Comenzamos nuestra vida nueva, Atsushi entró de nuevo a la escuela y yo comencé a estudiar la universidad en linea, pero también iba a la empresa de mis abuelos para aprender sobre el negocio. Aunque yo no estaba interesado, esa había sido una condición para que no me mandaran a estudiar al extranjero. Atsushi y yo nos mudamos a la casa en donde el vivía con Seiji y mamá se quedó en nuestra casa, queríamos darles más privacidad y también queríamos un lugar para nosotros. Sólo teníamos 17 años, pero ya eramos suficientemente responsables para vivir por nuestra cuenta, aunque habían mandado a Hotaka a vivir con nosotros, el era como un hermano mayor. De vez en cuando Tomo, Anzu y Nagisa venían de visita.
-Ugh… - dije desde la cama – Hoy no me siento bien
-¿Qué te pasa? - dijo Atsushi, que se estaba arreglando para ir a la escuela
-Me siento muy cansado… creo que viene mi celo
-Oh… ¿Necesitas algo? ¿Quieres que hoy falte a la escuela? - dijo con una mirada traviesa mientras me daba un beso
-No digas tonterías, no es necesario que faltes – dije apartándolo – A demás, los abuelos se molestarán si se enteran de que faltaste a la escuela.
-Hum – dijo haciendo un puchero – Está bien… pero llámame si necesitas algo, ¿De acuerdo?
-Sí, no te preocupes. Sólo tomaré las clases desde la sala y le diré al abuelo que no podré ir a trabajar.
-Ok, no olvides tomar tus supresores
-Ya lo sé. Y ya vete, que se te hace tarde.
Atsushi salió hacia la escuela y yo me levanté para ir por la computadora que estaba en el escritorio y tomé las clases desde la cama.
-Necesita algo, joven Akemi? - preguntó Hotaka desde el otro lado de la puerta – No salió a desayunar.
-Ya te dije que sólo me digas Akemi, pasa Hotaka.
-No sería apropiado – dijo abriendo la puerta y entrando con una charola en las manos que contenía el desayuno
-Más que un empleado de la familia, tu eres como mi hermano, así que es más que apropiado que sólo me llames por mi nombre – le respondí con una sonrisa.
-En todo caso, joven… -se detuvo al ver mi cara de desaprobación – Akemi, ¿hoy no te sientes bien?
-Viene mi celo, por lo que me siento muy cansado – dije mientras terminaba un trabajo – Eso es todo…
-De acuerdo, déjame saber si necesitas algo.
-De hecho… -dije pensativo – Ya que eres alfa, pronto será difícil para ti el estar cerca, ¿cierto? Siempre tomas días libres o vas a la casa principal durante estos días…
-Ah… bueno, es una consideración que tenía su madre conmigo, pero ya que no soy muy dominante, no habrá problema si ambos nos tomamos los supresores. A menos que usted se sienta incómodo.
-No es eso… pero temo que sea difícil para ti – dije – Por cierto, tengo algo que necesito entregar a mi abuelo, pero no iré a la empresa por unos días. ¿Me podrías ayudar a entregarlo?
-Claro que sí – dijo con una sonrisa
-También quisiera que fueras un par de días a ver a mamá. Dile que iré pronto a verlos.
-¿Algo más? - dijo Hotaka tomando los documentos que tenía preparados en el escritorio
-No, es todo. Gracias Hotaka.
Después de que Hotaka se fue, estuve trabajando un poco más y de pronto me empecé a sentir muy caliente. Sentía que la cabeza me iba a explotar y no podía respirar.
-¡Pero qué demonios! - dije jadeando – Pero si me tomé los supresores…
Me levanté de la cama y fui a la cocina por agua, pero cuando iba de regreso mi mano soltó el vaso y se rompió. Mis piernas me fallaron y caí al suelo, sobre los vidrios y me hice unas cortadas en los brazos y en las piernas, pero no podía sentir nada más que mi cuerpo ardiendo. Como pude, me arrastré hasta la habitación y comencé a quitarme toda la ropa y a tocarme.
Me sentía sofocado y no podía dejar de tocarme el pene y el trasero, sólo deseaba que Atsushi llegara a casa y agradecía que Hotaka no estuviera aquí. De pronto escuché el sonido de la puerta.
-¡¿Qué ocurrió?! - escuché a Atsushi gritar asustado desde la puerta. - ¡Akemi!
Abrió la puerta y me encontró en el suelo masturbándome, lleno de sudor y jadeando.
-¿Qué te sucedió? - dijo cargándome a la cama.
-Los supresores no funcionaron – dije abrazando su cuello y acercándome para darle un beso.
-Espera… Akemi -dijo tratando de contenerme
-¿No quieres? - dije con ojos llorosos. Ya no podía aguantar las ganas de que Atsushi me tomara.
-No es eso… primero debemos tratar tus heridas – dijo acariciando las cortadas
-No me duelen, no es grave. - dije entre gemidos y comencé a quitarle la ropa.
