Como era costumbre Mercedes se levantó muy temprano. — ¡Ay Dios, que pereza!— dijo mientras se estiraba en la cama y bostezaba al mismo tiempo. De repente abrió los ojos y vio que estaba en su habitación matrimonial en la que no había dormido ni una sola noche. Con reflejo rápido se sentó en la cama y vio el lado del acompañante vacío, pero se notaba que había dormido alguien ahí. —¿Qué hago aquí?— exclamo sorprendida y se levantó. Su batola era algo transparente y sus senos se notaba orgullosos detrás de la tela— ¿Cómo llegue hasta aquí?— dijo meditando en voz alta— ¿Estaría tan cansada que camine dormida? Ella estaba perdida en su mundo de pensamientos cuando la puerta del baño se abrió y salió un hombre toralmente desnudo. Ella abrió los ojos. —«Estoy soñado, y tanto es

