Capítulo 6

4956 Palabras
Lo que aconteció después del nacimiento de los mellizos híbridos: primer año. El embarazo de Amelia se había mantenido en total secreto con la intención de evitar que la noticia llegue a oídos de Satanás, y este intente hacer algo para evitar que la gestación del Híbrido culmine con éxito. Asimismo, en un inicio se había pensado conservar la existencia de este fuera del conocimiento de todos en el planeta, hasta que haya llegado a la edad de destino y su poder divino lo haga un ser capaz de defenderse, si habría la posibilidad de que alguien se atreva a atacar a la encarnación del poder del Dios Supremo en el mundo sobrenatural. Sin embargo, con la llegada de dos híbridos y la información que la Madre Luna compartió con Stefan, donde quedó claro que los recién nacidos eran inmortales como lo era Calipso, claro que sin tener que cargar la maldición que esta se ganó cuando era Caín, el Alfa Höller no pudo contener sus ganas de gritar a los cuatro vientos la noticia de que era padre de dos crías: un macho y una hembra, haciéndose realidad su deseo de tener más de un hijo con su amada Luna. La noticia hizo que en todas las manadas, aquelarres, colonias, campamentos y clanes aliados se celebrara la buena nueva. El nacimiento de las dos divinidades hacía crear que era cuestión de unos cuantos años para que todos los clanes formen parte de la alianza, además de ser doblemente bendecidos. Dos días después del alumbramiento, los cuerpos de los mellizos se habían fortalecido, por lo que lucían como unos bebés de un mes de vida, y no que apenas tenían cuarenta y ocho horas. Ambos eran poseedores de un brilloso y abundante cabello n***o como la noche y de una piel sumamente blanca que se coloraba fácilmente en sus mejillas al estar ganando peso. El color de los ojos de los pequeños era la mixtura del rojo y del azul, por lo que eran poseedores de una mirada violácea, única entre los sobrenaturales. Las facciones de sus rostros, una mezcla perfecta de la belleza de Stefan y Amelia, los hacían lucir idénticos, por lo que solo podían diferenciarlos por las características del sexo al que cada uno biológicamente pertenecía. Al estar Amelia completamente recuperada, llegó el momento de nombrar a los hermanos híbridos, los primeros de una serie de hijos producto de la mezcla de licántropo con vampiro que nacerían después con el paso del tiempo. Con la familia reunida, más el séquito y Los Torres Solís, había llegado el momento de elegir. - ¿Y han pensado qué nombre les pondrán a los pequeños? –preguntó Solís mientras cargaba a la cría macho, a quien le encantaba estar en brazos. - Pues, la verdad que no –dijo Stefan sosteniendo a la cría hembra. La niña gustaba también de permanecer en brazos, pero solo en los de su padre. La conexión entre el Alfa Höller y la hija tan deseada era innegable. - Estuvimos tan ocupados con otros detalles durante el embarazo que se nos olvidó ese -complementó Amelia mientras acariciaba la espalda de su hija, quien empezaba a quedarse dormida sobre el pecho del padre. - ¿Y podremos sugerir algunos nombres? –preguntó muy emocionada Lena, ya que ella estaba feliz con los mellizos. - Esa es una buena idea –comentó Stefan mirando a Amelia, quien afirmó con un movimiento de cabeza y una sonrisa-. Entonces, pequeña, ¿qué nombre te gustaría para tus primos? - La verdad que no he pensado en ello, pero creo que deberían llevar el mismo nombre en su respectivo género, como tú y la bisabuela, tío, que son Stefan y Stephanie –lo dicho por Lena gustó a los padres de los mellizos. - Yo opino que debemos fijarnos en el significado de los nombres para que este represente lo que ellos son para los pueblos sobrenaturales y en nuestras vidas –sugirió Marie mirando encantada a sus pequeños nietos. - Ya estoy en eso –dijo Caroline mientras buscaba en internet desde su celular el significado de diferentes nombres que en ese momento comenzaron a lanzar los reunidos con el Alfa y la Luna de la manada. - Todos los nombres tienen