Como la casa de Killian no quedaba muy lejos del parque, Joel pasó por él. Se juntarían a la siesta para que no hubiera tanta gente o niños, Joel le había dicho que los odiaba. En el camino le contó que tenía un hermanito menor que a veces debía cuidar, cuando sus padres trabajaban y aunque lo quería, no lo aguantaba a esa edad, tenía solo tres años y era insoportablemente caprichoso y gritón. No podía esperar hasta que creciera, quería que ese momento fuera ya. Le confesó incluso que el primer año, donde no dejaba de llorar, deseaba hasta ser hijo único y llegó a odiarlo. Era un chico tranquilo y los niños inquietos, llorones y alborotados no eran lo suyo. Killian aprovechó para contarle que era hijo único y que siempre pensó que le sería más fácil relacionarse o ir a la escuela con un hermano. Y que sus padres eran bastantes sobreprotectores, claro que sin contarle que tenía asperger, suponía que la gente o sabía o hasta pensaba que era otro tipo de trastorno.
El parque era enorme, aproximadamente diez calles más largas que las del centro u otros barrios. Era un espacio verde con diferentes tipos de árboles, ellos caminaban por la calle principal de tierra, si no se podía ir por dentro pero terminaba siendo más trabajo caminar teniendo en cuenta las pequeñas subidas de tierra que había. Había faroles color cobre a los costados de la calle y puestos de comida en medio. Era una peatonal, por lo que no había autos pasando. Solo había bicis en la bicisenda y personas que caminaban tranquilas u otras que salían a correr, cosa que a Joel le parecía ridícula pero que Killian supo defender hablando de la salud y el cuerpo.
Pasaron por un carrusel y contaron anécdotas de las últimas veces que habían ido. Joel había llevado a su hermana más pequeña y Killian no recordaba la última vez, intentaba hacer memoria, pero mucho el parque no le gustaba. Le contó de una vez que fue al zoológico cuando tenía como cuatro o cinco años pero después de eso comenzaron a caerle mejor los protestantes por la liberación animal que los zoológicos en sí.
Dentro de una de las calles, había un lago y entraron allí para poder comer el picnic. Habían llevado sanguches y un paquete de galletas, un jugo de frutas comprado para tomar también. Antes de sentarse, Killian le robó un beso en los labios,dulce y sin profundizar.
Había varios grupos de personas distribuidos, Joel agradece que en la zona solo había una sola familia con niños, el resto eran parejas con perros, que no eran de sus mascotas preferidas pero estaba bien mientras no le fueran a mear encima. No creía tener tanta mala suerte para que eso pasara.
Había pasto crecido donde decidieron sentarse, no lo suficiente para que les sea molesto, pero sí como para que sea como y no les termine manchando o enchastrando la ropa. Killian le dijo que no acostumbra a sentarse en cualquier lugar y que las veces que se había sentado en el césped eran contadas y todas debido a él, lo que no sabía si interpretar como un halago o algo que al rizado le pesaba. No se quedó pensando mucho en eso tampoco.
Aunque Joel aparentaba ser un chico frío y cerrado, por lo general en el colegio no se sabía mucho de él. Sus compañeros especulaban con quien estaba saliendo por qué no le contaba ni siquiera a su grupo de amigos. A veces es algo común entre varones, pero él era diferentes, tenía amigas mujeres y no solo por el hecho de ser gay porque también se juntaba con ellas antes.
Se sorprendió cómo se termino abriendo con Killian que hasta le contó de la vez que salió del closet con su familia cuando tenía solo diez años, fue un accidente porque terminó declarando su amor a Jonny Deep mientras veían en familia piratas del caribe y después de eso, solo lo termino diciendo, “creo que me gustan los varones más que las chicas”. Su familia principalmente estaba compuesta por mujeres, era el único hijo hombre, sus hermanas eran más pequeñas que él, y estaba su madre. Su padre prácticamente no lo veían porque trabajaba más de las horas que entraban en un horario de tiempo completo. Era abogado y tenía su propio estudio, donde a veces si quería juntar dinero para algo en especifico, trabajaba de secretario a tiempo medio también.
En un momento sintió que le estaba cansando de tanto que estaba hablando de sí mismo pero cuando le prestaba atención a Killian y en cómo reaccionaba a él hablando para ver si debía callarse o no, pero el rizado lo miraba atento e incluso hasta anotaba cosas en su libreta. Aunque sabía que tenía sus particularidades y que al comienzo había sido hasta acosador con, le enternecía el hecho de que le prestara atención como ningún otro chico con el que salía había hecho.
