-¿Eh? - dije confundido.
-Sí, me voy a casar de nuevo… - dijo con una sonrisa.
-¿Por qué así, de pronto?
- No fue algo repentino… llevo unos meses saliendo con esta persona, pero ya que recientemente se mudó cerca, entonces tomamos la decisión de hacerlo.
-¿Pero por qué no me lo habías dicho antes? - pregunté molesto.
-No había encontrado el momento apropiado para decírtelo, a demás, él quería conocerte primero, pero no me gusta guardarte las cosas. Sabes que siempre nos hemos contado todo y ya no quería ocultarte esto por más tiempo.
-Pero… Los abuelos, ¿ellos saben?
-Ellos fueron quiénes me lo presentaron… - dijo con una risita – Hace unos meses me mandaron a llamar y me dijeron que querían que fuera feliz. Que su hijo, tu padre, ya hacía mucho tiempo que nos dejó, y que no querían que estuviera sola. También me dijeron que no planean obligarte a que te encargues de la compañía, y hasta que no te decidas por tu cuenta, no te van a pedir que hagas nada. Pero Tampoco están dispuestos a dejar que tu tío y su familia se queden con todos los negocios. Y ya que yo soy como una hija para ellos, quieren que me case con alguien en quién confían para que se haga cargo de todo mientras te decides.
-Pero, entonces. ¿Quién es esta persona?
-Es el secretario personal de tu abuelo… es un alfa de segunda generación, lo conoce desde hace mucho tiempo. El se había estado encargando de un negocio en otra ciudad, pero hora el abuelo lo mandó llamar para que se quedara aquí. El también tiene un hijo y su esposa los dejó desde hace mucho tiempo.
Estaba muy confundido con todo lo que me estaba diciendo mi madre en ese momento. No podía creer que los abuelos quisieran que ella se volviera a casar. Aunque era cierto que para los abuelos, mi mamá era como una hija y querían que fuera feliz.
-Pero, ¿En serio te gusta esa persona, como para querer casarte con el?
- Al principio estaba reacia a conocerlo, pero tus abuelos fueron insistentes. Así que cedí a tener una cita con él. La verdad nunca creí poder enamorarme de nuevo después de tu padre. -dijo agachando la cabeza, triste. - pero al parecer, aunque estaba realmente enamorada de tu papá, no había conocido a mi pareja destinada hasta que me encontré con este hombre…
-¿Es así? - le dije asombrado. - No creí que eso realmente fuera algo que pasare en la vida real, pensé que sólo era algo de cuentos de hadas…
-Definitivamente es real, hijo… Los alfas, como los omegas actuamos por nuestros impulsos y tenemos mayor percepción de las personas que están a nuestro al rededor, por lo que cuando sentimos algo diferente en una persona, cuando sabemos que algo es especial, no debemos ignorarlo, ya que al conocer el olor y la sensación de las feromonas de los demás, si algo se siente especial, es porque así lo es.
-Mmm… -me quedé pensando en Atsushi, por alguna razón.
-Esta persona es especial para mí y me gustaría que lo conocieras, tu opinión es realmente importante para mí porque eres mi hijo y sabes que te amo.
-De acuerdo…
-Tal vez debamos esperar a que resolvamos el problema que se armó en tu escuela. Cuando nos reunamos todos, no quisiera que tengamos otras cosas en la cabeza y que podamos estar todos tranquilos.
-Me parece bien. - dije con una sonrisa.
Y así terminó la más larga cena de mi vida. Eran muchas cosas por asimilar: el hecho de que mi madre se volvería a casar, también tenía que pensar en qué hacer con el asunto de la escuela, y para el colmo, ahora estaba seguro de que tenía sentimientos por Atsushi… y que tal vez él de hecho era… ¿mi destinado? Pero tenía miedo ¿Qué tal si él no sentía lo mismo por mí? ¿Y si su actitud amable hacia mí era sólo porque se había sentido mal por tratarme mal la primera vez? Definitivamente debía mantener estos sentimientos en secreto hasta que supiera qué hacer con ellos y si él sentía algo por mí, de lo contrario, no diría nada.
