Ha pasado el mediodía y sol ilumina todo el rancho Las Cruces el cual se ve imponente y muy bien cuidado. El trabajo duro y arduo de dueño es visible ahora. Esto debe de llenarlo de orgullo, pero él no se siente así. Jairo bajo del taxi unos metros atrás para que su llegada no sea percibida por sus trabajadores y así darle la sorpresa a su mujer. En su rostro se dibuja una sonrisa de solo imaginar la cara que ella va a poner al verlo ahí y no dentro de cinco años. Con su maleta en su mano camina y a medida que avanza sus ojos miran con mucha atención. Ahora, Jairo se encuentra en la entrada de su rancho y desde ahí visualiza a la mujer que lo ha tenido meditabundo durante los cinco días se ha estado ausente. Fueron los cinco días más largos que ha tenido en su vida. Él ten

