- ¡¿Cómo vamos a contener a la ira?! –preguntó sumamente preocupado Kotaro, el señor del Clan Hagi. - Yo lo haré con mi don –soltó Darius, y sin esperar indicaciones de Stefan, corrió hacia Amón. El General Dracul encerró a la ira, pero lo que nunca había conseguido un hijo de Satanás, lo lograría Amón. La elevada furia de Darius alimentó a la ira de tal manera que los golpes que esta soltó contra las paredes invisibles que lo aprisionaban lograron romperlas, permitiéndole ir contra el vampiro que pretendió volverlo a colocar en una jaula, cosa que Amón detestaba por todo el tiempo que había permanecido encerrado, que era casi toda su existencia, salvo por cortos períodos de tiempo que logró escapar de su cárcel en el Inframundo y ocasionar las grandes guerras que casi exterminaron a la