Finalmente Akemi cedió y empezó a acariciarme
-¿Cuánto tiempo llevas así… - dijo mientras me sobaba el ano – Mira lo mojado que estás. Ya no debo prepararte más.
-Espera – dije gimiendo - Aún no lo pongas.
Busqué su pene y empecé a lamerlo
-¡Ah! No, Akemi – dijo gimiendo – ¡Está sucio!
No lo escuché, yo sólo quería hacerlo sentir bien. Su olor era tan penetrante que me hacía perder la razón, no podía dejar de lamer y succionar su m*****o hasta que lo hice venirse en mi boca. Sacó tanto semen que no aguanté y moví la cabeza hacia atrás, y me disparo en la cara.
-¡Ah!… ¡Akemi! Tienes también en el cabello – dijo avergonzado
-Je je je
-¿Cómo que je je je?
Me acosté y abrí las piernas para dejar entrar a Atsushi
-Rápido, ponlo adentro Atsushi – dije ansioso
Después de eso, perdí la cuenta de cuántas veces lo hicimos y me quedé dormido. Cuando desperté Atsushi me había limpiado y curado las heridas. Me levanté de la cama y fui a la cocina, ahí estaba Atsushi preparando la cena.
-¿Ya despertaste? - dijo cuando escuchó mis pasos - ¿Cómo te sientes?
-Estoy bien… - dije apenado al recordar lo que había pasado
-Que bueno…
Me acerqué a Atsushi por la espalda, lo abracé y puse mi cara sobre su hombro para ver lo que cocinaba.
-Se ve delicioso
-No es la gran cosa… ya casi acabo. ¿Por qué no te sientas?
-...ok – sentí a Atsushi distante y frío, pero aun así, me senté en una de las sillas del comedor.
Atsushi trajo los platos y se sentó a comer en silencio
-¿Estas enojado por algo?
-No. - dijo con tono seco
-¡¿A quién quieres engañar?! - dije enojado – ¡Si estás enojado sólo dilo!
-… No estoy enojado…
-¡Bien! No me digas nada – comencé a murmurar – Dices que no estás enojado, pero sí lo estás… si tan sólo hablaras conmigo – estaba hablando conmigo mismo mientras me metía bocado tras bocado de comida. Atsushi realmente cocinaba bien.
-… Lo siento, Akemi… - dijo apenas probando vocado.
-¿Por qué te disculpas? Si no quieres que me enoje, entonces sólo dime las cosas, pero tampoco es para que tengas que disculpar…
-No es eso… - dijo con tono preocupado – Es sólo que… hace un rato…
-¿Qué cosa? - trataba de recordar qué pudo ponerlo de ese humor – ¡Ah! -dije al recordar -En serio me tomé los supresivos, pero no funcionaron esta vez… no es como si hubiera querido seducirte ni nada de eso – dije avergonzado
-Deberíamos llevarte al médico – dijo preocupado
-¿Por qué? No es tan grave y ya curaste las cortadas… No creo que sea necesario. Sólo debo buscar otro tipo de medicamento hasta que alguno funcione. No me habían fallado hace tiempo, pero supongo que es normal que tenga que cambiarlos
- Pero…
-Tranquilo, todo está bien… y si te hace sentir más tranquilo, le hablaré al doctor Jhon para consultarle – dije mientras buscaba su número en el celular.
El doctor Jhon era el doctor de la familia a quién siempre llamábamos. Mi mamá y él habían sido amigos desde que eran niños y después de conocer a mi papá, Jhon se volvió como parte de su familia, un ¨adoptado¨más de los abuelos ya que el no tenía familia. Lo ayudaron con sus estudios de medicina y desde entonces, se volvió como un hermano para mi madre.
-Está bien, pero también quisiera consultarle algo… - dijo Atsushi pensativo.
-Ok… - dije extrañado.
Hice la llamada y después de consultarle sobre los supresores, le di el teléfono a Atsushi. Se levantó de la mesa y entró a la habitación cerrando la puerta detrás de él.
-¿Qué le pasa? - dije en voz baja, molesto. Me levanté y fui a buscar una natilla al refrigerador.
Atsushi tardó al rededor de una hora en salir de la habitación y cuando salió se le veía muy serio.
-¿Está todo bien? - dije preocupado
-Mañana debemos ir al hospital, el doctor dijo que quiere hacerte unos estudios.
-Pero a mi me dijo otra cosa…
-Por favor, sólo deja de discutir y hazme caso por una vez ¿Si? - dijo con tono suave mientras me daba un beso en la cabeza
-Está bien… - dije confundido – Pero no sé por qué tanto alboroto…
Atsushi se quedó toda la noche en la sala con la excusa de que debía hacer un trabajo para la escuela y no fue a la habitación a dormir. A la mañana siguiente nos preparamos para ir al hospital. Cuando llegamos, el doctor me estaba esperando y me llevó a hacer los exámenes. Una hora después estaban listos los resultados y nos llamó a su consultorio.