significados hermosos, pero no creo que sean dignos de estas bellezas –dijo Solís mientras dejaba besos sobre la cabecita de la cría macho. - Es complicado encontrar aquel que satisfaga cada característica que poseen y definen a estos pequeñitos divinamente hermosos –mencionó la bisabuela Margot. En eso, de la nada, como si alguien estuviera hablando al oído de Stefan, llegó a él una idea, ya que la Madre Luna también estaba participando en la elección de los nombres. Hacer real la profecía entregada a los vampiros cuando nació el primero de esa especie, siendo portador de un alma, significaba haber vencido a Satanás en su propósito de evitar, a como dé lugar, el nacimiento del Híbrido, y de ahí el Alfa Höller determinó el significado que tendrían los nombres de sus hijos. - ¿Y si buscamos nombres cuyo significado se relacione al adjetivo vencedor? –consultó Stefan mirando a Amelia. Ante la incógnita que apareció en el rostro de su amada, el Alfa Höller se explicó-. El nacimiento de nuestros hijos representa la victoria sobre Satanás, y si queremos que su misión se logre, debemos pensar en positivo, proclamándolos desde ahora como los vencedores de esta guerra. - ¡Tío Stefan, ya dijiste el nombre que sería perfecto para mi prima! –exclamó Lena muy entusiasmada. Al nadie percatarse de lo que la niña había identificado, esta complementó su comentario-. ¡Viktoria! Que mi pequeña prima se llame Viktoria, pero con k porque es mitad alemana. - Viktoria… me gusta –confirmó Amelia mientras dejaba un beso sobre la nuca de su hija, que dormía plácidamente sobre el pecho de Stefan. - Entonces, este pequeño hermoso será Viktor –señaló Solís mientras admiraba la belleza de la cría macho que estaba a punto de quedar dormido, siguiendo los pasos de su hermana. - No podrían tener mejores nombres –comentó el bisabuelo Karl-. Además, el último Alfa Höller con ese nombre data de hace mil años, así que es bueno que tengamos uno nuevo. - Viktor y Viktoria, mis hijos –mencionó Stefan para sí mismo en voz alta, y la alegría por estar viviendo una nueva etapa de su vida en familia, conmovió a todos, ya que atrás quedó el joven que sufría porque su predestinada no llegaba a su vida. Al ser los primeros híbridos de licántropo y vampiro, el desarrollo físico de los mellizos siguió siendo permanentemente monitoreado por Ravi y Ania. Que en solo dos días hayan madurado tan rápido sus cuerpos, era sorprendente. Amelia los alimentaba, pero al ser dos crías se quedaban muy seguido sus pechos sin el líquido nutritivo ideal para los pequeños, y cuando eso sucedía, Stefan entregaba su sangre a sus hijos, quienes accedían felices a tomarla. Durante las siguientes semanas, el crecimiento de los pequeños continuó acelerado, como sucede en los vampiros, pero lo que llamó la atención es que parecía que podían entender a perfección lo que decían y pensaban quienes se encontraran a su alrededor. Las expresiones en sus rostros y las respuestas sonoras que emitían daban a pensar esa hipótesis, algo que se pudo comprobar con la visita de Ileana, quien pudo afirmar que la inteligencia cognitiva de los mellizos se desarrollaba más rápido de lo que lo hacían sus cuerpos, por lo que entendían las palabras que escuchaban, pero, al no tener aún maduras las cuerdas vocales, no podían responder adecuadamente con el habla. - También pueden leer la mente –agregó Ileana, maravillada con lo especiales y hermosos que resultaron ser los híbridos-. Imagino que, al ser la representación del Dios Supremo en el mundo sobrenatural, ellos dominan todo aspecto de la realidad, haciendo que sus cerebros sean utilizados a un nivel mayor que el de cualquier otro ser en La Tierra. En el caso de ellos no es por cuestión de un don, es por su misma naturaleza que manifestarán una madurez emocional e intelectual mucho antes de que lleguen a la edad promedio en la que los encarnados podemos ser considerados maduros. A los tres meses de haber nacido, las crías ya lucían como unos bebés en su sexto mes, tiempo preciso