Capítulo 4

4979 Palabras
    -...¿Y cuándo planeas que lo haga?     -Pues espero que estés libre el miércoles en la noche. Iremos a cenar los cuatro.     -¿Los cuatro?     -Sí, te dije que tiene un hijo.     -Está bien, si eso es lo que quieres. Entonces tienes mi apoyo – dije con una sonrisa.     -Muy bien, entonces ya está decidido… ese día debes regresar temprano a casa para arreglarte, ¿De acuerdo?     -Sí, está bien.     -Haré que Hotaka te recoja de la escuela y después nos vamos juntos a la casa de mi prometido.     -¿Iremos a su casa?     -Sí, ellos cocinarán la cena.     -Bien…     El resto del fin de semana la pasé estudiando y el lunes en la mañana hice lo que había estado haciendo las últimas semanas. Fui a la cafetería a comer el desayuno y después caminé a la escuela con Nagisa. Como ya era común que Nagisa estuviera pegado a mi, Tomo y Atsushi ya lo conocían también y para el momento en el que llegábamos a las aulas, ya íbamos los cuatro platicando y jugando. Cada quién entró a su salón de clases y comenzamos el día.     Estaba sentado viendo a la ventana, pensando en que pronto mi madre se volvería a casar y solté un suspiro.     -¿Estás bien? - dijo Tomo.     -¿Eh?, ah… si… estoy bien…     -¿Seguro? - dijo Atsushi.     -Sí – dije con mi mejor sonrisa.     -Si tú dices… - dijo Tomo – Sé que en algún momento me lo dirás de todas maneras.     Sonreí mientras Atsushi se quedó callado, pensando.     Al día siguiente noté a Atsushi distante, pensativo y cuando me respondía, lo hacía con un tono seco, como si estuviera molesto por algo.     -Akemi, ¿Tienes un minuto?     -Si, ¿Qué sucede?     -Vamos a otro lugar – dijo Atsushi nervioso     Atsushi me llevó a las escaleras de emergencia, ahí casi nunca pasaban personas y era fácil poder halar con tranquilidad.     -¿Ya me vas a decir qué sucede? - pregunté – Has estado actuando raro desde la mañana. ¿Hice algo malo?     -No, claro que no. - dijo negando con la cabeza - Es sólo que quisiera que confiaras en mí como lo haces con Tomonaru.     - ¿De qué hablas?     -Ayer… te veías incómodo, pero no dijiste nada. Aun así, Tomonaru estaba seguro de que le contarías todo después…     -… Es por que llevo mucho tiempo conociendo a Tomo, siempre termino contándole mis problemas inconscientemente cuando conversamos     -Está bien, pero pasó lo mismo la última vez.     -¿La última vez?     -Sí… cuando el director te mandó a llamar. Estoy seguro de que hablaron mucho más que de tus calificaciones     -Eso… eso fue…     -¿No confías en mí?     -El director pensó que por ser omega, era mejor que dejara la escuela por el problema que hubo ese día – dije soltando un suspiro.     -¿Qué? ¿Por qué? No fue tu culpa…     -Lo sé, pero eso ya no importa, ya está arreglado – dije serio – Pero no quiero que vuelvas a pensar que no confío en ti… porque tu me… - interrumpí lo que estaba diciendo al darme cuenta de lo que estaba a punto de hacer     -¿Yo te…?     -Tu… ¡tu me agradas! - dije nervioso – así que no pienses cosas innecesarias     -De acuerdo – dijo con una sonrisa.     -Volvamos al salón, ya va a comenzar la clase.     -Sí     Pasé todo ese día pensando en lo que estuve a punto de decirle a Atsushi, en lugar de pensar en el matrimonio de mi mamá y cada vez que lo veía, sentía como mi cara se calentaba de lo sonrojado. Y esa noche tuve un sueño con Atsushi.     