Esa noche volví a tener e mismo sueño. Pero esta vez, yo estaba flotando sobre el océano y la luna se veía realmente grande, se reflejaba sobre el mar, se parecía a un enorme espejo n***o. Tenía en mis manos a la pequeña estrella, a mis lados habían dos estrellas grandes y al rededor habían muchas otras estrellas de todos tamaños. De pronto veía a lo lejos una tormenta que se avecinaba y nuevamente el viento nos empezó a arrastrar por todo el cielo y cuando sólo estaban las dos estrellas grandes aferrándose a mi y yo tenía abrazada a la pequeña entre mis brazos, entonces caí al agua y me comencé a hundir, sin poder respirar ni moverme. Me vi solo, ya no estaban las dos estrellas conmigo y cuando vi mis manos vi a la pequeña estrella. Entonces desperté, por alguna razón, llorando.
Vi la hora en mi celular y aún era muy temprano, pero aún así me preparé para ir a la escuela y bajé a desayunar. Ahí estaba mi mamá, apenas despertando.
-¿Estás despierto tan temprano? - dijo
-Sí
-¿No dormiste bien?
-Estoy bien. - me dirigí a la puerta
-¿No vas a desayunar?
-No, voy a comprar algo en el camino, debo hacer algo.
-Está bien, ve con cuidado – me dijo mientras me daba un beso en la frente.
-Sí – le dije con una sonrisa.
Caminé a la escuela y me detuve en una cafetería que encontré en el camino. Entré y se veía agradable, era la primera vez que entraba a ese lugar, pero lo sentí muy cómodo. Tomé asiento en una de las mesas para dejar mis cosas y me dirigí a la barra a pedir el desayuno.
-Hola, ¿qué te sirvo? -dijo el chico que estaba atendiendo.
Se veía despreocupado mientras veía videos en su celular, sin voltearme a ver. Me molestó un poco su actitud, pero aún así, hice mi pedido lo más tranquilo que pude. Ya tenía demasiados problemas, como para querer armar un alboroto.
-Son… -Estaba diciendo, cuando me volteó a ver. -Ohhh… hola – dijo con una enorme sonrisa.
-Hola… - dije inexpresivo - ¿Cuánto te debo?
-Tu número de teléfono – dijo mientras se recargaba hacia adelante sobre la barra.
-¿Eh? - dije entre confundido y molesto
-Dame tu número de teléfono y yo te invito el desayuno de hoy – el tipo mantenía la enorme sonrisa en su rostro, y eso me molestaba.
-No es necesario – dije mientras escaneaba mi cuenta desde el celular para pagar.
-¿Al menos, puedo saber tu nombre? - dijo fingiendo un puchero
-¿No deberías decirme primero tu nombre, antes de pedirme el mío?
-Tienes razón – dijo con una sonrisa – Mi nombre es Nagisa.
-Akemi – dije mientras me daba la vuelta para irme a la mesa que había escogido.
-En un momento te llevo tu orden Akemi. -dijo
Me senté y saqué un libro para leer en lo que esperaba que llevaran mi orden. No tardó mucho tiempo en llegar Nagisa con mi pedido.
-Aquí tienes -dijo sonriendo. - ¿me puedo sentar?
Yo solo me le quedé viendo con cara de pocos amigos. Pero el abrió grandes los ojos suplicando.
- Como quieras – dije mientras regresaba a mi libro. - Gracias por traer mi orden.
-¿Qué estás leyendo? - dijo mientras se recargaba en sus manos, con los codos en la mesa y sonriendo.
-Literatura Inglesa. - dije sin voltearlo a ver, mientras le daba un sorbo a la bebida que había pedido.
-Oh, entonces debes ser muy bueno hablando inglés.
-De lo contrario no podría leer este libro
-Cierto…
Hubo un silencio incómodo.
-¿Por qué quieres mi número de teléfono? - pregunté finalmente mientras bajaba mi libro y soltaba un suspiro.
-Porque me gustaste en cuanto te vi – dijo
-Eh…
-Sólo quiero ser tu amigo, ¿puedo?
-Ahm… supongo… ?
-Entonces, ¿Me lo darás?
-De acuerdo. - saqué mi teléfono e intercambiamos números.
-¡Yay! - gritó emocionado.
