La joven esposa salió muy dolida de la oficina de su esposo con una decisión muy clara en su cabeza. —«Me largaré bien lejos»— pensó furiosa. La tarde comenzaba avanzar y pronto llegaría la noche. Por mucho que ella hiciera lo lograría avanzar nada con la movilización del equipo que necesitaba Úrsula. Eran demasiadas cosas que la mujer necesitaba para alargarle la vida. Caminó hacia la habitación donde se encontraba Úrsula, porque momentos antes la dejó en un estado de depresión. —«Solo espero que la señora Úrsula no decaiga, se veía muy triste»— la joven no dejaba de pensar en la mujer desvalida y enferma. Antes de abrir la puerta de la habitación donde se encontraba su suegra respiro profundo para tranquilizarse y no preocupar más a la señora enferma. —Todo va a salir bien— d