Me veía acostado en mi cama y me despertaba un sonido extraño en la casa. Me levanté y comencé a buscar por todos lados pensando en que un intruso estaba en la casa. Comencé a llamar al personal que trabaja en la casa, pero nadie me respondió, yo estaba completamente solo. Entonces, siguiendo los sonidos, llegué a la sala y vi una sombra que parecía que era de donde provenían, pero no podía ver lo que los hacía. Entonces el viento entraba por la ventana moviendo la cortina de seda que impedía la entrada de luz, iluminando la figura desnuda de Atsushi. En sus manos tenía una prenda que distinguí como mía y cuando me vio, se abalanzó sobre mí, haciéndome perder el equilibrio y caí sobre el sillón. Cuando me di cuenta, Atsushi ya me estaba quitando los pantalones y me estaba masturbando con sus manos. Terminó de quitarme la ropa y metió mi pene en su boca mientras introducía sus dedos en mi trasero húmedo. Comenzó a moverlos por todo mi interior removiendo todo por dentro y cada vez que me rozaba sentía un gran placer que me hacía chillar. Entonces se levantó y me susurró en el oído ¨¿puedo meterlo verdad?¨ , yo sólo asentí con la cabeza y cuando estaba por ponerlo adentro escuché un sonido. Era la alarma del despertador.     Abrí los ojos y me sentí asombrado y avergonzado cuando vi mis pantalones mojados. Corrí a la lavadora con mi ropa sucia, pero una de las empleadas me encontró a medio camino y me quitó la ropa.     -Oh… se nota que el joven Akemi está sano… - dijo con una risita     -Por favor, no lo diga – dije avergonzado.     Después de mi pequeño accidente me encontré con mi mamá y me recordó que tenía que llegar temprano para ir a la casa de su prometido a cenar.     En la escuela ni siquiera podía pensar en lo que ocurriría esa noche, sólo pensaba en el sueño que tuve y en todo el día no pude ver a Atsushi a la cara.     Llegó el final del día de clases y mientras caminaba hacia la salida Tomo y Nagisa me alcanzaron corriendo.     -¿Quieres ir a comer un ramen? Escuché que abrieron una tienda nueva cerca de la estación. - dijo Tomo     -¡Sí, vamos! - dijo Nagisa emocionado – hoy tengo la tarde libre en el café     -Hoy no puedo. Prometí a mi madre que llegaría temprano para cenar. - dije disculpándome     -Oh está bien. - dijo Tomo – ¿Y tú, Atsushi?     -No puedo, hoy tengo un compromiso. Lo siento     -¿Irás a cenar a la casa de Akemi? Jajaja – dijo Nagisa riendo     -No… mi papá – estaba diciendo Akemi cuando Hotaka nos interrumpió.     -Nos debemos ir, joven Akemi.     -Ah, sí… -repondí a Hotaka – Me tengo que ir, pero ustedes vayan a comer y después me platican cómo estuvo.     Ambos asintieron y subí al auto     -Su traje ya está listo en su habitación. - dijo Hotaka mientras manejaba     -Sí, gracias     Llegué a casa y me di un baño, después me vestí y me arreglé para ir a la cena. Mi madre se había puesto un vestido n***o, a las rodillas, unas zapatillas negras con piedras al rededor y un collar que llegaba hasta el escote.     -¡Wow! ¡Te ves hermosa! - le dije haciendo como si mis manos fueran una cámara de video     -Gracias, hijo. ¿Estás listo?     -Sí… se nota que esto es importante para tí     -Así es… pero es importante para mí que lo aceptes, de lo contrario no podría seguir con esto. - dijo seria – Sólo te tengo a ti, así que dime si algo te molesta ¿Está bien?     -No te preocupes mamá, todo va a salir bien.     -Sí – dijo con una sonrisa.     -¿Vamos?     -Vamos     Subimos al auto y mamá condujo hasta la casa de su futuro esposo. Era una casa de dos pisos, pero tenía estilo minimalista de buen diseño por fuera. Mamá estacionó el auto, ambos bajamos y nos dirigimos a la puerta. Llamó y en seguida se abrió la puerta.     -Hola amor, ya llegamos – dijo mi madre dándole un beso al hombre.     -Que bueno que ya están aquí – dijo el hombre con una sonrisa.     -El es mi hijo, Akemi – dijo presentándome     -Mucho gusto Akemi, tu mamá no para de hablar de ti. - dijo extendiendo su mano     -Mucho gusto señor -devolví el saludo     -Ah, Akemi, el es mi prometido, Seiji.     -Me da gusto por fin conocerte, Akemi. - dijo Seiji – Pasen. Mi hijo salió un momento, pero no tarda en llegar.     -Con permiso – dije mientras entraba a la casa.     -Siéntense, ya casi está la cena. - dijo Seiji mientras nos guiaba a la sala. - ¿Les ofrezco algo?     -No estoy bien, gracias – dije. Sentí un olor a quemado. - Ah… señor… humo… - dije apuntando a la cocina     -¡Ah! - gritó mientras corría a la cocina – ¡La cena se quema!     Mamá y yo lo seguimos y vimos que había un desastre por todos lados.     -Amor, ¿necesitas ayuda? - dijo mi mamá     -Lo siento mucho amor – dijo Seiji cabizbajo - Sólo me descuidé un momento y pasó esto.     -¿Puedo? - dije acercándome a la olla     -Claro – dijo nervioso el hombre     -Mamá arruina la cena a menudo, así que suelo ayudarla al final     -No le digas esas cosas, o terminara rompiendo el compromiso – dijo mamá dándome golpecitos en la espalda     -Ja, ja, pero eso ya lo sabía, amor – dijo Seiji riendo.     -Que malo eres – dijo mamá haciendo un puchero     -A demás, es mejor que lo sepa de antemano jaja – dije sonriendo.     Estábamos bromeando y terminando de cocinar la cena cuando escuchamos la puerta de la entrada.     -Ya llegué ¿Papá?     La voz se me hizo conocida     -Ah, Atsushi… llegaste – dijo Seiji saliendo de la cocina.     Me quedé congelado.     -¿Atsushi? Mamá… ¿Cómo dijiste que se apellida Seiji? - dije confundido.     -Ah, ¿No te lo dije? Es Seiji Kaneko.     -Hijo, Aiko ya llegó, saluda. - dijo Seiji mientras entraba a la cocina, con una mano en el hombro de Atsushi     -Hola Atsushi, ¿Cómo has estado? - dijo mi mamá abrazando a Atsushi     -Bien Aiko, gracias – dijo Atsushi.     -Te presento a mi hijo, Akemi – dijo mi mamá. Yo aún estaba de espaldas a la puerta, congelado y sin poder producir palabra.     -Hola Akemi – dijo Atsushi     -Ah… hola Atsushi… - dije dando la vuelta.     -¿Ya se conocían? - dijo mi mamá     -Sí… vamos en la misma clase – dije aun confundido     -Vaya, que coincidencia – dijo Seiji – Es bueno que ya se conozcan     -Sí… - dije     -Bueno, vamos a cenar – Dijo Seiji – Atsushi, no sabes lo bueno que es Akemi cocinando – dijo mientras salía de la cocina, abrazándolo     -¿Sucede algo? - dijo mi mamá al ver que me quedé inmóvil     -No… todo está bien – dije mientras mi cabeza me daba vueltas y agarré la olla de forma equivocada quemándome la mano - ¡Auch!     -Akemi, ¿Estás bien? - dijo mi mamá acercándose para ver la herida – ¡Querido!     -¿Qué ocurre? - dijo Seiji entrando a la cocina     -Akemi se quemó la mano, ¿Tienes medicina?     -¡Oh, cielos! Atsushi, lleva a Akemi al baño y cúrale la herida, por favor.     -Sí – dijo Atsushi, que estaba detrás de Seiji. - Ven     Seguí a Atsushi hasta el baño, mientras sentía dolor en la mano, pero también me sentía confundido y no sabía qué pensar. Estaba enamorado de la persona que se convertiría en mi hermano.     -¿Duele mucho? - dijo Atsushi mientras me soplaba en la herida y me aplicaba la medicina.     -¿Eh?… - dije aún sumergido en mis pensamientos – Ah… no… estoy bien… no duele mucho.     -¿Seguro? Se ve doloroso. - dijo cubriéndola con un vendaje – Debes cuidar tu cuerpo…     -¿Sabías que nuestros padres se van a casar? - dije un poco molesto     -...No estaba seguro – dijo pensativo – Tenía mis sospechas cuando Aiko nos contaba sobre su hijo… en realidad no hay muchas personas como tu ¿Verdad?     -Entonces, ¿Por qué no me dijiste nada? - dije empezando a enojarme     -Porque quería comprobarlo primero… claro que tampoco les dije a ellos lo que estaba pensando – se veía triste por alguna razón – A demás, no sabía que se iban a casar hasta que mi hermana fue a la escuela ese día.     -¿Ese día?… Ah… - recordé la vez que su hermana había mandado a los chicos a buscar a Atsushi.     -Sí… ese día mi padre acababa de hablar con ella y Fumiko quería que yo lo supiera. Yo conocí a tu mamá unos días antes, pero no sabía que era tu madre ni que planeaban casarse.     -Ya veo… - ambos nos quedamos callados.     -¡Chicos! Ya vengan a comer – dijo Seiji apareciendo por la puerta del baño – ¿Cómo sigue tu mano, Akemi?     -Ah… estoy bien – dije con una sonrisa y me levanté para ir a la mesa.     Cenamos y platicamos durante la cena. Seiji era un buen tipo, hacía que cualquier momento incómodo desapareciera en un instante. Era gracioso, sincero y amable, lo que me hacía sentir feliz de que mi madre encontrara a alguien para continuar su vida. Pero no podía apartar la idea de mi mente de que no podría estar con Atsushi porque se convertiría en mi hermano. Tenía muchas ideas en la cabeza y sólo quería salir de ese lugar para estar solo con mis pensamientos y despejarme.     -Akemi – Seiji me hizo regresar de mis pensamientos – Quisiera pedirte permiso para casarme con tu madre. - dijo serio      Me quedé callado un momento mientras pensaba en qué responder.     -Mi madre habló conmigo antes… y estoy seguro de que la vas a tratar bien… y ya que ella está de acuerdo con esto, entonces no tengo nada más que decir. - dije con una sonrisa – Les deseo lo mejor y espero que nos llevemos bien, como una buena familia a partir de ahora. - dije haciendo una reverencia delante de Seiji y Atshushi.     -Esperamos lo mismo – dijeron los dos, devolviendo la reverencia     -Voy a cuidar bien de ustedes tres – dijo Seiji dándonos un abrazo.     Después de eso estuvimos charlando unas horas más.     -Oh… ya es muy tarde – dijo Seiji. - ¿Por qué no se quedan a pasar la noche aquí?     -Por mi no hay problema – dijo mi madre - ¿Qué hay de ti, Akemi?     -Mañana hay clases y no tengo el uniforme aquí – dije pensativo.     -No hay problema, puedes ponerte uno de Atsushi – dijo Seiji sonriendo     Obviamente tenía buenas intenciones al decir eso, pero... ¡¿No se había dado cuenta de la diferencia de tamaño entre los dos?! Seiji se quedó callado con una sonrisa en el rostro, esperando una respuesta.     -Yo no tengo problema con prestarte mi ropa – dijo Atsushi     -Está bien, gracias – No pude negarme después de ver las caras de las tres personas que estaban frente a mí.     Seiji y mamá ya se habían bañado y Atsushi estaba en la bañera, mientras me quedé sentado en un sillón de la sala esperando a que saliera.     -Está libre el baño – dijo Atsushi, aún secándose el cabello. Me dio una pijama y una toalla.     -Ah, gracias. - dije tomándolas. - ¿Y me podrías prestar una cobija? No sé si hace mucho frío aquí… pero por las noches soy muy friolento     -¿Eh? ¿No ibas a dormir en mi habitación? - dijo inclinando la cabeza hacia un lado, confundido.     -¡¿Eh?! ¡¿Por qué dormiría en tu habitación?! - dije apenado     -¿Porque ahí es más cálido… y... hay una cama? - dijo aún confundido     -¡Exacto! Sólo hay una cama – dije con la cara completamente roja - ¿Esperas que durmamos en la misma cama?     -Ah… - dijo poniéndose rojo. Al parecer no había pensado en lo que le acababa de decir -No… yo… esa no era mi intención… yo…     -No podemos dormir en la misma cama, es por eso que yo dormiré aquí – dije soltando un suspiro.     -Pero hace frío, yo dormiré aquí     -Es absurdo ya que esta es tu casa, no tengo problema con dormir aquí… sólo necesito una cobija. A demás, ya causé muchas molestias     -No es ninguna molestia.     -Aún así…     -Tú eres el invitado, por lo que deberías dormir en la cama… dijiste que eres friolento or la noche ¿Qué harás si te resfrías? - dijo mientras me empujaba dentro del baño – Y no hay nada más que discutir – cerró la puerta detrás de mi, sin darme la oportunidad de decir algo más.     Me limpié y me sumergí en la bañera mientras intentaba despejar mi cabeza. Debía dejar de lado mis sentimientos por Atsushi y pensar en la felicidad de mi madre. Ella ya había sufrido mucho y merecía ser feliz, así que estaba dispuesto a olvidar lo que sentía.     -Después de todo, ¿En qué momento me empezó a gustar Atsushi? - comencé a pensar – Creo que fue desde el día que fue a mi casa… empecé a pensar diferente sobre los alfas gracias a que el me contó lo que le había pasado y se disculpó sinceramente. Después de eso me mostró que se preocupaba por mi en el viaje y… Espera… ¿Fue antes de todo eso? El día que llegó a la escuela… por alguna razón no podía quitarle los ojos de encima, aunque me hizo enojar ese día. Desde el primer momento en que lo vi, no lo he sacado de mi cabeza…     -Estoy perdido – dije en voz baja y comencé a sentir cómo las lágrimas comenzaron a caer sobre mi rostro.     -Akemi, ¿Estás bien? - dijo Atsushi desde fuera de la puerta del baño – Llevas mucho tiempo ahí     -Ah… si… ahora salgo… - dije secándome las lágrimas.     -No te apures, sólo me preguntaba si necesitas algo     -Estoy bien.     -De acuerdo...     Escuché cómo se alejaba de la puerta.     -Claro que no estoy bien – dije susurrando – Soy un idiota…     Sin darme cuenta volví a llorar y al parecer tardé más en salir de lo que pensaba, porque cuando salí del baño, Atsushi ya estaba dormido en el sofá y me había dejado lista la cama para que yo durmiera. Me acosté en la cama y me quedé viendo el techo mientras sentía que las lágrimas seguían cayendo y eventualmente me quedé dormido.     Esa noche tuve el sueño de las estrellas. Pero esta vez empezó conmigo en el agua. No podía ver nada excepto el brillo de la luna que provenía de fuera del agua. Ahora no habían estrellas a mi al rededor, todo estaba obscuro. Me sentía solo y comenzaba a llorar, entonces comenzó a brillar mi mano y cuando la abrí, estaba la pequeña estrella que siempre estaba abrazando, pero esta vez estaba mucho más pequeña y con menos brillo, como si fuera a morir en mi mano.     -Akemi… - en mi sueño escuché que alguien me hablaba – Akemi… ¡Akemi!     Entonces abrí los ojos y Atsushi estaba frente a mi.     -¿Estás bien? - dijo preocupado. - Estás llorando ¿Tuviste un mal sueño?     -Ah… - toqué mi rostro y estaba húmedo – Estoy bien, no recuerdo lo que soñé     -¿Estás seguro?     -Sí, estoy bien. - dije mientras me levantaba     -Es… hora de ir a la escuela…     -De acuerdo, en un momento salgo.     Atsushi salió de la habitación y yo fui a lavarme la cara al baño, pero cuando miré al espejo, vi que mis ojos estaban rojos y muy hinchados, probablemente porque estuve llorando toda la noche y me sentí deprimido de nuevo. Entonces recordé que tendría que usar el uniforme de Atsushi.     -Buenos días, hijo – dijo mi mamá cuando escuchó que caminaba al comedor     -Buenos días – dije nervioso y avergonzado     -¡Pwajajaja! - mi madre estalló en risa al ver mi aspecto. - Akemi ja, ja, sabía que había una diferencia de tamaño, ja, ja, pero no me había dado cuenta de que era tanta, - dijo sin parar de reir – ¿y qué le pasó a tu cara? ¡Esta hecha un desastre! ¿No pudiste dormir bien?     -Ah… Sí, no tuve un buen sueño, pero no lo recuerdo… - dije desganado     -Buenos días chicos – dijo Seiji entrando al comedor. Pero en seguida se quedó quieto al verme y sólo hizo una mueca al ver que Atsushi le hizo una seña para que no dijera nada sobre mi aspecto. -¡Ehem! Me voy a trabajar, que tengan un buen día… - dijo despidiéndose y salió de la casa     -Ustedes también deberían ir saliendo para que no lleguen tarde a clases – dijo mi mamá     Ambos salimos de la casa y nos dirigimos a la escuela. Fuimos todo el camino en silencio y cuando llegamos me di cuenta de que todo el mundo se me quedaba viendo y murmuraba. Entonces alguien me abrazó desde atrás.     -Me preguntaba por qué no habías ido al café hoy – dijo Nagisa – Entonces fue por esto…     -Te dije ayer que iba a ir a cenar a la casa del prometido se mi madre – dije serio – Es el papá de Atsushi     -Ah… eso lo explica todo… - dijo como si estuviera satisfecho con lo que le había dicho - ¡¿Eh?! - dijo finalmente sorprendido - ¡¿Entonces ustedes dos serán hermanos?!     -¿Quiénes serán hermanos? - dijo Tomo caminando detrás de nosotros     -Akemi y Atsushi… sus padres se van a casar. - respondió Nagisa     -¿Qué? - dijo Tomo sorprendido - ¿Es cierto, Akemi?     -Sí… recién ayer nos enteramos – dije con una sonrisa fingida.     Entonces escuchamos la campana que anunciaba el inicio de las clases y corrimos a las aulas sin decir nada más.     Todo ese día lo pasé sin ánimos, sólo quería llegar a casa y dormir.     -Oye, dice Anzu que si es posible que vayamos a tu casa hoy – dijo Tomo – quiere ir a saludar a tu mamá     -Ah… sí, no hay problema. Mi madre también quiere verlos     -De acuerdo, entonces le diré que nos veamos aquí al salir de clases     -Está bien     Tomo se quedó callado. Y cuando terminaron las clases Anzu ya estaba en la entrada de la escuela esperándonos.     -¡Hola Akemi! - dijo Anzu saludando con la mano desde la puerta.     -Hola Anzu, ¿Has estado bien? - dije sin ánimo     -Sí… - al parecer se dio cuenta de mi estado de animo porque se puso seria en cuanto me vio. - Bueno ¿Nos vamos? - dijo tirándome del brazo, tratando de animarme     -¡Sí! ¡Vamos! - dijo Tomo empujándome la espalda.     -Esperen chicos, ¿Por qué la prisa?     -Es porque hace mucho que no veo a tu mamá – dijo Anzu     Camino a mi casa, Anzu y Tomo intentaban hacerme reír mientras iban jugando y contando historias graciosas que nos habían ocurrido en el pasado. Noté cómo se esforzaban para hacerme sentir mejor, pero por más que intentaba sonreír, Atsushi siempre regresaba a mi cabeza y volvía a sentirme con ganas de llorar. Por fin llegamos a mi casa y entramos. Hotaka me estaba esperando, como era costumbre.     -Bienvenido, joven Akemi – dijo Hotaka – Oh, tiene compañía, bienvenidos, joven Tomo, señorita Anzu, tiempo sin verlos.     Ambos saludaron a Hotaka     -Hola Hotaka, ¿Está mamá? - dije     -Sí, joven. Está en el comedor     -Vayan con mamá, iré a cambiarme de ropa – les dije a Anzu y a Tomo.     -Está bien, no tardes – dijo Anzu     Subí las escaleras mientras escuchaba cómo mi madre se emocionaba al ver a mis amigos y comenzaban a charlar. Entonces pensé que no habría problema si me ausentaba unos minutos, quería estar solo. Cambié mi ropa y me recosté en mi cama unos minutos quedándome dormido.     De pronto me encontré en la completa obscuridad. No veía el brillo de la luna, ni a las estrellas, no había nada más que agua a mi alrededor. Me estaba sofocando, la presión del agua no me dejaba respirar y sentía un dolor muy fuerte en mi pecho.     Escuché golpes en mi puerta que me despertaron.     -¿Estás bien? - dijo Tomo entrando en mi habitación. - ¿Qué te lleva tanto tiempo?     -Ah, lo siento, me quedé dormido – respondí     -… ¿Estás bien? - dijo Tomo con una cara de preocupación.     -Sí, te dije que sólo me quedé dormido     -Sabes que no me refiero a eso, a ti te gusta Atsushi…     -¿Eh? ¿Cómo lo…     -¿Que cómo lo sé? Es obvio… llevo muchos años conociéndote y ¿Aún piensas que no reconocería cuando mi mejor amigo está enamorado?     -Uhm… bueno… sí, me gusta… pero ahora creo que ya no será posible…     -¿Y por qué no? - dijo Tomo encogiéndose de hombros     -Porque sería raro… digo, ahora será mi hermano y seguramente mamá y los abuelos estarán en desacuerdo con algo así… a demás, no sé si Atsushi siente lo mismo por mi.     -¿Y por qué no hablas con tu madre? Seguro ella entenderá     -No lo sé…     -Hazlo – dijo con una sonrisa.     Bajamos las escaleras y mi mamá y Anzu estaban preparando la cena. Tomo y yo nos acercamos y las ayudamos.     -Mañana no tienen clases, ¿Cierto? - dijo mi mamá     -No, mañana los profesores tienen una capacitación, así que no hay clases – dijo Tomo.     -¿Y tú, Anzu?     -Yo tampoco tengo clases     -¿Entonces qué les parece si se quedan a dormir? - dijo mi mamá emocionada     Ambos aceptaron y nos sentamos a cenar. Después nos sentamos en la sala a ver películas y estuvimos jugando y platicando toda la noche. Luego mi mamá les dijo sobre su boda y que obviamente estaban invitados. Ella en serio se veía muy emocionada por dar la noticia. Sin darnos cuenta ya estaba amaneciendo y después de desayunar, llegó la hora de despedirnos.     -Nos vemos chicos – les dije a Tomo y a Anzu desde la puerta de mi casa, mientras ambos salían.     -Nos vemos, Akemi – dijo tomo sonriendo.     -Nos vemos – dijo Tomo – No olvides lo que te dije     -Sí, lo sé – le dije – Vayan con cuidado     Cerré la puerta y mamá estaba sentada en la sala con la computadora en sus piernas. Me le acerqué y me senté junto a ella.     -¿Qué haces? - le dije intentando iniciar la conversación.     -Busco unas cosas para la boda     -Ah… muy bien – me quedé pensando en qué decirle.     -¿Qué ocurre? - me dijo dejando de lado su computadora – Sé que quieres decir algo, entonces dilo.     -Ahm… esto… es sobre…     -Sobre Atsushi – dijo con una sonrisa.     -¿Cómo sabes?     -Porque soy tu madre… y porque Tomo me contó algo sobre eso mientras dormías ayer.     -Ese traidor – pensé – cuando lo vea le daré un golpe     -El es el que me platicaste que te gusta, ¿cierto?     -Sí…     -Y crees que mi boda con su padre va a complicar tu relación con el?     -Bueno… seremos hermanos así que…     -Pero no es como si fueran hermanos de sangre. A demás, conozco a Atsushi y sé que es un buen chico.     -Sí, lo es… pero…     -Sabes que no haría algo que te hiciera daño, si te sientes incómodo con la situación, entonces cancelaré mi compromiso con Seiji     -No digas tonterías mamá, te mereces ser feliz sin pensar en mi por una vez en tu vida. A demás, si en serio quiero estar con Atsushi, no creo que haya algo que realmente me impida hacerlo. Sabes que me importa poco lo que los demás piensen sobre mí y…     -He, he… lo sabía – dijo con una sonrisa – sé que siempre te estás preocupando por los demás, pero como tu lo dijiste, ahora también es tiempo de que pienses en ti. También sé lo fuerte que es mi hijo y que no importa nada, si quieres algo, lo vas a conseguir.     -Sí… tienes razón…     -¿Y? ¿Atsushi ya sabe sobre tus sentimientos?     -Aún no se lo he dicho apropiadamente.     -Pues cuando estés listo para decírselo, yo te estaré apoyando.     -Gracias mamá.     Así pasaron los meses sin que yo tuviera el valor de decirle a Atsushi sobre mis sentimientos, aunque lo intenté varias veces, siempre había algo que me lo impedía. También estuvimos muy ocupados planeando la boda, preparamos muchas manualidades hechas a mano por nosotros cuatro, y también venían a menudo Anzu, Tomo y Nagisa a ayudar y pasar tiempo con nosotros.     Estuve meditando mucho tiempo acerca del examen para terminar la preparatoria y decidí aceptar la propuesta de adelantar un año escolar, ya que había cambiado la percepción hacia los betas y los alfas en la escuela. Yo quería empezar a estudiar cuanto antes la universidad, así tendría el valor de confesarme a Atsushi cuando fuera más independiente. Tomo y Nagisa no lo tomaron muy bien, pero me apoyaron y aún seguían viniendo a jugar.     Después de hablar con Daichi en el viaje, nos hicimos más cercanos y hablábamos por teléfono con más frecuencia, incluso vino a ayudar a preparar la boda un par de veces y conoció a mis amigos. Se disculpó con mi madre y Anzu también empezó a llevarse mejor con el. Con Nagisa se hizo cercano muy rápido, era como si se hubieran conocido desde hace tiempo, y se hacían bromas pesadas a menudo. Nagisa sabía ocultar muy bien sus feromonas, por lo que Daichi no se había dado cuenta de que el era omega.     Antes de darnos cuenta ya había llegado el día de la boda de mi mamá y Seiji.
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