Al detenerse a mirarlo, Joel se levantó de donde estaba sentado para besarlo. Al comienzo lo hizo por impulso por lo que no sintió vergüenza cuando sus labios estuvieron tocándose con los del rizado. Pero sí cuando comenzaron a besarse, se le fue rápido cuando Killian tomó con sus brazos su cuello, rodeándolo. Fue otro de esos besos suaves y tiernos que se daban, sin contar el primero que fue en la fiesta.
Cuando terminaron de comer todo los sanguches y las galletas que habían llevado, decidieron comenzar a caminar. Porque aparte como era la tarde y no la siesta donde casi las personas no salían de su casa
La librería a la que se decidieron por ir estaba ubicada en el centro comercial del centro, no muy lejos del parque al que habían ido. Y era pequeña a comparación de otras pero concentraba bastante cantidad de libros, a excepción de los de educación, que en realidad no era su objetivo del sábado por la tarde, así que estaba bien. Tampoco era como si tenían la intención de comprar, solo iban a ser adolescentes insoportables molestando a vendedores, aunque no fuera tan así porque hablar con adultos también era un poco aburrido, no así, molestarlos.
En el centro de la ciudad había más librerías, algunas hasta con cafés incluidos, eran más grandes y lindas para recorrer. Incluso había una que era la favorita de Joel, tenía dos pisos, todo tipo de libros, cds, películas y más, y era precisamente una de las que tenía cafetería en ella. Pero como era sábado por la tarde únicamente estaba abierta la del centro comercial por lo que terminaron allí.
El centro comercial consistía en tres pisos gigantes, al ser sábado estaba repleto de personas. Joel se dio cuenta que Killian estaba nervioso y se ponía peor cada vez que alguien se acercaba a ellos mientras estaban caminando. Subieron por escaleras mecánicas y caminaron entre negocios hasta llegar al local al que querían ir.
En el segundo piso, recorrieron el patio de comida, hasta llegar a la librería, que por una extraña razón estaba rodeado de locales de comida.
La librería en sí desde afuera consistía en una vidriera amplia con libros sobre un suelo elevado, best sellers y populares o clásicos principalmente, a los costados había algunos carteles de bandas, albúm de música que habían salido recientemente. Apenas entraron un vendedor los saludó amablemente, preguntándoles que buscaban, Joel les respondió que iban a ver así que se alejó sonriendo, volviendo cerca de la caja.
Por dentro, como la mayoría de librerías, tenía estanterías que dividían los sectores en los géneros de libros. Principalmente estaban ubicados en el fondo, porque al comienzo estaba el sector de música, con poesía a un costado y novelas gráficas, algo que a ambos les llamaba la atención y por ese motivo fue hacía donde fueron al comienzo. Levantaron varios autores mostrandose entre ellos y tirando comentarios al respecto, a Killian le interesaba principalmente los que conocía de videojuegos, le contó cuales eran sus preferidos mientras le mostraba los comics.
En la parte de música, hablaron sobre lo que les gustaba, a Joel principalmente bandas independientes de rock y también un poco de pop, mientras que electro, loofi y algo que llamó la atención del chico de cabello azul que uno de los generos que más escuchaba era clasico.
Cuando estuvieron frente a la sección de novelas, se distrajeron leyendo hasta las sipnosis de clásicos. En el recorrido de la librería, casi no había hablado en comparación al camino y al parque, donde Joel cree haberse abierto con Killian más de lo que había hecho con otra persona en mucho tiempo.
—Si fueras un libro, ¿Cuál serías? —preguntó Joel, su voz apenas escuchandose por la música que se escuchaba en el lugar, le parecía poco estratégico para una librería pero sabía que podía esperarse algo así de un centro comercial en un sábado a la tarde.
Killian parpadeó y volteó unos segundos después de que Joel hablara. Tenía una edición reciente de El guardian entre centeno y miraba la contratapa con atención como si la estuviera leyendo.
—Supongo que algún libro de psicología o sobre asperger —murmuró, mirando para abajo después de hablar, como avergonzado.
Joel dudó un momento antes de hacerle otra pregunta al respecto, incluso abrió y cerró la boca, sin saber qué decir.
Hasta que llegando al final del pasillo, entre estanterías, se animó:
—¿Tienes asperger?
—Sí, —suspiró, su mirada hacia abajo, aunque la subió para mirarlo antes de seguir hablando. —Por eso es que soy tan raro.
