Sólo me quedé callado mientras digería toda la información.
- Sé que no es una escusa… Hic… - comenzó a llorar – pero quería que supieras que de verdad lo siento… Hic… nunca quise hacerte daño…
-Si, bueno, ya entendí, así que no llores – dije nervioso – hay gente viendo… pensarán que te hice llorar.
-Lo siento… Hic… en realidad tú me gustas… -dijo inconscientemente y se quedó tieso, como piedra.
-¿Eh? - me quedé igual, sin poder reaccionar.
-Ah… no… yo… no es… ¡Es un amor de primo! - dijo gritando con la cara completamente roja.
-Ah… ha… ha… sí… - dije incómodo, dando un paso atrás.
-Siempre he tratado de protegerte desde lejos… incluso en la tarde, cuando vi que esos chicos de mi escuela te estaban molestando…
-¡Ah! ¡Es cierto!, de todas formas, ¿Qué haces aquí? Creí que estarías estudiando en el extranjero… o en la universidad. ¿Qué haces en un evento de preparatoria?
-Eso… me les revelé a mis padres je, je – dijo tímido
-¡¿Qué?! - dije completamente asombrado.
-Después de lo que pasó hace dos años tuve una gran pelea con ellos y le conté a los abuelo todo lo que había pasado, así que me enviaron al extranjero, pero hice lo que pude por terminar mis estudios antes de tiempo y le pedí ayuda a los abuelos. Así pude regresar, pero desde que volví mis padres me dieron la espalda, y como los abuelos aún siguen enojados conmigo por no haberles dicho antes, tampoco me están dando dinero o algo parecido… así que entré a trabajar como ayudante de un profesor que me estimaba mucho cuando iba en la escuela… y aquí estoy – dijo con una sonrisa.
-Es increíble… -dije soltando un suspiro.
-Antes dije que lo que sentía por ti era amor de primos… pero, ¿Qué harías si te dijera que en serio me gustas? - dijo susurrándome en el oído.
-¡Lo… lo siento! ¡Pero ya hay alguien que me gusta! - dije retrocediendo. - de todas maneras ya es tarde, ya debería irme. - comencé a decir cuando un grito nos interrumpió.
-¡Oye tú! ¡Hijo de perra! ¡¿Qué le estás haciendo a Akemi?! - gritó a lo lejos Tomo.
Al parecer acababa de ver el mensaje y se había corrido al lugar que marcaba mi ubicación en el teléfono. Se acercó con dos zancadas y le dio una patada voladora a Daichi, tumbándolo en la arena.
-¿Estás bien? ¿Este desgraciado no te hizo nada,verdad? - dijo completamente vuelto loco.
-No, no me hizo nada… estoy bien.
Daichi se levantó y se sacudió la arena. Entonces los dos comenzaron a pelear y a gritarse y antes de que comenzaran a golpearse me puse entre los dos.
-Chicos, ya es tarde ja, ja… -dije nervioso. - es hora de volver y dormirnos, mañana será un largo día…
-¡Hum! Pero esto aún no se acaba… te golpearé si te vuelvo a ver – dijo Tomo molesto mientras yo lo jalaba del brazo, tratando de llevarlo de vuelta al hotel.
-Nos vemos luego Daichi – dije mientras nos alejábamos
-¡No tienes por qué ver a ese bastardo! -gritó Tomo.
Daichi sólo se quedó parado, viendo hacia el océano y se tiró sobre la arena, con la cabeza entre las piernas. -Por fin… - pensó mientras veía el reflejo de la luna sobre las olas del mar.
Cuando llegamos a la cabaña Tomo ya estaba más tranquilo. Nos quedamos a platicar en la pequeña sala que había en el lugar. Después de un rato, cuando le terminé de decir lo que Daichi me había dicho, nos dispusimos a dormir. Tomo no me hizo más preguntas al respecto, pero se quedó molesto por la situación con mis tíos.
A la mañana siguiente todos los de la clase nos preparamos para ir al último día del evento. Nuestra escuela ganó un par de eventos y perdimos otros, pero con cada evento nos divertíamos y bromeábamos hasta que anunciaron el final del evento.