para introducir la alimentación sólida en la dieta de un infante. Los vampiros no pueden ingerir este tipo de comida, ya que no realizan las funciones fisiológicas de digerir y excretar. Ante ello, cabía la duda si, por su lado licántropo, los pequeños podrían alimentarse como lo hacía su padre, de ahí que decidieron prepararles lo que un bebé de esa especie podía ingerir a esa corta edad. Parecida a la alimentación de un humano, al no estar completa la dentadura, prepararon papillas que mezclaban verduras con carnes. Acomodados en sus respectivas sillas, colocaron enfrente de cada bebé un plato con la comida preparada exclusivamente para ellos. Ambos miraron el recipiente y luego a sus padres. Al entender que los adultos querían que prueben lo que habían colocado delante de ellos, los niños tomaron con sus pequeñas manos el alimento, el cual degustaron lentamente. Al no causarles ningún inconveniente la ingesta de sólidos en su organismo, continuaron comiendo hasta acabarse todo lo que habían preparado para ellos. Ese descubrimiento hizo que los pequeños crecieran más rápido, por lo que dos meses después, sus cuerpos ya lucían como los de un bebé de un año de edad, cuando apenas habían transcurrido cinco meses desde el alumbramiento de los mellizos. Desde que se comunicara a los pueblos sobrenaturales el nacimiento de los mellizos híbridos, Patrick, como el Delta Höller, encargado de los asuntos diplomáticos y protocolares de la manada, recibió continuamente mensajes de todas las manadas, aquelarres, campamentos, colonias y clanes aliados enviando saludos y comunicando el deseo de sus líderes en poder presentar sus respetos ante aquellos mellizos que representaban al Dios Supremo entre ellos. Al consultar el tema con Stefan y Amelia, ambos decidieron esperar que pasen algunos meses, mientras que los niños crecían un poco, fortaleciendo sus cuerpos, a la par que descubrían las cualidades que caracterizarían a ese par de hermanitos divinos. Cuando los bebés alcanzaron la apariencia de una cría de un año, los padres decidieron que era el momento para que el mundo sobrenatural los conozca. Ordenadamente, Patrick convino las fechas en que cada grupo representativo de los pueblos sobrenaturales llegaría a la Mansión Höller en Lima para conocer a los mellizos, siendo los primeros en hacer su presentación formal la representación del Clan Dracul, por haber sido la Reina Reyhan y la Princesa Catalin quienes ayudaron en el alumbramiento de los bebés. Morgan junto a su reina, así como Ioan y Oana, los padres de Darius e Ileana, que eran los Mayores Nobles del clan, quienes asumían la responsabilidad de cuidar y proteger a Los Dracul ante la falta de los reyes y príncipes, encabezaban la comitiva de los vampiros rumanos. Además de ellos, acompañaban Lucian con Laura, Ileana con Kiram y Darius. Tras los saludos protocolares y la entrega de los regalos que llevaron para los mellizos, pasaron una velada más coloquial al estar unidos la Manada Höller con el Clan Dracul a partir de la unión predestinada de Catalin con Thomas, Ileana con Kiram, y de la futura que habría entre Lena y Darius. El color de ojos de los mellizos dejó maravillados a los vampiros, así como el no poder diferenciarlos, si no fuera por sus ropas. Laura intentó tomar a Viktoria en brazos, quien era sostenida por Stefan, pero esta se negó, lo que hizo que la princesa consorte se sintiera avergonzada al pensar que la bebé, de alguna manera que la licántropa desconocía, la rechazaba porque sabía que había sido el artífice para dañar a su madre en dos oportunidades cuando Amelia era humana. Al percibir la tristeza de Laura, Viktoria buscó llamar la atención de esta al estirar su cuerpo hacia la predestinada de Lucian y tocarla en el hombro. Lo que Laura pudo oír fue impactante: era Viktoria hablándole. - «No fue mi intención ofenderte, Princesa Laura, simplemente me gusta estar en los brazos de mi papi, por eso no acepté tu amable pedido de ir a los tuyos» -explicó así Viktoria por comunicación