-No es la gran cosa – dije mientras terminaba de comer – Bueno, ya debería irme – dije levantándome
-Oh, ¿Qué hora es?
-7:45
- ¡Demonios! ¡Llegaré tarde!
Entró a la oficina de empleados del lugar y un minuto después salió corriendo.
-¿Vas a la misma escuela que yo? - dije asombrado mientras veía que estaba usando mi mismo uniforme.
-¡Sí! Vamos, que llegaremos tarde – me dijo mientras me arrastraba de la mano.
Los dos nos fuimos corriendo hacia la escuela y cuando estábamos en frente de los salones de clase finalmente me dijo, casi sin aliento por la carrera que acabábamos de hacer.
-Tú vas en la clase ¨A¨, ¿Verdad?
-Sí – dije, tratando de recuperar el aliento
-Yo voy en la ¨F¨ - dijo con una sonrisa.
-Eso no es algo de lo que presumir – dije
-Ja, ja – escucha, ayer los chicos de mi clase dijeron muchas cosas que no debían. Si no hubiera sido por tus amigos, yo los habría golpeado, te pido disculpas en su nombre.
- No tienes por qué… No es como si me hubiera ofendido. En realidad no me interesa lo que otros digan de mi.
-Aún así… -dijo mientras hacía una reverencia – ¡Lo siento!
-¡E… está bien! Levántate – dije nervioso.
-Entonces ¿Estamos bien? -dijo con cara de preocupación
-Sí, de todas maneras tú no dijiste nada.
-¡Bien! - dijo con una sonrisa.
Se despidió y se fue a su salón de clases y yo me dirigí al mío. El resto del día pasó normal y así la semana que quedaba antes de ir al viaje. En las mañanas iba al café a desayunar porque tenía el mismo sueño todas las noches y no dormía bien. Y cuando despertaba, mamá aun estaba dormida o había salido la noche anterior sin volver a casa. Así que tuve mucho tiempo para conversar con Nagisa y pronto nos hicimos cercanos. Claro que sólo hablábamos de la escuela y cosas triviales. Y como él no estaba en el mismo grupo que yo, no iría al viaje, así que se quejaba todos los días el no poder viajar conmigo. Era muy fácil hablar con el y parecía que nos habíamos conocido desde hace mucho tiempo.
Llegó el día del viaje y la noche anterior había hecho mis maletas. Aunque todavía faltaba una semana para mi celo, llevaba mis supresores por cualquier emergencia y me puse el collar, me aseguré de no olvidar nada y me fui a dormir.
Me desperté temprano y después de ir por mi café, al que ya me había acostumbrado, me dirigí al lugar de encuentro. Ahí ya estaba la mayoría de mis compañeros y el profesor. Comenzamos a platicar y bromear mientras esperábamos a los que faltaban y cuando estábamos todos, nos pusimos en marcha hacia el lugar de la competencia.
Cuando llegamos, todos estaban ansiosos, veían de un lado para el otro dentro del hotel. Era un lugar con clase, pero sencillo y por todos lados veíamos los grupos que iban llegando que, suponíamos, eran de las otras escuelas. Nos registramos y nos dirigimos a la cabaña privada que la escuela había preparado para nosotros. Desempacamos las cosas y revisamos los itinerarios de las actividades. La mayoría de ellas eran en lugares cerrados, sobre todo, en las que yo estaba inscrito, pero las competencias deportivas eran al aire libre. Los organizadores habían planeado todo el evento de manera que todos pudiéramos asistir a todas las competencias para animar a nuestros compañeros, así que aún así, tendría que estar bajo el sol, cosa que no me agradaba mucho.
Comenzaron las actividades y la primera del día fue una en la que yo estaba. Se trataba de una ruleta de conocimientos generales en equipo y casualmente Atsushi estaba inscrito también en esa competencia. Terminamos ganando la primera actividad y todos nos felicitaron y en seguida se fueron a la siguiente actividad. De pronto, cuando estábamos caminando detrás del grupo, empecé a sentir un olor, o más bien dicho, un aura que conocía. Entonces escuché una voz conocida detrás de mí.
-Hola primo.
Me quedé congelado y en seguida Tomo brincó delante de mí como una mamá zorra cuidando a su bebé.