Ya estaba oscureciendo y aún teníamos algunas horas antes de que empezara la fogata para el cierre del evento, así que aprovechamos ese momento para ir a hacer la prueba de valor que habíamos preparado el día anterior. Empezamos a adentrarnos en el bosque en parejas y cuando fue hora de que Atsushi y yo entráramos, él ya estaba muy nervioso.
-Si quieres, podemos quedarnos aquí – dije mientras veía a Atsushi aferrarse a mi brazo
-N...No… Es… estoy bien… - dijo temblando.
-¿En serio tienes tanto miedo? - le pregunté
-¿Es que no escuchaste los gritos de los que fueron antes de nosotros?
-Ja, ja, debe ser que vieron algún animal o algo… no creo que de verdad hayan fantasmas aquí – dije intentando tranquilizarlo
-Ugh…
-En serio no es necesario que vayamos si tienes tanto miedo – le dije acariciándole el cabello.
Atsushi se me quedó viendo.
-Ahhh… lo siento… - dije quitando mi mano de su cabeza, sonrojado.
-Gracias – sonrió – Estoy bien, a demás tú también estabas esperando poder entrar al bosque.
-Sólo tengo curiosidad – dije mientras avanzábamos
Caminamos con las linternas en las manos mientras nos adentrábamos en el bosque y subíamos la pequeña montaña. Nuestro objetivo era un faro con un mirador en la cima, habíamos planeado cenar ahí mientras encendían la fogata. Estaba comenzando a pensar que nos habíamos alejado del camino que habíamos planeado para subir. Ya habíamos caminado un rato y todavía no había visto la señal que había puesto el primer grupo que subió. Entonces Atsushi interrumpió mis pensamientos.
-¿Escuchaste eso? - dijo Atsushi nervioso, volteando para todos lados.
-De seguro fue un animal o algo. - le dije tratando de tranquilizarlo para que tampoco se diera cuenta de que tal vez estábamos perdidos. De pronto escuchamos pasos cerca de nosotros.
-¿Estás seguro que ese ruido es de algún animal? - dijo aún más nervioso sin soltarse de mi brazo
-¿Quién está ahí? - grité señalando con la linterna – Atsushi, así no me puedo mover – le dije con una sonrisa-
-Lo siento… es que tengo mucho miedo…
Se volvieron a escuchar las pisadas, pero habíamos sido los últimos en subir, así que estaba seguro de que no era alguno de nuestros compañeros, ¿O tal vez alguno se había perdido al subir?
- ¿Hola? - Dije, mientras buscaba entre los árboles.
Entonces vimos cómo una sombra blanca pasó corriendo entre los árboles
-¡Hi! -gritó Atsushi cayendo sobre su trasero, jalándome hacia el suelo y caí sobre el
-Ah… ¡lo siento! - dijo nervioso
-No… ¡yo lo siento! -le dije avergonzado, quitándome de encima
-¡¿Quién es?! ¡Ya te vi! - dije gritando – ¡Sí! ¡Fue muy gracioso! ¡Ahora sal de ahí!
-Akemi… - dijo con voz temblorosa mientras apuntaba hacia un árbol.
Voltee a ver a donde apuntaba y vi a alguien que se estaba asomando desde detrás de un árbol. Nos estaba mirando fijamente. Tenía un vestido blanco, el cabello n***o, largo, hecho una maraña le cubría el rostro, con excepción de los ojos que parecía que saldrían de sus cuencas, tenía una mano recargada en el árbol y se le veían las uñas muy largas, se veía muy sucia, como si se hubiera estado arrastrando entre la tierra.
-¿Quién eres? - dije acercándome – ¿Eres Ami? Desde que propusiste entrar aquí ayer, supuse que harías algo así… fue gracioso y todo, pero ya es hora de subir, antes de que los demás se acaben la comida.
-Akemi, no creo que ella sea Ami… -dijo Atsushi desde atrás.
-¿De qué estás hablando? - le dije mientras lo voltee a ver. - Si no es ella, o alguien de nuestra clase, ¿entonces quién?
-Akemi…. Ya no está… - dijo casi llorando
Volví la mirada al árbol y corrí hacia el pensando que tal vez se hubiera caído mi compañera pero no vi nada. Entonces voltee a ver a Atsushi y estaba de pie viendo hacia el lugar de donde veníamos, pero estaba viendo hacia arriba. Me apresuré a alcanzarlo y vi hacia la misma dirección. Esa mujer estaba sobre una rama de cuclillas, casi en cima nuestro. Nos estaba observando con una cara de odio y de pronto comenzó a gritar. Comenzamos a correr con todas nuestras fuerzas mientras escuchábamos el movimiento de las ramas de los árboles detrás de nosotros, como si nos estuviera persiguiendo. Entonces, de pronto nos topamos con alguien que se parecía bastante a la mujer que tratábamos de dejar atrás y gritamos asustados.