telepática, aunque eso no fue todo lo que la bebé manifestó-. «Conozco lo que ocurrió entre tú y mi mami antes de que en ella despertara la divinidad, pero ese detalle nunca sería motivo para rechazarte. Tu participación en la historia de mis padres tuvo un propósito, y tu arrepentimiento sincero consiguió que seas perdonada, así que, no pienses que te rechazo, solo es que me gusta el calorcito del cuerpo de mi papi y estar tan arriba, donde todo se ve mejor». Todos notaron la sorpresa en el rostro de Laura cuando Viktoria la detuvo con su delicado toque, así como la sonrisa que apareció tras la bebé dejar de comunicarse con la licántropa. - ¿Qué sucede, amor? –preguntó Lucian preocupado, tomando por los hombros a su princesa consorte. - Me habló. La diosa Viktoria me habló –dijo Laura. Esa fue la primera vez que alguien le confería el título de “dios” a uno de los híbridos, y desde ese día, empezaron a llamarlos así. - ¿Hija? –el tono de voz de Stefan buscaba que Viktoria fije toda su atención en él. Cuando lo logró, continuó hablando-. ¿En verdad puedes comunicarte con nosotros? –tras hacer la pregunta, la bebé tocó el rostro de su padre, y le habló. - «Sí, papi. Viktor y yo hemos descubierto que podemos comunicarnos telepáticamente, pero no dijimos nada porque queríamos que sea una sorpresa que desvelaríamos cuando mami y tú nos lleven a dormir. Sin embargo, al ver a la Princesa Laura tan triste, no quise que se quedara con sus pensamientos negativos sobre el por qué rechacé su gesto, y le hablé» -ni un ruido salió de la bebé, pero los cambios que presentó la expresión facial de Stefan dieron a notar que lo que Laura dijo era cierto. - ¡Tu voz es tan hermosa, mi pequeña! –la felicidad en la voz de Stefan era una mezcla de alegría y congoja. El Alfa Höller empezó a llorar por lo emocionado que estaba al escuchar a su hija, una voz que juró grabar en su memoria para nunca olvidarla. Durante las semanas en que a diario recibieron a los representantes de cada grupo de los pueblos sobrenaturales, se notó un progreso más en el desarrollo físico de Viktor. El pequeño había empezado a dar sus primeros pasos. Fue cuestión de un par de días, desde que se parara apoyándose en una pared y diera sostenido a esta sus primeros pasos para que empezara a caminar sin ningún soporte. Al ver el progreso de su cría macho, Stefan colocaba a Viktoria sobre la alfombra, esperando que su hija gateara hacia la pared e hiciera lo mismo que su hermano, pero la bebé no se movía. - ¿Qué sucede, mi corazón chiquito? ¿Por qué no intentas caminar como lo hace tu hermano? –preguntó Stefan tras el primer intento de lograr que su hija tuviera el mismo avance que su hijo. La bebé estiró sus brazos, pidiendo que su padre se acerque para comunicarse con él, ya que, en un inicio de haberse manifestado el don de la telepatía, este solo se daba cuando los mellizos mantenían contacto físico con su receptor. - «No lo sé, papi. Quiero hacer lo mismo que hace Viktor, pero mis piernitas no responden como yo quiero» -fue la respuesta que dio la bebé, encendiendo las alertas en Stefan. Esa noche, tras que los visitantes que llegaron a saludar a los mellizos híbridos se retiraran de la mansión y la pareja hiciera dormir a sus hijos, Stefan consultó con Amelia qué era lo que sucedía con la pequeña diosa. - Stefan, todo lo que respecta a nuestros hijos es un misterio para mí –la respuesta de Amelia tomó por sorpresa a Stefan. - Pero cómo es posible, si tú eres hija de una deidad, también eres una diosa. Deberías saberlo todo –dijo Stefan empezando a sentirse muy desconcertado. - Stefan, el único omnisciente es el Dios Supremo. Yo solo sé lo que Él quiere compartir conmigo. Yo desconocía que estaba gestando dos crías, tanto así que solo sentía un latido en mi vientre. Cuando Viktoria empezó a luchar por querer salir de mí, fue cuando por primera vez supe de ella –lo que su Luna le explicaba hacía que Stefan empezara a intuir que lo que ocurría con Viktoria no era nada bueno. - Amelia, ¿por