-Hola, Daichi – contesté incómodo.
-Tranquilo beta, sólo estoy hablando con mi primo. - dijo Daichi
-No tienes nada de qué hablar con Akemi – dijo Tomo molesto mientras me tomaba de la mano para que saliéramos del lugar. -¡Vámonos!
Daichi me tomó de la otra mano para detenerme.
-¿Por qué? ¿Me tienes miedo, primito?
Atsushi, que seguía parado junto a mi, tomó del brazo a Daichi para hacer que me soltara. Entonces comencé a percibir el olor a duraznos, era el olor de las feromonas de Atsushi y después sentí también las de Daichi. Las feromonas se estaban mezclando. Voltee a ver a ambos y parecían dos lobos peleando por su presa.
-Ehm… - dije, casi sin poder hablar. - Me están mareando…
Entonces los dos voltearon a verme. Yo ya no podía aguantar la respiración y estaba por ceder ante el torbellino de feromonas que me golpeaba
-¡Ahhh! - gritó Atsushi soltando a Daichi y ayudándome a mantenerme en pie – ¡Lo siento!
Daichi sólo hizo una mueca y se giró, soltando mi mano.
-Sólo quería hablar – dijo murmurando mientras se iba.
-Ugh… -yo tenía tantas ganas de vomitar y me sentía tan mareado que a penas podía moverme. -Tomo… mi bolso… - sólo pude decir eso antes de que mis piernas me dejaran caer al suelo.
Al salir de la habitación, le había dado un bolso que contenía una botella de agua, mis artículos personales y mis supresores dentro. Tomo buscó dentro y sacó las pastillas y la botell de agua y me las dio. Las tragué como pude y comencé a sentirme más tranquilo.
-¿Estás bien? - dijo Atsushi
-Sí – contesté tomando una bocanada de aire.
-Ese estúpido, ¿Qué hace aquí? Si es mayor que nosotros, ya debería estar en la universidad. - dijo Tomo molesto
-No lo sé… lo último que escuché fue que lo iban a mandar al extranjero – respondí incorporándome.
-¿Ese en serio es tu primo? -dijo Atsushi
-Sí… es el hijo del hermano menor de mi padre, pero como ves… no nos llevamos muy bien ja, ja… - dije nervioso.
-Sí, me di cuenta de eso.
-Si lo vuelvo a ver, lo golpearé – dijo Tomo alzando un puño
-Ja, ja, gracias por cuidarme Tomo – dije con una sonrisa – Yo también espero no volver a verlo, al menos durante el viaje.
Atsushi se quedó callado con cara de decepción.
-Me hubiera gustado poder hacer algo más que sólo hacerte sentir mal – dijo triste
- Estoy bien. - dije sonrojándome – Ah…, deberíamos irnos, los otros nos están esperando.
-¡Cierto! -dijo Tomo – ahora nos toca a nosotros jugar al baloncesto.
Los tres corrimos al gimnasio, que no estaba lejos de ahí y cuando llegamos, ya nos estaban esperando. Atsushi y Tomo se fueron a preparar para el partido, mientras yo tomaba mi asiento en las gradas… bajo el sol.
Nuestra escuela ganó también esta competencia y después nos dirigimos a la alberca, porque tocaba la competencia de natación en la que Tomo y otro compañero estaban inscritos. Ellos ganaron el segundo y tercer lugar y para la cuarta competencia yo ya estaba exhausto. Llegó la última actividad del día y era mi turno de competir de nuevo. Se trataba de un concurso de inglés y yo era el único que representaba a la escuela en esta materia, pero yo ya me sentía muy cansado por el viaje desde la mañana, luego las feromonas y el hostigador sol… apenas podía mantenerme despierto. Antes de ir a tomar mi lugar para la actividad, me empezó a sangrar la nariz.
Ah… -Sólo alcancé a decir, antes de que Tomo me cubriera la nariz con un pañuelo
-Debes estar cansasdo ¿Estás bien? -dijo mientras me ayudaba a limpiarme.
-Sí, estoy bien… hace demasiado calor aquí. - dije mientras inclinaba la cabeza hacia atrás. Tomé un trago de agua que tenía en el bolso y se lo di a Tomo. - Es la última actividad del día, después podremos descansar. -sonreí y me dirigí a la mesa en donde ya me estaban esperando para empezar.