-¡Ja, ja, ja! - empezó a carcajearse – Ya se habían tardado en llegar, chicos
-¿A….Ami? - dije nervioso
-¡Ja, ja! ¿Los asusté? -dijo con una risa traviesa.
-N… no… para nada – dije aún asustado y nervioso.
-No pensé que te fueras a asustar Akemi, después de que me dijiste que no creías en los fantasmas, pero es una sorpresa que Atsushi esté tan asustado – dijo volteando a ver detrás de mí.
Giré la cabeza y vi a Atsushi aferrado a mi brazo, de rodillas y temblando, a punto de las lágrimas.
-Lo siento, Atsushi, no creí que te fueras a asustar de esta manera – dijo Ami acercándose a el.
-Estoy seguro que no fuiste tu quién lo puso de esta forma – dije susurrando.
Ayudé a Atsushi a levantarse y fuimos juntos hacia el faro, en done ya nos estaban esperando para comenzar a cenar. Empezamos a preparar las cosas y estábamos empezando a comer cuando de pronto escuchamos una voz.
-Este es el anuncio del cierre de la competencia entre escuelas en la ciudad X de este año. -se escuchó desde las altavoces que había en la playa – Queremos felicitar a todos los alumnos y las escuelas participantes por su gran desempeño, por lo que les hemos preparado una sorpresa. Por favor, ¡disfruten del cierre del evento y esperamos verlos el próximo año!
De pronto, comenzaron a llover un montón de fuegos artificiales, mientras se escuchaba una canción en el fondo. Todos estábamos encantados viendo los fuegos artificiales, hacíamos expresiones de asombro con cada explosión de colores y luces que llenaba el cielo.
-Es hermoso – dijo Atsushi. Estaba de pie en frente de mí y yo sólo podía ver las luces reflejadas en su rostro, sus ojos llenos de asombro se iluminaban de todos los colores y su silueta resplandecía delante del océano. Era perfecto y quería que fuera mío.
- Sí, es hermoso… - dije acercándome. - Me gustas – susurré.
-¿Eh? - volteó a verme. - No escuché lo que dijiste – dijo con una sonrisa.
El ruido de los fuegos artificiales había ocultado mi confesión, pero no me importaba porque estaba seguro que tendría otra oportunidad de decirle lo que sentía por el.
-Nada – dije con una sonrisa.
Terminamos de cenar y nos dirigimos juntos hacia la fogata para convivir con los chicos de las otras escuelas. Mientras íbamos bajando la montaña, Atsushi y yo comenzamos a platicar lo que habíamos visto unas horas antes y como era de esperarse, nadie nos creía. Todos comenzaron a hacer bromas y a jugar mientras caminábamos. Después de unos minutos llegamos a la enorme fogata que habían organizado y nos integramos a la fiesta.
Al despertar en la mañana siguiente, vi cómo Tomo y los demás ya estaban preparando sus maletas para regresar a casa.
-¿Por qué no me despertaste Tomo? - pregunté aun somnoliento
-Te hablé un par de veces, pero no respondiste y como parecías muy cansado, te dejé dormir un poco más.
-Gracias, pero, ¿No vamos tarde?
-Aún tenemos como una hora antes de salir. Apúrate a guardar tus cosas y vamos a comer algo antes de subir al autobús.
-Sí.
Fuimos al restaurante del hotel y los demás ya habían empezado a comer cuando llegamos. Tomamos asiento y el profesor empezó a hablar.
-Ahora que ya estamos todos, quiero felicitarlos por los resultados en las diferentes competencias. Ahora sabemos en qué tenemos que mejorar, pero estoy seguro que el director va a estar muy feliz con nuestros resultados, ya que tuvimos una competencia muy difícil y aún así logramos sobresalir. ¡Felicidades chicos!
Todos comenzamos a felicitarnos y algunos le dirigieron unas palabras también al profesor. Terminamos de comer y subimos al autobús que nos llevaría de vuelta a casa.