qué nuestra hija no puede caminar como lo hace Viktor? –la voz de Stefan se escuchó demandante. Él no quería aceptar que Amelia desconocía todo sobre el futuro de sus hijos. - No lo sé, amor –dijo Amelia mientras empezaba a llorar al empezar a sentir la desesperación que crecía en su compañero predestinado al pensar que algo malo sucedía con su hija. - Tranquila, mi Luna –dijo Stefan abrazando a Amelia al darse cuenta que ella empezaba a mostrarse afectada por las emociones y sentimientos que él no podía controlar-. Discúlpame, pero me ha sorprendido demasiado saber que tú no puedes orientarme sobre lo que acontecerá con nuestros hijos. - Ahora que percibo tus emociones, me doy cuenta de lo aterrador que es el no conocer el futuro de mis bebés –dijo Amelia aún sumida en el llanto. - ¿Puede ser que Viktoria tenga alguna discapacidad o deficiencia en su desarrollo? –Stefan hizo esa pregunta con mucho miedo, ya que no quería escuchar que su hija pudiera sufrir alguna discapacidad. - No lo sé –Amelia apretaba los puños sobre el pecho de Stefan mientras lloraba desesperadamente-. Que sea inmortal no asegura que su desarrollo físico sea perfecto –esto último quebró el corazón de Stefan, ya que entendió que, por algún motivo que desconocía, había una gran probabilidad de que Viktoria no pueda caminar. Al día siguiente, a primera hora, Stefan llamó a Killari, quien, al conocer el motivo por el que el Alfa solicitaba reunirse con ella, se teletransportó de inmediato desde su hogar en la ciudad de Cerro de Pasco a la Mansión Höller, junto a su compañero predestinado. Ravi también fue convocado a esa reunión a la que el Alfa, la Luna y la ex Bruja Suprema serían los otros participantes. Para mayor seguridad de que lo que iban a conversar en la sala donde se encerraron los cuatro no llegara a oídos ajenos, Killari hizo el cambio de realidad, desarrollándose la reunión en una dimensión paralela. - ¿Cómo es posible que el cuerpo de Viktoria presente problemas en su desarrollo? –preguntó completamente asombrado Ravi-. Ella es una divinidad, eso es imposible. - No lo es –corrigió Killari-. La existencia de la divinidad no se limita a una forma física, por lo que podría mantenerse contenida en un cuerpo pequeño o enorme, sano o enfermo, sin importar ello. Por algún motivo que desconocemos, el Dios Supremo ha decidido que el cuerpo de Viktoria le impida realizar ciertas funciones físicas –los dos brujos fijaron su mirada en Amelia, esperando que ella se manifieste sobre el último punto tratado por Killari. - Lo siento, pero no puedo responder a esa duda –dijo Amelia algo acongojada-. El Dios Supremo no ha compartido conmigo el futuro de mis hijos. Ni siquiera sabía de la existencia de Viktoria en mi vientre. - Pero encontrar respuestas a si es o no posible lo que sucede a mi hija y por qué no es el motivo de esta reunión –dijo Stefan queriendo que se centren en el tema que a él le preocupaba y buscaba una solución-. Quiero saber si es posible estudiar el cuerpo de Viktoria con la intención de conocer su condición y ayudarla a mejorar, para que algún día pueda caminar. - Hasta el momento hemos podido analizar el cuerpo de ambos pequeños como sucede con cualquier sobrenatural y humano –respondió Ravi a la consulta de Stefan-. Lo que no sabemos es si podemos intervenir en ellos para sanarlos. Puede ser que, como su madre, sus cuerpos hayan sido protegidos de tal manera que la magia no los pueda afectar. - El particular caso de Amelia se dio porque era humana y podía ser afectada por la magia oscura, lo que hubiera hecho que la Profecía no se dé. Los pequeños tienen cuerpos híbridos de dos especies sobrenaturales poderosas, por lo que pienso que no deben tener ese sello que la Madre Luna puso sobre su hija –comentó Killari. - Lo que necesito es que estudien el cuerpo de Viktoria para encontrar algún tratamiento que le ayude a mejorar la condición que padece –la preocupación de Stefan conmovía a los brujos. El ser padre había sensibilizado al licántropo, por lo que