En Los Cielos, la llegada de Satanás y segunda caída del traidor. Tras enseñarle a sus hijos el hechizo que permitía abrir portales sin necesidad de portar una piedra de luna, y ver a estos partir seguidos de los demonios que conformaban las legiones del Inframundo, Satanás y Belial regresaron al salón donde era custodiada la única piedra de luna que quedaba en poder del embaucador para vestir las armaduras que los protegería de la energía divina que inunda Los Cielos durante la incursión que realizarían para secuestrar a aquella serafín que fue la compañera eterna de aquel que alguna vez se llamó Luzbel y era el Celestial más bello de toda la creación. Cargando la coraza que protegerá a la Celestial durante su paso por el Inframundo hasta llegar al domo de magia élfica, Belial indicó a s

