron sentir algo incómodo, pero al mismo tiempo feliz. Entonces comenzaron las clases y todo fue normal hasta que llegó el último periodo, entonces entró el secretario del director al salón.     -Akemi Ueno, ven en seguida a la oficina del director.     Todos se quedaron sorprendidos, incluyéndome.     -Ah, el problema de la mañana no fue con él y ya está resuelto – dijo el profesor.     El secretario sólo se quedó callado y con una cara inexpresiva.     -¿Qué esperas, Ueno? – dijo el secretario mientras me volteaba a ver.     -Sí. –dije mientras me levantaba y me dirigía hacia la puerta.     -¿Al menos, podemos saber de qué se trata? – dijo uno de los chicos golpeados.     -No – dijo secamente el secretario mientras se acomodaba los lentes.     Me condujo por la salida mientras todos empezaban a levantar la voz intentando discutir con él. Nos dirigimos a la oficina del director y me indicó que me sentara en un sillón.     -Espera aquí, el director no tarda en llegar.     -Sí, gracias.     -¿Quieres algo de beber?     -No gracias, estoy bien.     -De acuerdo – dijo mientras salía de la oficina.     El director no tardó mucho tiempo en llegar, y cuando entró a su oficina fue directamente a sentarse en frente de mí.     -Acabo de tener una junta con los representantes de los padres de familia.     Sólo me quedé callado.     -Sabemos que lo que ocurrió esta mañana no fue tu culpa, y tus compañeros sólo te estaban defendiendo, así que no van a tener ningún tipo de castigo.     -Gracias – dije serio.     -Sin embargo, no podemos dejar pasar este tipo de situaciones.     -¿A qué se refiere? – pregunté algo molesto.     -Por un lado, está la desinformación que tenemos sobre los de las otras razas. Nosotros los betas no entendemos muchas cosas y por eso hay gente que actúa de una manera inapropiada.     -Pero eso ya lo sabía – respondí irritado.     -Sí, pero el incidente de hoy es algo que no había ocurrido antes, y queremos evitar de alguna manera que vuelva a ocurrir.     -¿Y cómo planea hacerlo?     -Bueno, necesitamos armar un plan para informar a los alumnos, pero es algo que debemos hacer con la junta de padres y los profesores.     -¿Entonces, por qué me mandó a llamar? ¿Sólo quería decirme que mis compañeros no van a recibir algún castigo y que va a informar a los alumnos sobre los alfas y omegas? – dije ya molesto. – Me está haciendo perder mi tiempo.     -En realidad lo mandé llamar porque después de hablar con los padres de familia y los profesores, tomamos la decisión de que te daremos la oportunidad de terminar tus estudios de preparatoria antes del periodo normal.     -¿Qué? ¿Por qué? –dije entre confundido y realmente enojado.     -A pesar que sabemos que el incidente de esta mañana no fue su culpa, creemos que, mientras no encontremos la forma de educar a los alumnos sobre este tema, debemos evitar que estas situaciones se repitan.     -¿Y su solución es correrme de la escuela? ¡Es absurdo! - Dije completamente furioso.     -No se trata de correrlo de la escuela. Sabemos que es uno de los mejores alumnos que tenemos en el colegio y queremos ayudarlo a evitar que se sienta incómodo, insultado y apartado del resto de los alumnos.     -Llevo toda mi vida siendo omega, así que esto no es nada nuevo para mí, a demás ¿Cómo quiere enseñar a la gente a no discriminar a las otras razas, si lo primero que hace es sacarme de la escuela?     -Entiendo lo que dice, pero también su profesor cree que se siente incómodo con sus compañeros porque sólo tiene un amigo, ¿No es cierto?     -Sí, tiene razón… pero creo que ya empezaba a llevarme bien con mis otros compañeros, los que me defendieron, ayer fueron a mi casa a estudiar.     -No podemos obligarlo a hacer lo que le estoy proponiendo, pero le pido que lo considere. Sólo me quedé callado.     -Piénselo bien, también ayudaría a que sus compañeros se sientan más tranquilos.     -Lo pensaré… en todo caso, no tengo que decidir enseguida, ¿O sí?     -No se apure, sabemos que viene la competencia entre escuelas y que está inscrito a la mayoría de los eventos, pero después del viaje esperamos su respuesta.     -Sí… - dije aún molesto.- pero entonces ¿qué va a pasar con los otros alumnos omega? No puedo ser el único alumno omega.     -Es cierto, pero ellos mantienen un perfil bajo y de todas maneras hablaremos con ellos también.     -Está bien... – dije sin ánimos. Vi la hora en mi teléfono y me di cuenta de que, ya hacía rato, la hora de salida había pasado – Ya es tarde, debería irme.     Me levanté y me dirigí a la puerta.     