controlar sus emociones y sentimientos con respecto a sus hijos se le hacía un poco difícil. - Así será. Empezaremos hoy mismo, cuando la pequeña despierte –señaló Killari. - Stefan, cuñado, te conozco desde que eras un pequeño cachorro, por lo que me atrevo a decirte lo siguiente: por más que los resultados de las pruebas que haremos a Viktoria no sean los mejores, no te desanimes. Cuando somos padres debemos ser más fuertes porque somos soporte de nuestros hijos. Ella podrá avanzar si en ti y Amelia encuentra el apoyo emocional necesario para enfrentar la situación que le toque vivir –las palabras de Ravi sirvieron para que Stefan entendiera que nada aseguraba que se podría encontrar alguna solución para la condición que estuviera afectando la movilidad de Viktoria, y que mantenerse positivo y enfocado en animar a su hija era lo primordial. Solo quedaban pocos días comprometidos a recibir a los representantes de los distintos grupos de sobrenaturales, por lo que Stefan permitió que el análisis al cuerpo de Viktoria empezara ese mismo día, como lo sugirió Killari. La pequeña diosa solo participó de la recepción y saludo a los visitantes, para luego retirarse y someterse a los diferentes estudios que Killari y Ravi empezaron a realizarle. Dos días después, los brujos tenían una respuesta sobre la condición de la hija del Alfa y Luna Höller. - Aparentemente la estructura ósea y muscular de Viktoria están sanas, pero hay un bloqueo a nivel neuronal que impide la conexión del sistema nervioso con las extremidades inferiores –empezaba a explicar Killari las conclusiones a las que junto a Ravi habían llegado. - ¿Cómo que bloqueo? ¿Acaso un tumor crece en el cerebro de mi hija? –preguntó Stefan mientras se aferraba a la mano de Amelia, ya que sentía que perdería la calma ante alguna mala noticia. - No, no hay tumores ni ningún tipo de malformación en el cuerpo de la pequeña. A simple vista ella está sana –respondió Ravi acercándose a su cuñado-. Lo que impide que Viktoria tenga control sobre sus extremidades inferiores no es una condición física. Tampoco es mental porque la pequeña quiere caminar y jugar con su hermano, y es por ello que llamamos bloqueo a su condición porque parece que fuera producto de la voluntad divina –lo dicho por Ravi hizo que Stefan dejara su asiento y empezara a caminar por todo el espacio de la habitación mostrándose muy alterado. - ¿Me estás diciendo que mi hija no puede caminar porque la Madre Luna así lo ha querido? –preguntó Stefan, pensando que la deidad de los pueblos sobrenaturales tenía que ver con la condición de Viktoria. - Stefan, ha sido el Dios Supremo el que ha determinado la condición de Viktoria. La respuesta de Killari hizo trastabillar a Stefan al sentirse burlado. Él recordaba muy bien lo que la Madre Luna le dijo cuando nació Viktoria: «Tu deseo fue escuchado por el Dios Supremo. Él te entrega a tu hija». Tener una mansión llena de hijos producto de la unión con el amor predestinado era lo que Stefan siempre había soñado desde antes de encontrar a Amelia, por lo que saber que solo tendrían una cría porque para su Luna sería complicado parir más de una vez, fue un duro golpe que aguantó solo, sin manifestar su dolor, aceptando su destino. Por ello, el nacimiento de Viktoria lo tomó como una bendición, más cuando la Madre Luna indicó que el Dios Supremo había reparado en su deseo de tener más que una sola cría, y que por eso le entregaba a su hija; sin embargo, esta no tendría una vida normal al haber nacido con una discapacidad por voluntad de la divinidad superior. - ¿Por qué? ¡¿Por qué?! –empezó a preguntar Stefan elevando cada vez más la voz. Su respiración agitada y que mantuviera los puños cerrados daban la señal de que el Alfa Höller estaba a nada de estallar de ira-. Me hace el macho más feliz de todo el planeta al entregarme a mi hija, al concederme el tener más de una cría, pero esa felicidad es un espejismo porque mi pequeña no tendrá una vida normal. Porqué me hace esto el Dios Supremo. ¡¿Por