Las palabras del profesor me habían hecho recordar lo que me esperaba de vuelta a casa. Pero en ese momento me sentía feliz de poder convivir con mis compañeros, ahora amigos y con la persona que me gustaba. Así que había tomado una decisión, no permitiría que me quitaran ese momento de felicidad que tenía, iba a pelear con todo lo que tuviera para evitarlo. Venía pensando en todo eso, cuando eventualmente me quedé dormido en el asiento, recargando mi cabeza en el hombro de Tomo.
Llegamos a la estación del metro cuando ya había oscurecido y todos comenzaron a tomar su camino. Hotaka estaba esperando en el auto de mamá y cuando me vio, salió a recibirme.
-Joven Akemi, ¿Llegó con bien? -dijo abriéndome la puerta del asiento de atrás.
-Sí, todo está bien, gracias. - dije subiendo al asiento del copiloto.
-Es bueno escuchar eso. -dijo mientras subía al auto.
-¿Mamá está en casa? -pregunté mientras me ponía el cinturón de seguridad.
-Sí, lo está esperando.
Condujo hasta la casa en silencio. Yo estaba realmente cansado por lo que me quedé dormido de nuevo.
-Joven Akemi – dijo tocándome un hombro – ya llegamos.
-Ah… sí, gracias. - me desperté y ayudé a llevar mis maletas adentro.
Cuando entré a la casa, mi madre estaba terminando de preparar la cena y me pidió que me sentara.
-¿Cómo te fue en el viaje? - dijo sentándose.
-Bien, ganamos algunas competencias, pero al final fue divertido.
-Que bueno que te hayas divertido… ¿No tuviste ningún problema?
- No, todo fue muy bien. - dije dudoso
-¿Hm? ¿Sucede algo?
-Eh… no sé cómo decir esto..
-¿Qué cosa?
-En el viaje me encontré con Daichi…
-Ahhh – soltó un suspiro – esperaba que no fuera así…
-¿Lo sabías? - pregunté confundido
-Sí – dijo tranquila – Cuando te fuiste, llamé a mis padres para consultarles el asunto de tu escuela y me dijeron que Daichi había vuelto del extranjero y que ahora trabaja para una escuela. Después de averiguar un poco, me enteré que era la escuela que organizaba el evento al que fuiste.
-Oh…
-No te hizo nada ¿Verdad?
-No… pero me llamó para conversar…
-¿Y qué te dijo?
-Me pidió disculpas por lo que había pasado y también me conto sobre el día que caí del árbol.
-Nunca nos enteramos de lo que había pasado realmente ese día, aunque te preguntábamos siempre negabas que el estuviera involucrado, cosa que no creímos del todo por tu miedo a las alturas. Pero como no decías más, dejamos de insistir.
-No recuerdo mucho sobre ese día… Sólo recuerdo haber visto al tío gritarle a Daichi por alguna razón que no escuché y tenía miedo de que lo regañaran si se enteraban que él me había incitado a subir. Había olvidado eso hasta recién, cuando Daichi me contó sobre ese día.
-Ya veo… bueno, siempre has sido un niño muy empático, lo que hace que pienses en los demás entes que en ti…
-Ja, ja… - me quedé callado, pensando en si debería decirle lo que Daichi me había contado sobre mi tío. Finalmente le platiqué todo lo que me dijo y la actitud de mi tío acerca de mí y la empresa de los abuelos.
-Entonces tus abuelos saben sobre todo esto… - dijo pensativa – es por eso que le quitaron obligaciones a tu tío dentro de la empresa
-Supongo que tiene sentido
-A demás de eso, ¿no te pasó nada más?
-No, todo estuvo tranquilo
-Bien… entonces creo que es hora de que hablemos sobre lo que vamos a hacer a partir de ahora.
-Sí… estuve pensando mucho sobre el tema y quiero seguir yendo a la escuela. - dije serio.