—No pienso que seas tan raro.
—Me cuesta relacionarme con personas, no entiendo la ironía o muchos chistes.
Más tarde, después de haber recorrido toda la librería, volvieron a la parte de música. Se rieron de algunos cds infantiles, haciendo bromas al respecto y con otros que solían escuchar, se comentaron anécdotas desde la nostalgia.
—Nunca entendí la obsesión que tienen algunas personas por músicos o bandas. Un síntoma común en personas con asperger es obsesionarse con cosas inusuales… —comentó cuando vieron la parte de cds de Justin Bieber.
—Sí, —exclamó Joel alargando la vocal e interrumpiendo. —La serie que vi sobre un chico que tenía asperger, estaba obsesionado con los pingüinos, eso me pareció tierno. —Hablo rápido y cuando se dio cuenta que lo había interrumpido le pidió perdón.
—No pasa nada —le contestó, su tono de voz tranquilo. — A mi no me había pasado de obsesionarme, fue difícil para el psicólogo detectar que era asperger y no otro tipo de autismo, aunque ahora terminé obsesionado con tu culo. —Le sonrió y Joel sintió nuevamente sus mejillas arden.
Las mejillas de Joel se volvieron coloradas, Killian parecía tener una habilidad para lograrlo con sus comentarios descarados que tanto le gustaban.
—¿Siempre eres así de descarados en tus citas? —le preguntó Joel con sus mejillas aún calientes.
—Esta es la primera cita que tengo. —soltó de lo más normal, mientras levantaba un cd de Nirvana.
Joel quedó sorprendido, con una expresión que mantuvo por unos segundos, hasta que pensó que eso podía hacerlo sentir mal a Killian (en realidad no fue así porque estaba completamente distraído leyendo las canciones aparentemente).
—Oh, —exclamó sin saber qué decir.— ¿Y cómo la estás pasando? —fue lo único que se le ocurrió preguntar después de pasar segundo.
Killian lo miró, le sonrió grande, de una manera extraña, a la que Joel respondió frunciendo el ceño.
—Si, la estoy pasando bien.
Aunque ambos tenían dieciséis años, Joel hace años atrás había sentido tanta presión por tener sexo que lo había terminado hecho. Tuvo relaciones por primera vez a los catorce, que para muchos podría ser adelantado pero para su grupo de amigos algo común. Aparte de que desde los doce se empezaban a contar quienes les gustaba. Había más presión en las masculinidades por una sexualidad activa y Joel fue consciente de eso hace poco meses.
Cuando salieron de la librería, ya cansados de ver cada estantería minuciosamente, estaban frente al patio de comidas del centro comercial, por lo que decidieron quedarse a comer. Habían tenido un picnic en el parque hace unas horas pero antes de salir y despedirse, decidieron ir a un local de comida extremadamente similar a Burger king, incluso en los colores del logo, pero con otro nombre y local a comer.
Cuando llegaron, una de las meseras los saludó entusiasmada antes de desaparecer por la puerta de la cocina con una orden. Joel hizo un chiste sobre que era de la casa como buen adolescente en un local de comida rápida, broma a la que Killian solo sonrió divertido en respuesta, riendo apenas. Se sentaron afuera, no tan cerca de donde salía la comida, que era donde se agrupaban las familias y grupos de amigos por una extraña razón. Las mesas eran plegables al igual que las sillas, diferente a lo que Killian estaba acostumbrado comiendo afuera en lugares con sus padres, que generalmente eran lugares elegantes, donde todo era nuevo y de decoración cuidada o por otro lado, eran muebles vintage y de cierto estilo pero lindo igual, manteniendo de alguna forma una estética cálida y familiar. Solo había salido a comer con sus padres, excepto en un par de veces al que iba solo a tomar un café para poder dedicarse a leer o estudiar, cuando consideraba su casa demasiado ruidosa o molesta.
Al llegar la moza a su mesa, tuvo una pequeña charla trivial y amable con Joel, que se prestaba más a conversar, porque Killian lucía antisocial solo con mirarlo. Antes de que pidieran su cena, que fue hamburguesas, papas fritas y refrescos; un menú típico de esos lugares, entonces se retiró con dirección a la cocina cuando tuvo la orden en sus manos..
