Capítulo 5

3324 Palabras
    Unos días antes de la boda, Tomo, Anzu y Nagisa habían llegado a la casa para preparar los últimos detalles. Nagisa se había convertido en un amigo cercano, aunque no se llevaba muy bien con Atsushi, a todos nos gustaba su comañía. Atsushi y Seiji ya habían estado viviendo con nosotros un par de meses antes y yo ya me había acostumbrado a tenerlos al rededor de mí, aunque no fue fácil de aceptar la idea de que vivía con la persona que me gustaba tanto. Al principio fue incómodo, pero ahora ya no podía pensar en vivir en otro lugar que no fuera junto a Atsushi.     - ¿Ya estás listo? - preguntó mamá mientras entraba a mi habitación     -Sí, sólo estoy terminando de preparar mi maleta     - De acuerdo, ya casi nos vamos. - dijo saliendo     -Sí. - dije – Ah, ¿necesitas algo Atsushi? - dije al verlo entrar     -Ahm, ¿Podrías ayudarme con algo?     -Claro     Nos dirigimos a su habitación y cuando entré, vi que tenía un desastre por todos lados.     -¿Qué pasó aquí? -dije con una risita – Parece que pasó un tornado por aquí     -Lo sé – dijo con ojos llorosos - ¡Ayúdame! No sé qué debo llevar, sólo tengo listo el traje de la fiesta, pero a parte de eso, no sé que más meter en la maleta…     -Ja, ja, ja… bueno, lo primero sería la ropa interior y los artículos de higiene.     -Ah… había olvidado eso…     -¿En serio? - dije mientras pensaba que su torpeza, a pesar de ser alfa, lo hacía aún mas lindo. - Ja, ja… déjame ayudarte  - dije con una sonrisa.     Juntos terminamos de hacer la maleta y en poco tiempo estuvimos listos para irnos.     Todos salimos de la casa para ir al lugar que habíamos escogido para la fiesta. Era una casa que pertenecía a mis abuelos por parte de mi papá, normalmente la usábamos como casa de vacaciones ya que era una casa grande con un jardín también muy grande. Estaba a la orilla de un lago que reflejaba las montañas del otro lado del agua en donde se escondía el sol al atardecer, lo que lo convertía en una escena hermosa. Los árboles la rodeaban haciendo que el lugar fuera muy privado y se sentía alejado de todos los problemas que normalmente nos agobiaban. Por eso habíamos escogido ese lugar, a demás de que era el lugar favorito de mi padre y eso hacía que fuera un homenaje a él en ese día. Seiji había sido el de la idea de realizar la ceremonia y la fiesta en ese lugar porque sabía lo importante que era para nosotros.     Cuando llegamos al lugar ya estaba el lugar listo con todo lo que habíamos preparado. Dentro del salón principal, las telas blancas y rosas caían en cascada desde la planta de arriba de la casa hasta el ventanal que tenía una vista perfecta hacia el lago, ahí era el lugar en donde se pararían los novios para decir sus votos. Y en el jardín, las velas que habíamos hecho a mano de color rosa de distintos tonos estaban al rededor de jarrones con arreglos florales de flor de cerezo sobre las mesas, que habían colocado al rededor de la pista de baile, iluminada de color rosa pálido. Pequeñas jaulas con velas colgaban de las ramas de los árboles cercanos y habían telas de color blanco y distintos tonos de rosa por todo el suelo que hacían parecer que estabas sobre las nubes.     Por fin llegó el día.     -Mamá, ¿están listas? - dije tocando la puerta de la habitación de mi madre.     -Sí, pasa     -¡Wow! - dije al abrir la puerta – Se ven increíbles, sobre todo tú, mamá     Anzu y una tía, prima de mi madre la estaban ayudando a arreglarse para la ceremonia.     -¿Verdad que sí? - dijo Anzu emocionada – Yo arreglé su cabello, quedó hermoso, ¿Verdad?     -Sí, estás hermosa – dije soltando una lágrima     -Hijo – dijo también con ganas de llorar - ¡Me harás llorar!     -No hagas llorar a tu madre – dijo mi tía – harás que se le arruine el maquillaje     -Sí, la novia debe lucir perfecta – dijo Anzu – ¡Pero mírate! ¡Tu también te ves muy guapo!     -Ha, ha… lo siento – dije limpiándome la cara     -Claro que sí, si mi hijo es el más guapo del mundo – dijo mamá abrazándome     -Sí, te ves muy bien, Akemi – dijo Atsushi detrás de mí     -Gracias – dije apenado. Cuando voltee vi a Atsushi en su traje y quedé perplejo, se veía muy guapo. - Que hermoso… -dije inconscientemente y de inmediato me puse rojo.     -Gracias – dijo Atsushi sonrojándose.     -Bueno,bueno – dijo Anzu – Dejen de coquetear que después tendrán tiempo de hacerlo. Ahora nos están esperando. - dijo mientras empujaba a Atsushi hacia el salón, seguida de mi tía.     -¿Lista? - le dije a mamá tomándola de la mano. - Es hora – dije con una sonrisa     -Sí…     Caminamos tomados de la mano hacia el salón, mientras escuchábamos a las personas que estaban sentadas, ansiosos por ver a la novia. Cuando llegamos a la puerta, se produjo un silencio profundo antes de que comenzara la marcha nupcial. Vimos a Seiji de pie al fondo, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Con cada paso que dábamos, mi mano apretaba más la de mi madre, como si no quisiera dejarla ir.     -Te amo mamá y deseo que seas feliz – le dije cuando llegamos al lado del novio     -Y yo a ti te amo – me dijo dándome un beso     - Cuídala – dije mientras le entregaba su mano a Seiji     - Claro que sí – dijo Seiji con una sonrisa.     La ceremonia fue muy emotiva, con la vista hacia el lago al atardecer. Y con el beso al final, les llovieron pétalos de cerezo. Después de eso, comenzó la fiesta en el jardín y todo el mundo se volvió loco felicitando a la pareja. Habían niños corriendo por todos lados y personas bailando, cantando y haciendo bullicio por todo el lugar. Partieron el pastel e hicieron su primer baile como pareja. Para cuando terminaron los eventos especiales yo ya estaba exhausto y me senté en una silla mientras veía a Tomo, Anzu y Nagisa bailar muy animados. Entonces se acercó Atsushi y se sentó junto a mi.     -Así que ahora somos hermanos... - dijo     -Eso creo… - dije nervioso     -¿Podemos ir a un lugar más tranquilo? Tengo algo que decirte.     -Ah… claro…     Nos levantamos y lo llevé al pequeño muelle del lago. Me senté en la orilla y me quité los zapatos metiendo los pies al agua. Atsushi me siguió y nos quedamos en silencio unos minutos, viendo el reflejo de la luna sobre el agua.     -Escucha… - dijo Atsushi finalmente. -No sé cómo decirte esto…     -¿Qué sucede? - dije volteándolo a ver.     -Hacía mucho tiempo que quería hablar de esto contigo, pero no encontraba el momento… - dijo serio y pensativo. - Durante el viaje escolar, cuando subimos al faro…     -Ah… aquí no hay fantasmas – dije con una risita     -No… no es eso – dijo nervioso con la cara roja – cuando veíamos los fuegos artificiales…     -¿Eh?…     -Tú dijiste que yo te gusto…     -¡¿Escuchaste eso?! - dije asustado y avergonzado     -Sí… al principio no había entendido lo que dijiste, pero después de pensarlo mucho y recordar el movimiento de tus labios, me di cuenta de lo que habías dicho…     Me quedé callado, no podía decir nada. Mi mente se había quedado completamente en blanco. Comencé a temblar de los nervios y empecé a pensar en todas las formas en las que Atsushi me podría rechazar.     -Estuve pensando mucho… - dijo – También lo platiqué con mi papá… y me di cuenta de que esto puede ser imposible     -¡Espera! - dije con lágrimas en los ojos – No digas nada más… por favor, sólo… no digas nada…     -Pero no he terminado     -No necesito que digas que esto es imposible, que es imposible que estemos juntos… claro que antes no sabía si tu tenías los mismos sentimientos, pero creo que después de todo, no quiero escuchar que me rechaces… no podría soportar escucharlo… - comencé a llorar y me fui corriendo por la orilla del lago.     Mientras corría, empecé a pensar en lo irracional que había sido, que parecía un niño pequeño. No podía dejar de llorar, las lágrimas no me dejaban ver el camino y caí al agua. Estaba tan cansado y al parecer, cuando caí me había torcido el pie porque me dolía. No me podía mover y me estaba empezando a sofocar.     -Ah… así que de esto se trataba mi sueño – pensé al ver la luz de la luna desaparecer mientras me hundía en el agua. - Mamá ya no está sola, por lo que no me necesita – pensé con una sonrisa y cerré los ojos.     De pronto, sentí como una mano tomó la mía y me empezó a jalar hacia la superficie. Y cuando abrí los ojos vi a Atsushi, que me ayudaba a salir del agua.     -¡¿Estás loco?! - dijo tosiendo y jadeando     No pude responder porque aún no había recuperado el aliento.     -¿Cómo pudiste salir corriendo de esa manera? - dijo enojado – ¡Ni siquiera me dejaste terminar de hablar! ¿Sabes lo asustado que estaba cuando te vi caer?     -Ah… -dije apenas pude respirar – Lo siento… - dije triste mientras sentía cómo las lágrimas seguían cayendo     -¿Estás bien? - dijo mientras ponía sus manos sobre mis mejillas – Estás helado     -Estoy bien – dije tratando de ponerme de pie – ¡Ouch! - sentí una punzada en el tobillo     -Claro que no estás bien – dijo Atsushi – mira tu pie… ven – se puso de cuclillas para cargarme en su espalda.     -No es necesario… - dije dando un paso atrás     -Ni siquiera te puedes mantener en pie, no seas necio y hazme caso…     -Pero peso mucho     -Eres pequeño, por lo que no creo que seas tan pesado – dijo con una sonrisa     -No te burles de mí… - dije mientras subía a su espalda.     -Antes no me dejase hablar… pero ahora no puedes salir corriendo – dijo mientras caminaba     -Ugh… en serio, no es necesario…     -Sólo escucha – dijo interrumpiéndome – Nosotros dos… esto puede ser imposible para algunas personas, pero quiero intentarlo contigo…     -¿Eh?     -En realidad… me gustas desde la primera vez que te vi y quiero estar contigo.     -¿Estás hablando en serio? - dije hundiendo mi cara en su espalda - ¿No crees que sería raro ahora que somos hermanos?     -También lo pensé y me preocupé mucho por ello, pero hablé con mi papá y dijo que eso no tiene nada que ver, ya que nos enamoramos fuera del matrimonio de nuestros padres y tampoco tenemos lazos sanguíneos, así que no tiene nada que ver una cosa con la otra.     -Yo también hablé con mi mamá y llegamos a la misma conclusión     -Ja, ja, al parecer tenemos mucho más en común de lo que pensábamos     -Sí… entonces… se podría decir… que ahora estamos…     -¿Saliendo oficialmente?     -Sí – sentí cómo mi corazón empezó a latir más fuerte     Llegamos de nuevo a la fiesta y algunos invitados ya se habían ido. Cuando mi mamá y Seiji nos vieron se acercaron corriendo.     -¿Qué les pasó? - dijo mi mamá     -Ahm… me caí en el lago y Atsushi me salvó – dije apenado     -¿Están bien? -dijo Seiji     -Sí, muy bien -dijo Atsushi con una sonrisa     Ambos nos sonrojamos y Mamá y Seiji se voltearon a ver, como si ya supieran algo.     -¿Están bien? - dijeron Anzu y Tomo mientras se acercaban. Nagisa se había quedado dormido en uno de los sillones.     -Sí – dije.     -¿Estás bien? - dijo Daichi mientras corría hacia nosotros – Desde la casa vi que caíste al lago     -Está bien – dijo Tomo. Aunque ya no estaba particularmente enojado, había nacido una especie de rivalidad entre los dos.     -Le pregunté a Akemi – dijo Daichi – A demás ¿Cómo puedes decir eso cuando no se puede ni poner de pie?     -¿Eh?… - dijo Tomo – ¿No estaba sólo aprovechándose de Atsushi?     -¡Claro que no! - contesté completamente apenado - ¡Idiota!     -Cierto, tenemos que curarte eso. - dijo Atsushi mientras me llevaba a una silla – Espera aquí, voy por el botiquín.     Daichi se puso a pelear con Tomo y mientras mamá y Seiji siguieron en la fiesta, yo me quedé sentado y me quedé dormido. De pronto percibí un olor muy agradable y abrí los ojos, era el cuello de Atsushi, que me llevaba cargando hacia mi habitación.     -¿Despertaste? - dijo dándose cuenta de que lo olfateaba – Te quedaste dormido afuera y aun estás mojado. Te estoy llevando adentro para que no te resfríes.     -Gracias – dije somnoliento - ¿Y mamá? ¿Se acabó la fiesta?     -Sí, ya están despidiendo a los últimos invitados. Tomo y Anzu también se fueron a dormir.     -De acuerdo… - dije quedándome dormido de nuevo.     A mitad de la noche desperté en mi cama con mi pijama puesta y en seguida me di cuenta de que Atsushi me había cambiado la ropa mientras dormía. Intenté levantarme pero todo me empezó a dar vueltas y cuando puse el pie en el suelo no pude evitar caer. Me sentía muy caliente y no podía respirar, estaba mareado y me dolía todo el cuerpo.     -¿Estás bien? - dijo una voz desde el otro lado de la habitación     -¿Quién?     -Ah… soy yo – dijo Atsushi acercándose – me quedé aquí porque estaba preocupado     -No era  necesario… - dije mientras me sentaba en el suelo     -Claro que sí, mira cómo estás. Ven, te ayudo – dijo mientras me ayudaba a subir a la cama.     -Gracias.     -Estás ardiendo – dijo tocando mi frente y sacó unas pastillas que había preparado junto a mi cama – Toma esto     -Sí… - tomé la medicina y Atsushi me ayudó a acostarme, me arropó y estaba por volver a acostarse al sillón     -Duerme en la cama – dije jalándolo de la pijama – El sillón es incómodo… - terminé sintiéndome avergonzado por lo que acababa de decir.     -¿Estás seguro?     -Si… A demás, me ayudarás a que no sienta frío     -...ok – dijo acostándose junto a mi.     Me rodeó con su brazo y me acercó a su pecho dejándome escuchar los latidos de su corazón que cada vez se hacían más fuertes y rápidos. Era una melodía que quería grabar en mi interior y no quería dejar de escucharla. Escuché un gemido arriba de mi cabeza y voltee a ver a Atsushi a la cara.     -¿Estás bien? -dije dándome cuenta de lo cerca que estaba su cara de la mía     -Sí… lo siento, creo que después de todo no puedo quedarme en la cama. Si tienes frío, te traeré otra cobija     -¿Qué? ¿Por qué?     -Uhm… hoy te dije lo mucho que me gustas… ¿Sabes lo difícil que es estar en la misma cama con la persona que amas? - dijo acariciándome la mejilla y se acercó para besarme.     -Espera, te enfermarás también – dije haciendo la cabeza hacia atrás     -No me importa     -Te enfermeras con nuestro primer beso – dije con ganas de llorar – No quiero eso     -No me importa     Se acercó y tocó mis labios con los suyos mientras me apretaba con sus brazos y me dejaba sin respiración. Cuando abrí la boca para tomar un poco de aire, sentí cómo metía su lengua enredándola con la mía. Empecé a sentir cómo poco a poco me iba perdiendo en sus besos y me estremecía con cada roce de sus dedos sobre mi piel. Comenzó a meter sus manos debajo de mi ropa alcanzando mi pecho y finalmente empezó a rozarme los pezones, que por la fiebre ya estaban muy sensibles. Empecé a sentirme realmente excitado, pero se sentía diferente a cuando tenía mi celo. Esta era una sensación que yo quería tener, empecé a temblar por la excitación, pero de pronto Atsushi se detuvo.     -¿Qué pasa? -dije viéndolo a la cara     -Si seguimos no creo poder contenerme     -No te contengas     ¿Estás seguro? Iré hasta el final aunque me pidas que me detenga     -Quiero que lo hagas… quiero sentirme bien contigo     Comenzó a besarme de nuevo y mientras nos quedábamos sin aliento nos empezamos a quitar la ropa y Atsushi rodeó mi pene con su mano moviéndola     -Ah… no… no tan rápido… Atsushi…     -No hagas tanto ruido o los demás van a escuchar     Empecé a gemir sin poder detenerme y sentí cómo llevaba su otra mano hacia mi trasero rozándome el ano con sus dedos     -Estás muy mojado aquí. - dijo antes de meter uno de sus dedos     -¡Espera!     -Dije que no pararía – empezó a mover su mano más rápido e introdujo otro dedo mientras me hacía sentir cada vez mejor. No podía dejar de estremecerme y temblar.     De pronto Atsushi se puso sobre mí     -No puedo aguantar más. Puedo ponerlo dentro ¿Verdad?     -...Sí     Esa noche Atsushi me hizo suyo una y otra vez. Estaba tan excitado que no me di cuenta cuando me quedé dormido. A la mañana siguiente, cuando abrí los ojos yo estaba acurrucado en sus brazos y me quedé viendo su cara mientras dormía, estaba tan anonadado con su belleza que no me di cuenta de la hora. Cuando escuché a Anzu en la puerta.     -Akemi, tu mamá está por irse. ¿Estás despierto?     -¡Ah! En un momento salgo – grité desde la cama – ¡Me estoy vistiendo!     -Sí, claro… dije a Atsushi que también venga a despedirse de su papá... ¡y no tarden!     Me puse rojo y cuando voltee hacia Atsushi, el me estaba viendo     -Buenos días – dijo dándome un beso en la frente - ¿Te sientes mejor?     -Buenos días… más que eso… no me puedo mover… - dije sollozando – ¡Me duele mucho la espalda!     -Ah, ha ha ha… lo siento…     Me ayudó a limpiarme y a vestirme. Había olvidado que tenía lastimado el tobillo y que tampoco podía ponerme de pie. Ambos bajamos a despedirnos de nuestros padres mientras Atsushi me ayudaba a caminar.     Cuando bajamos, los abuelos ya se habían ido y Daichi, Anzu y Tomo se estaban despidiendo.     -Vayan con cuidado y diviértanse en su luna de miel – dije abrazando a mi madre y a Seiji     -Si, hijo. Ustedes también cuídense mucho y no duden en llamar si ocurre algo – dijo mi mamá     -No te preocupes Aiko, cuidaré bien de Akemi – dijo Atsushi     -Lo sé – dijo mamá con una sonrisa     -Diviértanse – dijo Atsushi     Todos nos despedimos entre abrazos y así terminó la boda de mi madre. Vimos cómo subían al auto que los llevaría al aeropuerto y seguíamos despidiéndonos con las manos mientras veíamos cómo se alejaban. Desde atrás escuchamos los pasos de Nagisa, que acababa de despertar.     -¿Ya se fueron? Dijo somnoliento     -Sí – dije. - Acaban de irse.     -¡Ja ja ja! - Anzu explotó en risas en cuanto vio a Nagisa     Todos volteamos a verlo y tenía p***s pintados con plumón permanente en toda la cara y no pudimos evitar explotar d risa también     -¡¿De qué se ríen?! - dijo Nagisa molesto sacando su celular y se vio en el reflejo de la pantalla – ¡Maldito Daichi!     Nagisa comenzó a corretear a Daichi por toda la casa con una pantufla en la mano para golpearlo mientras todos nos reíamos de la escena.
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