-¿Estás seguro? Después de todo, te están dando la oportunidad de saltar cursos e ir directo a la universidad
-Sí, estoy seguro. Por fin empiezo a disfrutar de la vida escolar y no planeo rendirme ante unas provocaciones, a demás, el director me dijo que no me obligarían a nada y que era elección mía, así que esto es lo que quiero hacer. A demás, si cedo ante lo que me están pidiendo, les daría la razón para creer que los omegas no podemos tener una vida como los demás y no estoy dispuesto a dejar que nos menosprecien
-Ese es mi niño – dijo mamá con una sonrisa – estoy orgullosa de ti
- Es lo que me enseñaste – le dije devolviendo la sonrisa
Pasamos el resto de la cena riendo y bromeando. Le platiqué sobre el fantasma que habíamos visto y sobre lo que había sucedido en el faro.
La siguiente semana tuve mi celo de nuevo, así que lo pasé en casa descansando. De vez en cuándo hablaba con los abuelos y Tomo vino a mi casa un par de veces a dejarme los apuntes de las clases.
Llegó el día de ir a la escuela y llegué temprano para hablar con el director. Mi mamá me acompañaba y también contaba con el apoyo de los abuelos, por lo que iba con seguridad de que todo saldría bien. Cuando llegamos a la oficina, el secretario nos recibió frío, como siempre.
-Pasen, el director los está esperando.
-Gracias – dijo mi mamá y entró delante de mi.
Ambos tomamos asiento en el sillón, frente al director que estaba en el otro sillón tomando un té
-¿Les ofrezco algo? - dijo el director.
-Sí, un té, por favor – dijo mi madre con una sonrisa
-En un minuto se lo traigo – dijo el secretario – ¿Y tú?
-Yo estoy bien así – dije.
-Bien, entonces… quiero suponer que usted, señora, está al tanto de la situación. -dijo el director recargándose en el sofá
-Así es, Akemi me contó todo lo que sucede.
-Eso es bueno, entonces ¿Ya tomaron una decisión? -dijo tomando un sorbo a su té
-Así es – dije
-¿Y? -dijo el director
- Tomamos la decisión de que Akemi siga tomando las clases con regularidad – dijo mi mamá
-¿Están seguros de esto? - preguntó pensativo el director
-Sí – dije serio – A penas estoy empezando a llevarme bien con mis compañeros y a demás, esto sería una lección para quienes creen que los omegas no podemos hacer lo mismo que los demás.
El director se quedó pensando unos segundos
-Está bien, en ese caso tienen mi apoyo – dijo finalmente - Pero no será fácil convencer a los representantes de padres de familia. Habrá que organizar una reunión – le dijo al secretario, que se quedó de pie después de entregar el té.
-Sí, señor – respondió el secretario.
-Pero usted tendrá que estar presente, señora – le dijo el director a mi madre – debe estar como representante de Akemi y de los demás alumnos omegas.
-Estoy de acuerdo – dijo mi mamá – Antes hablé con algunos padres de familia de los chicos omega que tienen inscritos en este colegio, y todos estuvieron de cuerdo en que yo los representara.
-¿En qué momento consiguió los nombres y teléfonos de los padres de familia? - preguntó asombrado el director.
-Tengo mis contactos – dijo mamá orgullosa
-De seguro el director está pensando en que mamá es aterradora – pensé y solté una risita - Los abuelos debieron haberla ayudado.
-E...Entonces así se hará – dijo el director poniéndose de pie, seguido de mi mamá y de mi. - Ya deberías regresar a tu salón de clases, Akemi – dijo el director mirando su reloj – Por cierto, felicidades por el desempeño en las competencias.
- Ah, sí… gracias. Mamá y yo salimos de la oficina y me dirigí al salón de clases mientras mi mamá se quedó con el secretario hablando sobre la junta.
Cuando llegué al salón, la clase ya había comenzado y me fui a mi lugar en silencio.
-¿Por qué llegaste tan tarde? - dijo Tomo susurrando – No es propio de ti el llegar tan tarde.
-Tenía cosas que hacer – le respondí – Luego te platico de qué trata
-¡Hum! Pero yo quiero saber ahora – dijo haciendo un puchero
-¡Ustedes dos! Están interrumpiendo la clase – dijo el profesor molesto
-¡Lo siento! - gritamos al mismo tiempo
Nos sentamos callados el resto de la clase, pero cuando terminó Tomo y Atsushi empezaron a interrogarme
-¿Entonces ya nos vas a contar lo que realmente te dijo el director? -dijo Tomo
-Ahm… - me quedé pensando un momento – Está bien… Es sobre mis calificaciones… dice que podría terminar la preparatoria enseguida. Sin tener que cursar tercer grado.