Cuando tienen sus comidas y entre bocados, hablan de sus vidas sexuales, Joel comenzó y ni siquiera cinco minutos después de que sacó el tema se acuerda cómo o por qué lo hizo, pero solo habló y habló sobre sus fetiches, posiciones preferidas y hasta le terminó contando detalles de sus experiencias sexuales. A lo que Killian le contestó con una confesión, que en realidad no sonó como una, sino como algo que le decía y era que el nunca había tenido sexo, era algo de suponerse viendo que esta era su primer cita, pero algo que costaba en general que sus amigos o conocidos de su edad dijeran. Existía una presión a tener sexo y no ser “virgen”, aunque no le gustara el concepto en lo más minimo.
Más tarde, cuando terminaron de comer y el centro comercial estaba a una hora de cerrar, y como seguían enérgicos, avisaron a sus padres que iban a cenar en la casa del otro para no preocuparlos por la hora en la que llegarían a casa, y por idea de Joel, terminaron acercándose al cementerio. Iba a ser aproximadamente cinco citas en un día pero a Joel le entusiasmaba, quizás de más que la primera cita de Killian sea la mejor o una recordable.
El cementerio quedaba lejos pero cerca de la casa de Joel, por lo que luego le pediría a sus padres que lo lleven a Killian a su casa, teniéndose que explicar que no había estado en su casa antes sino en el centro comercial, pero era más fácil decirles directamente cuando los viera y no antes con una excusa tan larga por mensaje.
Se pasaron casi más de una hora caminando para llegar, cada vez que se acercaban se arrepentían un poco de ir por tener que seguir caminando, cuando lo hicieron la cuadra estaba oscura, apenas se podía vislumbrar esquinas y un poco más con la luz de la luna. Doblando en las esquinas se asomaban rayos de luces: era la única cuadra que no tenía los focos prendidos en el alumbrado público. Aunque no era algo que fuera a admitir, Joel se asustó, no pidió que no fueran pero si que no estuvieran mucho ahí, excusándose con que no deberían preocupar a sus padres.
La entrada del cementerio tenía un portón amplio y claro que apenas se veía con la escasa iluminación, las paredes eran amarillentas pero eso solo pudieron descubrir cuando estuvieron cerca. A un costado del portón había varias ventanas amplias oscuras, no tenían rejas, ni cortinas, e igual no se veía que había dentro. Y pasando las ventanas, había una puerta de metal herrumbrado y entreabierta, por allí entraron.
Caminaron por un pasillo largo, angosto y oscuro hasta llegar al parque del cementerio que estaba vagamente iluminado, tenía dos lámparas colgadas de la pared a los lados del gran predio, lo que era poco para el tamaño del lugar. Como la mayoría de cementerios, estaba dividido con un pasillo principal y varios más pequeños, era como una ciudad en menor escala con c*******s y tumbas; Killian incluso hizo una broma o lo que atinó, según lo que había investigado, para nada divertida al respecto, Joel en vez de reír o sonreírle se quejó en voz alta al respecto.
Ambas se asomaron en el pasillo principal, Joel tomó una foto con su celular a una tumba grande que estaba decorada con la estatua de un ángel, ubicada al final del pasillo, estaba agarrado del brazo de Killian, atinó a sentarse en uno de los bancos de madera que estaba cerca de las puertas del baño, pero cuando lo hizo sintió movimiento, se levantó asustado y se acercó a su cita de nuevo.
—¿Sentiste eso? —le preguntó asustado.
—Lo vi, pero vi que se movió la tumba al final del pasillo.
—Me moví yo cuando me senté en el banco —exclamó Joel asustado y alterado por lo ocurrido, su voz más aguda de lo normal.
Killian abrió la boca para hablar y responderle pero volvieron a sentir movimiento un poco más fuerte que antes y en vez de decir algo, tomó la mano de Joel, entrelazando sutilmente sus dedos y comenzó a correr en dirección del pasillo. Sintieron las paredes cerrándose a medida que se acercaban a la salida, las acompañó un sentimiento de encierro o asfixia hasta que estuvieron en la calle, se miraron entre sí con los ojos abiertos y se apresuraron caminando hasta la próxima calle donde ya había alumbrado público.
Lo que pasó fue un sismo y se enteraron cuando a los dos le llegó un mensaje de sus padres preguntando si lo habían sentido y si estaban bien pero por separado. Después de eso dieron por finalizada la cita, Joel le pidió a sus padres que pasen a buscarlo, entonces lo llevaron a Killian a su casa.
Y aunque pasar por un sismo en una cita te dejaba queriendo terminarla, Joel quiso un beso de despedida que no pudo ser porque cuando se bajó del auto, su padre estaba ahí.