-Tomen asiento. - dijo Jhon
-¿Está todo bien con Akemi? - dijo Atsushi preocupado
-Te dije que estoy bien – dije despreocupado
Jhon me lanzó una mirada fulminante. Como lo conocía desde que nací, el era como un tío o un hermano mayor para mi
-Le revisamos las cortadas y fueron curadas apropiadamente – dijo el doctor – y en cuanto a los otros estudios…
-Ves, te dije que…
-Tus hormonas están en constante cambio, es por eso que no funcionaron correctamente los supresores – dijo Jhon interrumpiéndome
-Estoy bien – terminé la oración que estaba diciendo
-Sólo debemos buscar una nueva medicina… y debes tomar esto de inmediato.
-¿Qué es esto? - dije extrañado, viendo la pequeña pastilla que me había dado el doctor
-Es un anticonceptivo – dijo soltando un suspiro.
-¿Eh? - dije sorprendido y poniéndome rojo. En seguida volteé a ver a Atsushi y él devió la mirada avergonzado - ¿Es por esto que estabas tan preocupado? - le dije casi gritando.
-Si… - dijo Atsushi bajando la mirada – Ayer… cuando llegué a la casa y tú estabas en ese estado… bueno…
-¡¿Qué?! ¡Dilo de una vez! - grité
-Por favor chicos, esto es un hospital… - dijo el doctor enojado
-Bueno, estabas tan ansioso que no me dejaste ponerme un condón… y estabas soltando tantas feromonas que al final yo también… - dijo completamente rojo – entré en celo y anudé adentro de ti…
Me quedé como piedra, completamente confundido. Miré la pastilla que aun tenía en la mano y me la tragué sin pensarlo más.
-¿Pero cómo no me di cuenta de eso? - dije confundido - ¿No se supone que es doloroso y que dura una media hora?
El doctor sólo volteó a ver a Atsushi y yo hice lo mismo fulminándolo con la mirada
-Sucedió en cuanto te quedaste dormido… o tal vez ¿Te desmayaste? Ha ha ha – dijo completamente nervioso – Es por eso que no te diste cuenta…
-Pero con la pastilla que me acabo de tomar… digo… no quedaré... embarazado… ¿verdad? - le dije al doctor
-Si la pastilla funciona bien, hay pocas probabilidades de que pase, y aún es muy pronto para hacer una prueba. Debes esperar unos días y hacer una prueba de embarazo casera, sólo para estar seguros – dijo el doctor – y en cuanto a tus supresores, te haré una receta y veremos si funciona.
-Ok… gracias doc. - le dije tomando una bocanada de aire
- Gracias – dijo aún apenado Atsushi.
Salimos del hospital y nos dirigimos a casa. Mientras Atsushi iba manejando me volteaba a ver, como queriendo decir algo.
-¿Es por eso que te disculpaste ayer? - dije
-Si…
-No es como si hubiera sido sólo tu culpa… - dije avergonzado
-Pero aún así… tu estabas en ese estado… yo debí pensar las cosas más claramente…
-Bueno… ambos sabemos lo terco que puedo llegar a ser – dije con una sonrisa
-pero… -estaba diciendo Atsushi cuando lo interrumpí
-No te preocupes, escuchaste lo que dijo el doctor – dije mientras me acurrucaba en el asiento del auto – A demás… no me importaría tener un pequeño Atsushi… - dije quedándome dormido
Desperté mientras Atsushi me llevaba en su espalda.
-¿Por qué no me despertaste? - dije somnoliento
-Porque te veías muy cansado. También fui a la farmacia a comprar lo que dijo el doctor.
-Gracias – dije dándole un beso en la mejilla
-Deberías descansar – dijo poniéndome en la cama
-¿Y tú? - dije estirando mis manos para que me abrazara
-Vengo en un momento, voy a preparar algo para comer – dijo mientras me besaba en la frente
-Pero no tengo hambre – estaba diciendo, cuando me rugió el estómago – Pero no tardes – dije avergonzado
-No tardaré
Me quedé dormido. De nuevo tuve ese sueño, el de las estrellas. Hacía mucho tiempo que no había tenido ese sueño. Yo estaba flotando en el agua, viendo hacia el cielo estrellado y a lo lejos, muy arriba, vi a mi pequeña estrella jugando y dando volteretas en el aire. Me dieron muchas ganas de abrazar a mi pequeña estrellita y comencé a volar hacia ella. Cuando la alcancé y la tuve en mis brazos, las demás estrellas bajaron, comenzaron a dar vueltas y a correr al rededor de mí, jugando. Pero algunas de ellas empezaron a golpearme por todos lados mientras iban de un lado para el otro. La estrella que tenía en los brazos se empezó a poner nerviosa y se escondió dentro de mí. Entonces desperté con un beso de Atsushi
-La comida está lista – dijo
-Ah… sí… - desperté confundido.
-¿Estás bien? ¿Te duele algo? - dijo Atsushi ayudándome a levantarme
-No, estoy bien – dije
Nos sentamos a comer y a platicar sobre la escuela y otras cosas.