Cuando salí vi que mis compañeros me estaban esperando afuera de la oficina del director y en cuanto me vieron, se abalanzaron hacia mí preguntando la razón de por qué me habían mandado a llamar y sólo les respondí que quería pedirme disculpas por lo que había pasado. Entonces comenzamos a caminar hacia la salida, pero cuando voltee hacia atrás, Tomo y Atsushi se veían con una cara de incredulidad, lo que me hizo pensar que debía inventar otra cosa para decirles.     Íbamos caminando por el patio de la escuela, hacia la salida cuando vimos un auto grande, n***o, se veía lujoso y en seguida sentí las miradas de mis compañeros. Entonces vimos que salía una persona del asiento de atrás. Era una mujer muy hermosa, de piernas largas, cabello largo y ondulado que caía por los lados de su cara, tenía la piel blanca y los labios rojos, con un maquillaje sencillo y natural. Los chicos se le quedaron viendo boquiabiertos.     -¡Atsushi!     Todos nos quedamos como piedras y cuando volteamos para buscar a Atsushi. Se había echado a correr por el patio de la escuela de regreso al edificio. Entonces se nos acercó la mujer y se dirigió a uno de mis compañeros.     -Hola querido, toma estos dos billetes y tráeme a ese inútil, ¿Quieres?.     Mi compañero, completamente perdido en la belleza de la mujer sólo asintió y salió corriendo detrás de Atsushi. Mientras, los demás nos quedamos de pie junto a aquella extraña persona. Era algo incómodo.      -Disculpe – rompió el silencio una de las chicas – ¿Quién es usted?     -Ah, lo siento – respondió la mujer – Mi nombre es Fumiko, soy la hermana mayor de ese niño descarado.     -¡¿Hermana mayor?! - todos gritamos sorprendidos al unísono.     - Sí – respondió sonriendo. - Hum… ya se tardaron mucho… ese chico al que envié por Atsushi, ¿Es rápido?     - No particularmente – respondimos.     -Mmm… tú – dijo apuntado a Tomo – te ves con mejor físico, ¿Crees poder traérmelo?     -Creo que podría hacerlo – dijo Tomo encogiéndose de hombros y se echó a correr.     Las demás personas comenzaron a interrogar a la hermana de Atsushi. Pero como yo no me sentía de buen humor por lo que había pasado hace un momento, decidí ir a casa. Cuando comencé a caminar Fumiko me tomó de la mano y me detuvo.     -Eres omega, ¿verdad?     -Sí, lo soy… -dije algo incómodo.     Me comenzó a escanear de arriba hacia abajo y caminó al rededor mío, como examinándome. Mientras yo sólo me quedé inmóvil, sin poder decir nada. Mi mente estaba en blanco.     -Bien, me gustas… aunque me pareces algo delgado. ¿Tienes buena salud?     -De hecho, no – respondí inconscientemente.     Fumiko estaba por decir algo cuando, de pronto alguien la interrumpió.     - ¡Ahí vienen! -gritó mientras señalaba a Tomo y al otro chico, que venían arrastrando a la fuerza a Atsushi.     Cuando los dos hermanos estuvieron de pie, uno en frente del otro solo se quedaron quietos, como dos estatuas. De pronto, Fumiko comenzó a golpear a Atsushi con su bolso y empezó a gritarle y a reclamar. Era tan ruidosa que dudo que alguien hubiera entendido lo que decía. Mientras pasaba todo eso, nosotros sólo nos quedamos como piedras, teníamos miedo de llamar la atención de esa mujer furiosa y que alguno de los golpes que estaban dirigidos hacia Atsushi, se dirigiera hacia este lado.     En algún momento, los gritos y los golpes se detuvieron y ambos nos voltearon a ver, al parecer se habían olvidado de nuestra presencia mientras peleaban y se sorprendieron al ver que aún seguíamos ahí.     -Lo siento, chicos – dijo Atsushi – Les presento a mi hermana, Fumiko Kaneko… ah, ya no es Kaneko… - dijo mientras miraba de mala gana su hermana.     -No hacía falta que dijeras eso último de esa manera, a demás, yo ya me había presentado antes. Ya que mi hermanito salió huyendo en cuanto me vio. -dijo Fumiko con un tono de falsa indignación.     -Ehm… creo que es hora de que nos vayamos todos a casa – dijo un chico – ya es tarde ja, ja…     Todos se empezaron a despedir y se fueron a casa. Tomo y yo fuimos los últimos en irnos, pero antes Atsushi me detuvo.     -¿Qué fue lo que en realidad pasó en la oficina del director, Akemi?     -Ya les dije… -respondí nervioso.     -No creemos ni una sola palabra, cuando saliste tenías una cara… - dijo Tomo.     -Sí, parecías enojado – dijo Atsushi, aun tomándome del brazo.     -Más que enojado, te veías furioso y ofendido… hacía mucho tiempo que no te veía así…     - No es algo que puedan resolver de todas maneras… lo hablaré con mi madre y después les diré lo que ocurre… - dije mientras soltaba mi brazo y comenzaba a caminar. - Vayan a casa, ya es tarde y tu hermana te está esperando Atsushi. - dije mientras volteaba a ver a Fumiko, que se recargaba fuera de su auto, esperando a que Atsushi se fuera con ella.     