qué?! La tristeza al imaginarse el sufrimiento de su hija; el miedo por desconocer el futuro que le deparaba a su pequeña; la ira por sentirse impotente e inservible al no estar en su poder el sanarla, esa mezcla de emociones, una demasiado poderosa, por lo que perdió su autocontrol, hizo que el lobo de Stefan apareciera mostrando la desilusión hecha furia. Ravi jaló a Killari, quien estaba más cerca del Alfa Höller. Al no conocer lo que podría ocurrir al haber tomado control el lado animal sobre el humano, lo instintivo sobre lo racional, el brujo buscó alejarse y poner a buen recaudo a la ex Bruja Suprema. Amelia, despertando su divinidad, se adelantó para enfrentar al lobo de su compañero eterno. El enorme lobo n***o de ojos azules dio dos pasos hacia ella con una postura amenazante. - Cuando te mostraste por primera vez bajo tu forma de lobo, esa tarde de viernes que llegué a la haciendo donde se desarrollaba el entrenamiento de los guerreros, me dijiste que no corría peligro, que estabas en control y que tanto en tus dos formas me amabas y protegías. ¿Acaso todo lo que me dijiste fue una mentira? –con esas palabras, Amelia enfrentaba a Stefan, mostrando un semblante serio, en calma. La mirada sumisa apareció en el gran lobo n***o. Tras emitir un lloriqueo, el animal dobló sus patas y agachó su cabeza ante la mujer que tenía enfrente. Al no percibir las caricias de ella, los quejidos de tristeza empezaron a sonar con más fuerza. La versión animal de Stefan estaba completamente avergonzada por su comportamiento y buscaba el perdón de quien, para él, tanto hombre como bestia, era más que la hija de la deidad de los sobrenaturales: era el amor y su vida por la eternidad. Al no recibir ninguna muestra de cariño de Amelia, Stefan volvió a su forma humana, y manteniéndose arrodillado se aferró al cuerpo de su amada compañera. - ¡Perdóname, mi Luna! –pedía en medio del llanto que soltó siendo lobo y mantenía en su versión humana-. Sé que lo que acabo de hacer es terrible, pero me siento engañado y burlado por el Dios Supremo. - Stefan, ¿consideras que eres un ser débil? –preguntó Amelia sin responder afectivamente ante la sumisión que su compañero eterno demostraba ante ella. Al escuchar la frialdad en la voz de su amada, el Alfa Höller se calmó para responderle. - No –soltó el aludido sin poder levantar el rostro para mirar a su Luna. - Entonces, ¿qué ha sido todo esto? El Dios Supremo solo pone ante sus mejores guerreros las dificultades más grandes. Sé que entre los sobrenaturales se desconoce lo que es la enfermedad y sus consecuencias, pero si El Todopoderoso nos entrega a Viktoria con esta particular condición, es por algo, y no estamos en la posición ni somos quién para cuestionarlo –tras dejar esas palabras para su compañero eterno, Amelia acarició los negros cabellos de Stefan. Ese gesto hizo que el licántropo se sintiera confiado y levantara el rostro para mirar a su amada, encontrándose con la tierna mirada de su Luna-. Es nuestro deber ser fuertes y valientes para apoyar a nuestra hija en su arduo camino, ya que desconocemos el porqué de su existencia y cuál será su destino. Ya de noche y en la habitación conyugal, la Madre Luna se comunicó con Stefan por medio de los sueños. «Entiendo que el amor por tu hija hizo que te descontroles, pero gastar las energías arremetiendo contra la divinidad y todos a tu alrededor no hará que Viktoria camine. Solo el Dios Supremo conoce por qué la pequeña debe vivir con una discapacidad, pero con el paso del tiempo todo se revelará, así que no desesperes. Por lo pronto, tu deber es hacer que el corazón de Viktoria no se opaque al sentir que es un ser de menor valor o digno de lástima por su condición. Debes procurar que ella siga siendo feliz y encuentre una oportunidad en su debilidad». Al amanecer, Stefan despertó aceptando la voluntad del Dios Supremo y con la firme convicción de hacer el mundo alrededor de su hija un espacio viable para ella.
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