-¡¿Es en serio?! - los dos gritaron asombrados.
-Sí… ¿Qué opinan ustedes?
-Hum… pues eso sería bueno para ti… - dijo Tomo – ¡Pero no quisiera que te fueras! -dijo llorando mientras me abrazaba con fuerza.
-Yo creo que debes hacer lo que creas conveniente… - dijo Atsushi pensativo y con cara de incredulidad.
-De todas maneras ya rechacé la propuesta – dije con una sonrisa – Después de todo, a penas me estoy llevando bien con todos.
-¿Entonces no te vas? - dijo Tomo.
-Ja, ja… no, no me voy.
Durante el resto de esa semana, mi mamá tuvo que ir a la escuela para asistir a reuniones con los representantes de los padres de familia, aunque tuvo algunos problemas convenciendo a los otros padres, se hicieron campañas para informar a los alumnos y personal de la escuela. Al final todo se resolvió de la mejor manera. Incluso, se reveló que habían uno o dos omegas más en otros grupos. Y para finales de la semana, ya estaba todo más tranquilo.
Después de clases fui a la cafetería de Nagisa, como ya acostumbraba.
-¿Mañana qué vas a hacer? - preguntó Nagisa, sentado junto a mi.
-Hum… no tengo planes, ¿Por qué?
¿Quieres tener una cita conmigo? - dijo con una sonrisa
-Lo siento, ya me gusta alguien…
-¡¿Qué?! ¿Por qué no me habías dicho? - dijo con un puchero
-Ya te lo había dicho… ¿Recuerdas? - dije mientras daba un sorbo a mi bebida. En realidad sabía que Nagisa no iba en serio conmigo, porque ya lo había visto coquetear con otros chicos y chicas.
-...Cierto, pero aún así, quiero tener una cita contigo… aunque sea sólo como amigos – dijo con ojos suplicantes - ¿No quieres?
-Si es sólo como amigos, no veo por qué no podemos salir un rato – dije con una sonrisa
-¡Yay! Entonces mañana nos vemos aquí a medio día, ¿Está bien?
-De acuerdo.
Al día siguiente nos encontramos como habíamos dicho.
-Hola, Akemi, espera un momento. - dijo Nagisa mientras entregaba una orden.
-No te preocupes, me puedo sentar un momento en lo que terminas tu turno.
-Sí, no tardo. ¿Quieres ordenar algo en lo que termino?
-Lo de siempre, por favor. - pagué y fui a sentarme en la mesa en la que siempre me sentaba.
-¡Ok!
Vi cómo Nagisa terminaba de preparar lo que le había pedido y entró a la oficina de los empleados a cambiarse y después de unos minutos salió corriendo.
-Aquí tienes – dijo con una sonrisa mientras me entregaba la bebida.
-Gracias. ¿A dónde quieres ir?
-Debo ir a un lugar, luego podemos ir a comer y a pasear por ahí
-¿Debes ir a un lugar? ¿A dónde?
-Al hospital – dijo
Me sorprendí tanto que no pude pronunciar palabra.
-¿Estás bien? ¿Por qué debes ir al hospital?
-...Te diré cuando lleguemos.
Después de eso fuimos todo el camino al hospital en silencio y cuando llegamos, parecía que todo el personal del hospital lo conocía. Saludaba a todo el mundo, incluso a algunos pacientes. En una ocasión le dio una bebida vitaminica a una señora mayor que estaba en silla de ruedas, se quedó platicando con ella unos minutos. Incluso llegué a pensar que era su pariente y que ella era a quien había ido a visitar. Pero después de despedirse de ella, se dirigió a las habitaciones de los pacientes internados y se quedó parado en frente de una de ellas. En la puerta se veía el nombre de Nana Katsuragi. Katsuragi era el apellido de Nagisa, por lo que asumí que era su madre o su hermana.
-¿Está todo bien? - pregunté nervioso
-...Sí – dijo con un suspiro y entrando a la habitación.
Yo entré detrás de él y vi a una mujer acostada en la cama, llena de tubos y cables por todo su cuerpo. Se escuchaba el incesante ¨pip¨ de la máquina que registraba los latidos de su corazón.
-Llegué mamá… - dijo con voz suave – Hoy traje a un amigo. - dejó su bolso sobre una silla y le dio un beso en la frente.