Ambos sólo se me quedaron viendo.     -Está bien, nos vemos mañana – se despidieron ambos con caras de preocupación.     Caminé a casa más lento de lo normal pensando en las palabras del director. Cuando llegué, ya había obscurecido. Entré a casa y Hotaka salió a recibirme.     -¿Está bien, joven Akemi? - preguntó.     -¿Sí… está mamá?     -Sí, está en la cocina, casi termina con la cena.     -Gracias -respondí con la mejor sonrisa que pude sacar en ese momento.     Me dirigí a la cocina y mi madre estaba terminando de poner los platos de la cena sobre la mesa.     -¿Estás bien, hijo? -preguntó mamá mientras ponía el último plato. - No es normal que llegues tan tarde a casa y sin avisar.     - Sí, lo siento – dije, tratando de encontrar las palabras correctas para contarle lo que había sucedido.     -Ya me dijo Hotaka que ayer vinieron unos compañeros tuyos a estudiar. - dijo mientras comenzamos a comer - ¿La pasate bien?     -Ah, sí…     -Es raro que traigas a alguien más a parte de Tomo y Anzu a la casa… me da gusto saber que ya te estás haciendo de más amigos. -dijo emocionada.     Sólo me quedé callado.     -Hablando de mis nuevos amigos… Hay un alfa en mi salón, también vino ayer… - dije nervioso.     -Ohhh... - sólo me volteó a ver con cara de que tenía una idea en la mente – ¿Y te gusta?     -Más que gustarme… al principio creí que lo odiaba porque la primera vez que lo vi me molestó con sus feromonas. Pero después cambió su actitud y cada vez que lo veo siento como si mi corazón se fuera a salir de mi pecho.. me pongo nervioso y mi mente se queda en blanco…     -Eso significa que sí – dijo entre risitas – La verdad, tenía mucho miedo desde que decidiste que odiabas a todos los alfas, después de lo que pasó con tu primo… Te veía huyendo de cualquier alfa que se te atravesara, creí que mi hermoso niño se quedaría solo para siempre – dijo fingiendo llanto.     -Mamá, estás exagerando… -dije.     - Ja, ja, de todas maneras, estoy muy feliz de que hayas encontrado a alguien que te guste, aunque las cosas salgan bien o mal, nunca olvides no cerrarte a las posibilidades…     -Lo sé…     Me quedé callado un momento     -Mmm… regresando al tema de mis nuevos amigos. Mamá… - empecé a contarle lo que había ocurrido todo ese día, desde la pelea de la mañana, hasta la reunión con el director. Mamá sólo se quedó callada escuchando todo lo que le decía. Pero para cuando llegué al final de mi relato, su cara ya estaba completamente roja.     -¡¿Cómo es posible que te traten de esta manera?! -gritó furiosa     -Mamá, cálmate     -¿Cómo quieres que me calme cuando tratan a mi querido hijo de esa forma?     -Yo ya hablé con el director y me dijo que no debo decidir de inmediato, por favor espera hasta después del viaje escolar… entonces quieren que dé mi respuesta y en ese momento puedes ir y decir todo lo que quieras, pero quiero poder pasar el viaje escolar tranquilo. Sabes que hace mucho que no voy a uno, y mucho menos mietras me llevo tan bien con mis compañeros, como lo hago ahora.     Mamá sólo se quedó pensativa.     - Está bien, si eso es lo que quieres, eso haremos… pero no olvides decirme si te tratan mal o si te dicen algo fuera de lugar de nuevo. -dijo mamá soltando un suspiro.     -Sabes que sí, mamá… - respondí con una sonrisa.     -Hum… por cierto, hijo…     -¿Qué pasa, mamá?     -Hay algo que quiero decirte     -¿Qué es?     -No sé cómo decirte esto… - dijo nerviosa. - sabes que te amo mucho…     - Sí, lo sé mamá… Estas rara… ¿Está todo bien?     -¡Sí! Todo está muy bien… - se quedó sonriendo con una sonrisa muy extraña en su rostro.     -¿Entonces qué sucede?     -Sabes que desde que tu padre falleció no he viajado tanto como antes… también he estado yendo por mi cuenta...     -Mamá… ¿quieres que te acompañe a tus viajes? ¿Te sientes muy sola?     -No es eso, hijo… sólo quiero decirte que…     -¿Vas a salir de nuevo de viaje? ¿Te vas mucho tiempo?     -No Akemi, si me dejaras hablar…     -Si vas a salir de viaje, debes tener mucho cuidado…     -No, no es…     -Debes seguir las indicaciones de los instructores, si es que vas a practicar algún nuevo deporte… .Akemi…     -Recuerda que eres propensa a lesiones…     -Escucha…     -Debes tener los números de emergencia a la mano...     -¡Akemi! ¡Por dios! ¡Déjame hablar! -dijo gritando     Me quedé callado y sorprendido     -… ¿Qué sucede mamá?      -Me voy a casar. -dijo finalmente soltando un suspiro.
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