Capítulo 11

1049 Palabras
Logan. Paso dos malditos meses y nadie tiene noticias de esa joven. No puedo sacarmela de la cabeza y más sabiendo que tome algo que no me correspondía, su virginidad. Desde esa noche sueño con ella y sus súplicas aunque no logro distinguir su rostro, su débil voz pidiendo que pare. Esa pesadilla se repite una y otra vez, lo que me hace pensar que ella debe estar pasando un infierno después de que la lastime. Entra mi asistente y me nota perdido en mis pensamientos, claramente sabe que estoy pensando en ella. -Lo siento Logan, es un camino sin salida- la miro y sigo escuchando- sabes que nada me es imposible, pero debido a que murió el de recursos humanos y no dejo registro de esa joven en ningún papel no hay manera de localizarla. -¿Cómo hizo para liquidar su sueldo? ¿El fichado diario? No podés decirme que no hay nada - afirmó enojado. -Pero así es, el se encargaba personalmente de ella, su tarjeta estaba sin datos cargados. Si marca sus ingresos y egresos, pero más nada. -¿Y el salario? -No hay registros de pago, igualmente solo hacia un mes que trabajaba, no tengo certeza si ya estaba en fecha de cobro. -Maldita sea- grito y paso mis manos por mi pelo de manera desesperada. Noto como mi asistente está preocupada por no dar resultados, por lo cual decido poner fin al tema. Tenemos que focalizarnos en el próximo proyecto, queremos comprar un hotel en Washington D.C, está casi en quiebra y es una gran inversión para incursionar en esa ciudad. Si bien el dueño no quiere vender, pretendía que fuéramos su inyección de capital para intentar remontar la situación, mi intención es totalmente diferente. Se que va a llevar tiempo,pero lo que pretendo es comprar y restaurarlo desde sus cimientos. Es un proyecto grande y costoso aunque vale la pena. -¿Cuando viajamos a Washington? -En tres días, el dueño se rehusaba y costó, pero el camino está allanado para que se realice la firma de la compra. -Excelente, sabes lo que me molesta no conseguir lo que quiero. -Lo sé jefe. Y aunque todo está listo, nos va a llevar unos días. Bufo porque no me gusta perder el tiempo y siento que eso es lo que va a pasar. -¿Por qué sería eso?- cuestionó. -Si bien todo está listo, creo que le gustará ver otra inversión que le puede interesar, aunque no sería para el conglomerado Morgan... sería para que usted invierta. Pongo una mirada curiosa. -Escucho- afirmó. -Hay una cadena de restaurantes que está por cerrar. -Y por qué me interesa si está por cerrar, significa que está en quiebre. -Lo que estuve investigando fue un mal manejo de recursos y un heredero fiestero que no presto atención a los negocios. Asiento con la cabeza y sonrió ya que se que si me lo propone es por qué evaluó los pro y los contras. -Supongo que ya tenés un informe listo. -Por supuesto jefe- dice sonriendo. -Bien, organiza el viaje voy con Jack y la niñera por lo cual tené en cuenta el hospedaje. Solo asiente y sale de la oficina dejándome solo, mi teléfono suena y sonrió al ver qué s mi hermana, es una de las pocas que me saca una sonrisa hoy en día. -Kathy- digo al atender, escucho su sollozó -¿qué pasa? -Es...eess que- sigue llorando y no le entiendo. -Respira hondo y cálmate, no te entiendo y me preocupas- digo en tono firme. Se hacen unos segundos de silencio y escucho inhalaciones cortas lo que me indica que me hizo caso. -No encuentro a Naila- grita de golpe. -Ya hablamos de eso, seguro que está haciendo un viaje sabático, no seas dramática. -Imposible, ella jamás me dejaría sola. Y si lo hace se despediría de mí. -Te dejo una carta ¿O me equivoco?- cuestionó. -Esa carta no la escribió ella- afirma. -¿Era su letra? -Si...pero- comienza a decir y la cortó. -Basta Kathy, no seas dramática ni Liam hace tanto drama como vos. -Es que nadie sabe lo que ella vive en esa casa. -Hermana se fue, está disfrutando de la vida al igual que vos lo hiciste hace unos meses. -No es lo mismo, no estaba en sus planes. -¿Y que estaba en sus planes?- cuestionó y se hace un silencio largo. -No puedo decirlo -dice suspirando. -Tengo cosas más urgente que discutir la vida de una adolescente. -No somos adolescentes, somos adultas- me replica. -Exacto y como adulta debes saber que tú amiga tomo una decisión, una que no te gusta, pero fue su elección. Me doy cuenta que no le gusto mi respuesta debido a que la línea se corta sin siquiera despedirse de mí. Miro el teléfono y sin querer mi mente viaja a años atrás y a esa pequeña niña con los ojos verdes más hermosos que existen y esa cabellera roja como el fuego. Sonrió recordando como corría tras de mí y como pedía mi atención. Y lo que me saca una sonrisa es recordar el día en que me obligó a comprometerme con ella, se que era una tonteria pero recordar la felicidad de esa niña me quita un poco angustia. Se que hace unos meses fui el hombre más vil con una inocente, pero eso no me define. Soy un buen hombre y voy a hacer lo que sea necesario para enmendar el gran error que cometí. Decido que ya no tengo ánimos para seguir trabajando y tomo mis pertenencias para salir de la oficina e ir en busca de mi hijo. Creo que hoy en día es el único que logra calmar mi estado de animo. -¿Se va señor?- pregunta mi asistente. -Si, si ocurre algo urgente estoy en casa con mi hijo. Solo algo de extremada urgencia de lo contrario no me molestes. -Asi será señor- dice haciendo una pequeña reverencia con la cabeza para despedirse de mí. No me despido y salgo hacia el ascensor para dejar el edificio. Desde que falleció mi esposa me convertí en un hombre de pocas palabras y poca paciencia por lo cual mis empleados ya saben a lo que se enfrentan cuando tratan conmigo.
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