Cuando tomé asiento, me sentía tan mareado y cansado que se me empezó a nublar la vista… todo me daba vueltas y sólo me despertó la chicharra que anunciaba que había comenzado el evento. Me apresuré a tomar la hoja que estaba delante de mí y me puse a garabatear las respuestas lo más rápido que pude mientras escuchaba que detrás de mí, la gente de las gradas murmuraba ¨¿estará bien ese chico?¨ o ¨se ve muy pálido¨. Después de unos minutos vi que había terminado y cuando estaba dispuesto a rectificar mis respuestas antes de levantar la mano, todo se volvió obscuro y no supe nada más.
Desperté unos minutos después y vi que todos mis compañeros me estaban rodeando.
-Uhhh… ¿Qué ocurrió? - dije confundido, mientras veía a mi alrededor. Estaba acostado en una camilla del personal de emergencias.
-Te desmayaste – dijo Tomo, que estaba parado junto a mi.
-¿Cuánto tiempo? - dije incorporándome
-Unos minutos, aún están analizando los resultados. -dijo Atsushi con una cara de alivio. - Pero eres impresionante, fuiste el primero en terminar.
-El doctor dijo que sólo necesitas dormir y estarás bien para mañana – dijo el profesor mientras entraba.
Me levanté y nos dirigimos a escuchar los resultados de la última actividad. Llegamos justo a tiempo para escuchar los resultados. Es esta competencia habíamos quedado en segundo lugar.
-Lo siento chicos – dije agachando la cabeza.
-¿De qué estás hablando? - dijo Tomo – ¡Segundo lugar es impresionante, tomando en cuenta que te desmayaste en cuanto terminaste de responder!
Levanté la cabeza y los demás estaban asintiendo y dándome ánimos
-Gracias – dije con una sonrisa – ¡Mañana lo haré mejor!
Todos comenzaron a bromear mientras nos dirigimos hacia nuestra cabaña, me tomé un baño y fui a mi habitación, que compartía con Tomo y otros chicos. Cuando llegué aún no había nadie y me recosté en la cama. Después de unos minutos llegaron los demás y comenzamos a charlar mientras estábamos acostados y nos fuimos quedando dormidos, uno a uno.
A la mañana siguiente ya estaba con mejor ánimo y mi cuerpo se sentía con más energía que el día anterior. Hubieron más eventos deportivos en los que participaron Tomo y Atsushi y yo sólo participé en un par. En la tarde ya habíamos acabado con los eventos de ese día y organizamos una barbacoa en la playa.
Mientras que algunos iban a comprar los refrescos, otros iban por la comida y otros estábamos preparando lo que faltaba en la playa.
-Oh, faltan servilletas, platos y vasos – dijo una chica
-Los que fueron por los refrescos deberían poder comprar en la tienda que está cerca- dijo otra chica mientras veía su celular. - Pero no hay señal para llamarlos
-Yo puedo ir a alcanzarlos para comprar lo que falta – dije
-¿Seguro? - dijo una de ellas
-Sí, no hay problema – respondí – ¿No hace falta nada más?
-No, es todo lo que falta – dijo la otra chica.
Me dirigí hacia la tienda de la playa en donde estaban los que habían ido a comprar los refrescos. Mientras caminaba, vi cómo un grupo de chicos iban saliendo del baño. Parecía que venían de otra de las escuelas que estaba participando en el evento. Sólo los ignoré y cuando pasaba al lado de ellos, uno de ellos me detuvo.
-Oye, ¿Tú eres el omega que armó un alboroto ayer, verdad? - dijo el tipo, agarrándome la mano.
-¿Y a ti qué te importa quién soy yo? - dije molesto – ¡Suéltame!
Hizo un movimiento con la otra mano para que las personas que lo acompañaban nos dejaran solos
-Jo, jo, pero que genio – dijo ofendido el tipo agarrándome con más fuerza la mano.
-¡Agh! ¡Me estás lastimando! ¡Idiota, suéltame! -grité mientras forcejeaba
-Tranquilo – dijo susurrando en mi oído – soy alfa, podemos divertirnos un rato.