Hice una reverencia en gesto de saludo frente a su madre.
-Otra vez vino ese hombre… - dijo molesto, tomando un jarrón lleno de flores y llevándolo al baño. Cuando salió, sólo tenía las flores en la mano y las dejó junto a su bolso. - El es Akemi, de quien te hablé.
Sólo me quedé de pie, callado. No sabía qué hacer o qué decir.
-Ella está así desde que me dio a luz… - dijo Nagisa – Sufrió un accidente antes de que yo naciera y el resultado fue que yo nací prematuro y ella quedó así. El hombre que viene a dejar las flores es mi padre… Cuando yo nací y mi madre quedó en este estado, él me fue a dejar con mis abuelos, ellos me criaron porque mi padre siempre estaba trabajando y en viajes de negocios, así que prácticamente nunca lo veo, aún ahora. -dijo encogiéndose de hombros.
-Ya veo… - dije pensativo. En realidad, no sabia qué decir.
-Lo siento, te estás sintiendo incómodo, ¿Verdad?
-No… no es eso… es sólo que siempre estás sonriendo, no pensé que tuvieras este tipo de problemas… -dije nervioso – Aunque todo mundo tiene problemas… supongo…
-Bueno, mis abuelos me cuidaron bien, y nunca me ha faltado nada, así que estoy bien.
-Eso es cierto.
Después de salir del hospital, fuimos a un restaurante en una plaza cercana. Después de ordenar buscamos una mesa vacía y nos sentamos a comer.
-Hace mucho que no como fuera de casa – dijo Nagisa con un bocado de hamburguesa en la boca.
-¿Es así? ¿Cuál es la razón? - pregunté
-Sí… Mi abuela prefiere que coma en casa ja, ja… Es un poco sobre protectora.
-Ya veo… pero eso es bueno.
-Sí. - Nagisa se quedó callado un segundo – Oye, Akemi… sé que ya tienes a alguien que te gusta, pero cuando yo te dije que tu me gustas, yo iba en serio… - dijo
-¿Eh? - dije confundido, aún masticando mi hamburguesa. - ¿Por qué, de pronto?
-Porque sé que piensas que coqueteo con todo el mundo.
-¡¿Cómo lo supo?! - pensé asombrado – Bueno… es que eso haces… ? - dije nervioso.
-Bueno, sí… pero contigo voy en serio… me gustas Akemi, no sólo como amigo. - dijo con seriedad.
-¿Por qué?
-No puedo decirte, aún si me lo preguntas… pero desde que te vi por primera vez en la escuela, pensé que eras lindo.
-¡¿Sólo por eso?! - dije casi gritando – No puedes decir que alguien realmente te gusta porque te parece lindo – dije sonrojado – a demás… ¿A qué hombre le gusta que le digan que es lindo?
-Ja, ja, ja… no pensé en eso, sólo respondo lo que me preguntaste, pero ¿En serio no tengo oportunidad?
-Lo siento, pero debo rechazarte apropiadamente.
-Está bien… pensé que dirías eso, ya que yo también soy omega… aún así, no me quería quedar con la duda de lo que responderías
-¡¿Eh?! - dije asombrado - ¿También eres omega?
-Sí… ¿No lo sabías? - dijo confundido.
-No…
-Bueno, a mi no me importa el género. - dijo encogiendo los hombros, y luego puso una cara triste - Aunque ya hay alguien que te gusta
-Pero seguiremos siendo amigos ¿Cierto? - dije
-¡Claro! - dijo animado. - a demás, no pienso rendirme tan fácil. Seguiré insistiendo hasta que me digas que sí ja, ja, ja
-Por favor, date por vencido – dije nervioso.
Después de comer dimos un paseo por las tiendas de la plaza y unas horas más tarde, cada quién tomó su camino de vuelta a casa. Cuando llegué, mi madre me estaba esperando en la sala.
-Llegaste – dijo con una sonrisa
-Sí, ¿Qué ocurre?
-¿Recuerdas nuestra plática antes de tu viaje escolar?
-Sí…
-Ya resolvimos el problema de tu escuela, así que creo que ya es hora de que lo hagamos oficial.
-¿Te refieres a…?
-Sí… Mi compromiso. Quiero que conozcas a mi futuro esposo.