Me estremecí mientras pensaba en que quisiera que Atsushi estuviera ahí
-Vamos, ven conmigo – dijo mientras me jalaba de la mano
-Estás loco si piensas que voy a dejar que me hagas lo que quieras – dije enojado
El tipo no me escuchaba y yo comenzaba a sentirme desesperado. Entonces vi cómo a lo lejos se acercaba Daichi
-¿Es en serio? ¡Lo que me faltaba! - pensé
Daichi se paró en frente del chico que me estaba jalando y empezó a hablar con el. No escuché lo que decían, pero en ese momento pensé que era mi oportunidad para salir corriendo antes de que a ese tipo se le ocurriera usar sus feromonas en mí. Tomé una bocanada de aire y lo patee lo más fuerte que pude en la entrepierna. Automáticamente soltó un chillido y me soltó la mano. En cuanto me soltó me eché a correr lo más rápido que pude, llegué directamente a la tienda y busqué a mis amigos.
Los vi a lo lejos y los alcancé para comprar lo que faltaba mientras trataba de actuar como si nada hubiera pasado. El día anterior había causado muchos problemas y no quería molestarlos otra vez.
Regresamos a donde estábamos organizando la barbacoa y comimos todos juntos.
-Escuché que en la montaña de allá espantan – dijo una de las chicas, ya había platicado antes con ella y era una fanática de lo sobrenatural.
-Deja de decir tonterías – dijo otra chica
-No, yo también escuché algo de eso – dijo uno de los chicos – dicen que por las noches se escuchan lamentos y que se ven sombras entre los árboles
-¿En serio? - dijo otro chico -deberíamos ir a ver
-¿Qué les parece si mañana hacemos una prueba de valor antes de la fogata de cierre del evento? - dijo la primera chica
La mayoría estuvo de acuerdo y empezaron a organizarse. Hicieron una lotería para hacer parejas y a mi me tocó con Tomo.
-Oye – escuché que Tomo llamaba en voz baja a Atsushi
No escuché nada más de lo que hablaban, pero veía las reacciones de los dos y se veían sospechosos. Después de unos minutos ambos se acercaron y anunciaron que habían decidido cambiar de parejas. Me sentí confundido, pero igual lo acepté porque desde el principio había querido hacer pareja con Atsushi. Terminamos de hacer los planes para la prueba de valor del día siguiente, recogimos todo lo que habíamos usado para la barbacoa y regresamos a las cabañas
Ya estaba acostado, a punto de quedarme dormido cuando me llegó un mensaje. Era de Daichi.
-¿Podemos vernos?
-¿Para qué?
-Sólo quiero hablar contigo
-No tengo nada de qué hablar contigo
-Sólo será un momento. Después, te prometo que dejaré de molestarte
-De acuerdo, pero no olvides lo que acabas de decir
-Sí, lo prometo
-¿En dónde estás?
-Te espero en frente del hotel
Tomé mi bolso, junto con mis pastillas para emergencias y me dirigí al lugar, pero antes le mandé un mensaje a Tomo diciéndole en dónde estaba ya que el estaba en otra habitación platicando con otros chicos. No podía bajar la guardia con ese tipo. Llegué al vestíbulo del hotel y a lo lejos vi a Daichi parado esperándome. Me acerqué con precaución.
-¿De qué querías hablar? – le dije con un tono incómodo
Daichi se quedó callado un momento, claramente no se sentía más cómodo que yo.
-Si no vas a decir nada, entonces me voy – dije molesto mientras me daba la vuelta
-No… es…. ¡Espera! - dijo nervioso. - vamos a la playa, no quisiera que nos molesten.
-… de acuerdo – dije inseguro. Le envié mi ubicación a Tomo por si ocurría algo pero me di cuenta de que ni siquiera había visto mi primer mensaje – ¡Este hijo de! - dije en voz baja suspirando y esperando que lo leyera pronto.
Fuimos a la playa y opr la hora ya no había nadie, a demás de nosotros. Daichi estaba caminando delante de mí y de pronto se quedó quieto a la orilla del agua. Me detuve a una distancia segura o al menos eso es lo que yo pensaba, pero no habían más de dos metros entre nosotros. Daichi sedio la vuelta y se me quedó viendo unos momentos antes de producir palabra.
-Escucha… -dijo dudoso – Sé que me odias… sobre todo por lo que pasó hace unos años.
-Eso puedes asegurarlo – dije inconscientemente
-Lo sé – dijo con voz entre cortada – ...No debería decir esto, pero desde que recuerdo, mis padres siempre me estuvieron presionando para que te superara en todo, yo tenía que ser el mejor alfa para que así, los abuelos eligieran a mi padre sobre el tuyo. Cuando naciste, ellos pensaban que era un hecho,ya que tú eras omega, pero al ver que eso no sucedió se enfadaron y me presionaron aún más para odiarte y para ser mejor que tu en lo que tu hicieras. - estaba diciendo cabizbajo.
-Pero, ¿Por qué? - pregunté ansioso
-Porque mi padre siempre quiso tener el poder de la compañía y había decidido utilizarme para eso, ya sabes que los abuelos tienen debilidad por sus nietos… - dijo levantando un poco la cara.
-Si… eso es cierto, pero el que tus padres te presionaran a tal grado, sólo por obtener el control del dinero de los abuelos…
-Todo empeoró cuando tu padre falleció y yo tuve mi primer celo… entonces mi padre me dijo que usara mis feromonas para mostrar a los abuelos que un omega débil no debía controlar la empresa, por eso ese día hice lo que hice… -dijo bajando la cabeza de nuevo. - sé que no es escusa, sé que debí rehusarme, pero yo sólo buscaba la aprobación de mis padres. Sabes, siempre me comparaban contigo, porque después de todo ¿Cómo era posible que un omega fuera mejor que un alfa?
-Bueno… tampoco fue fácil para mí…
-Lo sé… la verdad cuando era pequeño me decían que debía odiarte. Me decían cosas horribles de ti, que no debía dejarme ganar por ti en nada, pero siempre fuiste mejor en la escuela, por lo que yo tomé rencor hacia tí… hasta ese día…
-¿Qué día? - pregunté confundido
-Seguro que no lo recuerdas, ja, ja – dijo rascándose la barbilla, nervioso. - fue cuando yo tenía unos diez años y tu tenías ocho. Eras mucho más pequeño que otros niños de tu edad, por lo que pensaba que era más fácil meterme contigo. Ese día había una fiesta grande en la casa de los abuelos, no recuerdo bien el por qué de la fiesta, pero sólo habían unos cuantos niños a demás de nosotros dos. En fin… había un árbol en medio del jardín del salón de eventos y te reté a que te subieras. Era obvio que tu no querías porque creías que era peligroso, pero cuando yo dije que yo subiría, me detuviste y comenzaste a subir. Estabas temblando de miedo, pero aun así lo hiciste para evitar que yo subiera.
-No recuerdo muco sobre eso. - dije confundido.
-Pero así fue… Uno de los adultos se dio cuenta de que estabas arriba y comenzó a gritar. Entonces se acercaron todos, junto con tus padres y los abuelos. Yo sólo me hice a un lado para que no sospecharan que yo había tenido algo que ver. Estabas tan nervioso en ese momento que perdiste el equilibrio y caíste al suelo. Ese día te golpeaste la cabeza – dijo señalando su cabeza, justo en el lugar en donde yo tenía una cicatriz.
-Eso… entonces eso fue lo que ocurrió – dije tocando la cicatriz de mi cabeza. - Todo este tiempo sólo me habían dicho que había tenido un accidente y es por eso que me sangra la nariz cuando me sobre esfuerzo.
-Sí, en ese momento tenía mucho miedo de que me delataras. Pensé que le dirías a todo el mundo que yo te había hecho subir, pero no lo hiciste. -dijo con una sonrisa, pero aún así se veía muy triste, como con remordimientos. - Creí que habías perdido la memoria por el golpe, pero después escuché a los adultos decir que tu habías dicho que tú quisiste subir por tu cuenta y que de hecho, cuando quisieron echarme la culpa, dijiste que yo traté de detenerte… Nunca supe por qué hiciste eso, pero en ese momento supe que todo lo que me habían dicho de ti era mentira. Pero seguían insistiendo en que debía ser mejor que tú…